






Varios militantes ecologistas de Greenpeace fueron detenidos tras haber ingresado en una central nuclear en el este de Francia y lanzado cohetes para alertar de la vulnerabilidad de estos sitios en caso de ataque.

Greenpeace detectó al menos 14 minas ilegales y ocho pistas de aterrizaje clandestinas en la reserva amazónica que el presidente brasileño Michel Temer quiere abrir a la minería privada, lo que aumentó la preocupación por la "falta de control" sobre esas actividades.
