Durante siglos, los relatos históricos han descrito epidemias que redujeron las poblaciones indígenas de América luego de la llegada de los europeos. Sin embargo, cuando los arqueólogos buscan las huellas físicas de esas muertes, lo que encuentran es un vacío difícil de explicar: no hay enterramientos masivos que hayan sido identificados de manera concluyente como resultado de esas epidemias.
Y es precisamente este hecho uno de los puntos centrales de un nuevo estudio publicado en el Journal of Anthropological Archaeology, en el que se revisan registros históricos, etnográficos y arqueológicos de distintas regiones del continente americano para comprender cuál fue la magnitud de estas enfermedades, que afectaron a grandes porciones de las poblaciones indígenas, y sus consecuencias.
Cuando los europeos arribaron a América, trajeron consigo enfermedades que previamente no existían en esta parte del mundo. Entre ellas estaba la viruela, una enfermedad viral altamente contagiosa y mortal que se propagó rápidamente entre pueblos que no poseían las defensas necesarias para hacerle frente.
En este estudio no solo se analizan las consecuencias biológicas de estas enfermedades, sino también los efectos sociales y culturales que experimentaron las poblaciones indígenas durante este periodo de la historia. En el trabajo participó la científica del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) Nicole Smith-Guzmán.

La investigación abarcó diferentes regiones del continente. Ante la falta de enterramientos masivos relacionados de manera concluyente con las epidemias, los investigadores plantean varias posibilidades: que las prácticas funerarias hayan cambiado durante la colonización debido a factores como la imposición de prácticas eurocristianas sobre las poblaciones indígenas; que, ante la cantidad masiva de muertes, las comunidades no hayan sido capaces de enterrar a todos sus muertos; o que estos enterramientos simplemente aún no hayan sido identificados.
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En Panamá, el impacto de las epidemias aparece registrado tanto en relatos coloniales como en historias orales indígenas. Relatos de colonos españoles, entre ellos Pedrarias Dávila, señalan que la viruela diezmó a la mayoría de las poblaciones indígenas.
Mientras tanto, en las historias orales del pueblo Guna se menciona que las epidemias fueron uno de los factores que influyeron en su decisión de trasladarse desde tierra firme, en la provincia de Darién, hacia las islas del archipiélago de San Blas, en el Caribe panameño.

Sin embargo, pese a estos registros, existe muy poca evidencia arqueológica de enterramientos masivos relacionados con las epidemias de viruela en estas regiones. Un hecho que complica aún más la posibilidad de encontrar a las víctimas de la viruela colonial es la composición de los suelos de regiones tropicales como Panamá, pues su acidez dificulta la preservación adecuada del ADN de los patógenos en los tejidos.
El estudio plantea que las futuras investigaciones deberían combinar distintas disciplinas para comprender mejor el impacto de las epidemias en las poblaciones indígenas. Entre las posibilidades se encuentra el uso del ADN antiguo para buscar evidencia de los virus en restos humanos preservados.
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Los investigadores buscan así entender las epidemias no como fenómenos aislados, sino como parte de un periodo en el que las poblaciones indígenas también enfrentaron violencia y profundas transformaciones políticas, religiosas y ambientales.
Para Smith-Guzmán, conocer cuándo y cómo las enfermedades afectaron a determinadas comunidades puede ayudar a comprender las decisiones que tomaron y las formas en que respondieron a esos cambios.


