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09 mar 'Rose': entre lo moderno y lo experimental. Hoy en el Teatro Balboa

Público de Dinamarca, Brasil, Italia y Polonia ha visto la pieza de danza ‘Rose: Consagración de la Primavera - Extendida 2’. Hoy es el turno de Panamá.

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Dinamarca, país por primera vez incluido en el FAE, presenta hoy 'Rose'. Dinamarca, país por primera vez incluido en el FAE, presenta hoy 'Rose'.
Dinamarca, país por primera vez incluido en el FAE, presenta hoy 'Rose'. Cortesía

El enfoque del espectáculo de danza contemporánea Rose: Consagración de la Primavera - Extendida 2, es tanto un acto irreverente como un acto fiel a la pieza de Le Sacre du Printemps, de Igor Stravinsky. Será hoy en el Teatro Balboa.

Así lo considera Palle Granhoj, director de este montaje a cargo de la compañía Granhøj Dans ( Dinamarca), pieza que hoy 9 de marzo cierra las actividades de la séptima versión del Festival Internacional de Artes Escénicas de Panamá (FAE).

“El lenguaje teatral propuesto en Rose, es no solo moderno sino también experimental, y combina elementos de varias disciplinas artísticas”, dice.

Entre ellas, hacen uso activo de la música en directo en la escena, es decir, que “la música no solo se interpreta allí mismo, sino que la pianista que la interpreta forma parte integral de la puesta en escena”, indica.

La música que se ejecuta es la versión original de la obra de Igor Stravinsky, que “fue compuesta para piano para cuatro manos, y que en nuestro caso lo interpreta de manera magistral una sola persona”.

Desde el punto de vista temático, Rose está compuesta por una serie de ritos y ceremonias que “tratan el paso de la juventud hacia la adultez, de ser niña a pasar a mujer. Las imágenes y las acciones son de un carácter moderno, pero con raíces en temas que son universales”, detalla el coreógrafo Palle Granhøj sobre este espectáculo que está en Panamá de la mano del FAE.

Decidió experimentar la pieza de Stravinsky “al celebrarse el centenario de su creación. Es una pieza muy difícil, y para ser sincero, durante mucho tiempo la encontré incluso poco atractiva. Hasta que luego de un estudio más detenido se convirtió en una experiencia fascinante, y sobre todo, un gran reto que me llegaba en el momento oportuno”.

El carácter de la pieza encaja con “mi forma, igualmente nada tradicional, de trabajar con el lenguaje de la danza”.

Al final, no solo hizo una versión de La Consagración de la Primavera, sino que además la siguiente producción de su colectivo se basará en otra composición de Stravinsky, Petrushka.

Como en Rose, también obtuvo el permiso de los herederos de los derechos de Stravinsky para hacer las modificaciones pertinentes. Petrushka se estrenará en abril de este año. 

Los herederos de Stravinsky permitieron que Granhøj Dans trabajara su obra sino alteraban su orden.

Para  Palle Granhøj, Rose es un hito para el colectivo Granhøj Dans porque por primera vez utilizan la música de un autor clásico. “Porque no soy un coreógrafo tradicional. En el sentido de organizar movimientos y crear coreografías a partir de una pieza musical dada”, dice.

A él le interesa más contar historias, “crear imágenes y atmósferas en el que el ser humano -más que el bailarín- es el protagonista”.

No había sentido antes la necesidad de crear tomando los sonidos clásicos como punto de partida. “Diría que le tenía un terror insconciente a eso. Hasta que hace pocos años encontré la manera de relacionarme con la música clásica a partir de un trabajo que hice con la música de Gustav Mahler, cuando toda una sinfonía era interpretada por una viola y un cantante de flamenco”.

Así rompió el hielo y se propuso el reto de involucrarse “con una de las piezas más complejas y difíciles dentro de la música clásica: La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky”.

Granhøj logró lo imposible: la autorización oficial, “nunca antes dada, para trasgredir el desarrollo continuado de la interpretación de la música de Stravinsky. No fue fácil y tomó meses de negociaciones”.

Para Granhøj era decisivo conseguir ese permiso, basado en su experiencia de ver numerosas versiones de esta obra. “En todos los casos, incluidos los montajes más famosos, no se conseguía establecer un balance, un diálogo de igual a igual entre la música y la danza. Más bien se establecía una lucha en que la música salía como la vencedora”, opina.

Por eso, su idea fue echar mano de la fuerza de la música “estableciendo períodos de ‘pausas’, que permitieran al público un descanso y a la danza manifestarse y crear la posibilidad del diálogo”.

“Esperamos con mucha ilusión nuestra presentación hoy en el Festival Internacional de Artes Escénicas de Panamá, ya que será la primera vez que los visitemos para presentar nuestro trabajo”, comenta sobre Rose, estrenada hace un año en Dinamarca.

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