BARCELONA. LA CIUDAD QUE TRASNOCHA A EUROPA.
Oscar CastañoHace 9 añosAunque en esa misma intervención Chávez se consideró a sí mismo con ironía “el menos indicado para debatir con una lumbrera como él”, dejó dicho que “sí podría arrimar la brasa a la sardina...”. La discusión quedó en nada, pero el escritor ironizó, también, que “estando en la tierra de [Simón] Bolívar (…) nadie puede ponerle cortapisas al libre pensamiento”.