La comunidad de Portobelo, en la provincia de Colón, se vistió de morado en el día de ayer ante la presencia de miles de feligreses, quienes caminan largas distancias hasta el Santuario del Nazareno, para agradecer por los milagros concedidos.
Al llamado acuden extranjeros, locales y visitantes de diversas provincias. Aquí no importa ni la edad ni el estrato social. A diferencia de años anteriores, por tratarse de un día de semana, la concurrencia ha sido más baja, opinaron algunos participantes.
Fermín Garibaldi, coordinador y presidente del comité del Santuario del Nazareno, manifiesta que “es una de las procesiones más lindas de Panamá”. El devoto, que lleva más de 20 años de pertenecer a la organización, explica que durante el mes de octubre se reciben unos 60 mil visitantes.
El subcomisionado de la Policía Nacional, Carlos Alberto Rumbo, indicó que en el peregrinaje se destacan en el área unos 700 agentes, los cuales concluyen sus labores de seguridad hoy, miércoles.
Al respecto, Carlos Betancourt, quien lleva 20 años de venerar al Cristo Negro, dijo que a pesar de que la actividad año tras año mejora “se necesita un poco más de seguridad en horas de la noche”. Junto con su familia camina desde Sabanitas y dona calendarios y estampas a los feligreses.
A pesar de que el obispo de la diócesis de Colón y Guna Yala, Manuel Ochogavía, exhortó a no atender penitencias que comprometan la salud, los fieles hicieron uso de ciertas prácticas.
Algunos recorrían largas distancias de rodillas o de espaldas sobre suelo empedrado o asfalto caliente mientras otros les dejaban caer directamente en la piel cera caliente.