Hace 17 añosCon una indolencia que llega al alma, las autoridades encargadas de velar por los conjuntos monumentales históricos han dejado que naturaleza y mano criminal hayan ido destruyendo nuestro legado. Mientras que San Lorenzo es devorado por la jungla y Portobelo depredado cada día que pasa por la comunidad, en el Casco Antiguo la falta de escrúpulos de particulares ha dejado un saldo aterrador.
Hace 17 añosCon una indolencia que llega al alma, las autoridades encargadas de velar por los conjuntos monumentales históricos han dejado que naturaleza y mano criminal hayan ido destruyendo nuestro legado. Mientras que San Lorenzo es devorado por la jungla y Portobelo depredado cada día que pasa por la comunidad, en el Casco Antiguo la falta de escrúpulos de particulares ha dejado un saldo aterrador.
Hace 17 añosCon una indolencia que llega al alma, las autoridades encargadas de velar por los conjuntos monumentales históricos han dejado que naturaleza y mano criminal hayan ido destruyendo nuestro legado. Mientras que San Lorenzo es devorado por la jungla y Portobelo depredado cada día que pasa por la comunidad, en el Casco Antiguo la falta de escrúpulos de particulares ha dejado un saldo aterrador.
Hace 17 añosCon una indolencia que llega al alma, las autoridades encargadas de velar por los conjuntos monumentales históricos han dejado que naturaleza y mano criminal hayan ido destruyendo nuestro legado. Mientras que San Lorenzo es devorado por la jungla y Portobelo depredado cada día que pasa por la comunidad, en el Casco Antiguo la falta de escrúpulos de particulares ha dejado un saldo aterrador.
Hace 17 añosEs parte fundamental de la labor periodística, investigar el uso de los recursos públicos. Con más razón, si dichos fondos salen de cuentas discrecionales como el FES y el FIS, beneficiando apartadas carreteras que, coincidentalmente, pasan al frente de fincas de altos funcionarios de un gobierno. ¿Cierto? Pues resulta que un juez acaba de condenar a dos años de cárcel a un periodista que hacía precisamente eso, reportar a la ciudadanía la construcción de una carretera que pasaba, nada menos, al frente de propiedades adquiridas por el entonces ministro de Gobierno y Justicia.
Hace 17 añosEs parte fundamental de la labor periodística, investigar el uso de los recursos públicos. Con más razón, si dichos fondos salen de cuentas discrecionales como el FES y el FIS, beneficiando apartadas carreteras que, coincidentalmente, pasan al frente de fincas de altos funcionarios de un gobierno. ¿Cierto? Pues resulta que un juez acaba de condenar a dos años de cárcel a un periodista que hacía precisamente eso, reportar a la ciudadanía la construcción de una carretera que pasaba, nada menos, al frente de propiedades adquiridas por el entonces ministro de Gobierno y Justicia.
Hace 17 añosEs parte fundamental de la labor periodística, investigar el uso de los recursos públicos. Con más razón, si dichos fondos salen de cuentas discrecionales como el FES y el FIS, beneficiando apartadas carreteras que, coincidentalmente, pasan al frente de fincas de altos funcionarios de un gobierno. ¿Cierto? Pues resulta que un juez acaba de condenar a dos años de cárcel a un periodista que hacía precisamente eso, reportar a la ciudadanía la construcción de una carretera que pasaba, nada menos, al frente de propiedades adquiridas por el entonces ministro de Gobierno y Justicia.
Hace 17 añosEs parte fundamental de la labor periodística, investigar el uso de los recursos públicos. Con más razón, si dichos fondos salen de cuentas discrecionales como el FES y el FIS, beneficiando apartadas carreteras que, coincidentalmente, pasan al frente de fincas de altos funcionarios de un gobierno. ¿Cierto? Pues resulta que un juez acaba de condenar a dos años de cárcel a un periodista que hacía precisamente eso, reportar a la ciudadanía la construcción de una carretera que pasaba, nada menos, al frente de propiedades adquiridas por el entonces ministro de Gobierno y Justicia.
Hace 17 añosLa lógica y los hechos –todo, absolutamente todo– indican que Panamá está en grave riesgo en cuanto al financiamiento de sus campañas electorales. El peligro nos acecha hace años y no importa cuántos escándalos han sido destapados, la clase política unánimemente ha encontrado la forma de mantener a escondidas el origen de quienes donan a sus campañas. Las campañas son el inicio de la gran “subasta” por el poder que se da cada cinco años, y de la cual quieren sacar máximo beneficio a costa de la transparencia y la honestidad.
Hace 17 añosLa lógica y los hechos –todo, absolutamente todo– indican que Panamá está en grave riesgo en cuanto al financiamiento de sus campañas electorales. El peligro nos acecha hace años y no importa cuántos escándalos han sido destapados, la clase política unánimemente ha encontrado la forma de mantener a escondidas el origen de quienes donan a sus campañas. Las campañas son el inicio de la gran “subasta” por el poder que se da cada cinco años, y de la cual quieren sacar máximo beneficio a costa de la transparencia y la honestidad.