Hay animales que no necesitan una carta de presentación para el panameño. De apenas pocos centimetros, de un intenso color amarillo con con manchas color negro, la rana dorada es uno de ellos. Convertida en uno de los principales símbolos naturales del país, durante décadas fue posible encontrarla entre los bosques y quebradas de las tierras altas de Panamá.
Pero sus llamativos colores dejaron de verse en los bosques panameños tras la llegada del hongo quítrido, una enfermedad que diezmó las poblaciones de anfibios en el país.
De acuerdo con el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, desde hace más de 14 años nadie ha podido verlas en estado silvestre, pero en realidad desaparecieron por completo en 2004 cuando la enfermedad fungíca que afecta a los anfibios, se extendió por Panamá y llegó a su hogar, en el Valle de Antón.
La rana dorada es una especie endémica del país y su distribución natural está asociada principalmente a zonas del Valle de Antón y el Parque Nacional Altos de Campana, pero sus poblaciones han sufrido un dramático descenso luego de la llegada de esta enfermedad que afectó en anfibios en todo el mundo.

Anthony Vega, herpetólogo y especialista en anfibios y reptiles del Ministerio de Ambiente, explicó que actualmente la principal amenaza continúa siendo el hongo, capaz de afectar la piel de los anfibios y alterar funciones vitales hasta provocar su muerte.
De igual forma reiteró que en este momento los individuos de los que se tiene conocimiento se encuentran casi en su totalidad en cautiverio, mas no se puede asegurar que no existen ranas en los bosques de Panamá.
“Si bien es cierto, puede haber rana dorada en el medio silvestre, habría que adentrarse muy hacia dentro del bosque para poder determinar si en realidad todavía existen individuos”, señaló Vega.
Las vidas que salva el cautiverio
Aunque hace más de 20 años estos pequeños anfibios podían observarse cerca de riachuelos en medio del fresco trópico antonero, las poblaciones de esta la llamativa especie hoy se encuentran lejos de su hogar.
También podría leer: Abejas revelan una clave sobre el origen de la vida en sociedad
Según Vega, existen cerca de mil ejemplares de rana dorada en centros de conservación en Panamá. Entre ellos se encuentran instalaciones dedicadas a la reproducción y protección de anfibios, como el Centro de Conservación de Anfibios de El Valle y el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá, en Gamboa.
Durante los últimos años se han realizado ensayos de liberación para estudiar cómo se comportan los ejemplares criados bajo cuidado humano una vez regresan al medio natural, como es el caso de un intento realizado en febrero de este año cuando liberaron unidades del reptil en la vida silvestre.

“Todos estos animales que se han reproducido en estos centros son liberados para ver cómo se comportan estas poblaciones en el medio silvestre y verificar si existe un éxito de repoblación”, explicó el especialista.
Los resultados todavía están bajo análisis. Vega señaló que en algunas áreas el hongo continúa presente y sigue representando una amenaza para las poblaciones nativas y para los animales liberados.
Más que solo una piel bonita
La rana dorada no solo es una especie llamativa por su color. Su historia está ligada a Panamá desde hace décadas y, según relató Vega, incluso existen referencias sobre pobladores antiguos que la asociaban con la buena suerte y la prosperidad debido a su piel; incluso hay historias que señalan que debido a su natural atracción con el agua era asociada con la presencia de oro en los riachuelos.
Su característico color amarillo, sin embargo, también la convirtió en objetivo del comercio ilegal de fauna silvestre. Por tratarse de una especie endémica y rara, resultaba atractiva para coleccionistas y traficantes.
También podría leer: Consulta sobre los manglares de Chiriquí entra en su recta final
“Hace muchos años, incluso se veía que extranjeros las sacaban del medio silvestre y se las llevaban hacia otros países para el comercio”, explicó.
Mientras los científicos buscan respuestas sobre cómo devolverla de manera segura a su hábitat, la rana dorada permanece protegida en centros de conservación.
Este 14 de julio se celebró el Día Nacional de la Rana Dorada y a pesar de los intentos por recuperarla en su hogar, el regreso definitivo de la rana dorada a la vida silvestre sigue siendo una posibilidad en estudio.

