Ataviado con saco negro, camisa blanca y corbata negra, el cantante español de 70 años, Julio Iglesias, salió a la tarima la noche del miércoles en el salón Panamá del hotel Riu con un aura de romanticismo al interpretar la canción Amor.
El artista, de melena y bigote grisáceos, se dirigió a su audiencia, unas 500 personas, damas en su mayoría, diciendo: “Amo a Panamá”, y con alarde mencionó que venía continuamente a este país. “Desde Chiriquí a los Guna [Yala], Los Santos, Bocas del Toro y todo el Atlántico y el Pacífico lo conozco de memoria”, afirmó.
“A mí me encanta venir a Panamá, me gusta cómo viven los panameños y me gustan las panameñas”, dijo con picardía.
Seguidamente entonó la versión gallega de Canto a Galicia, que dijo haberle enseñado su padre hace 48 años.
Su repertorio incluyó temas como Échame la culpa a mí, Me olvidé de vivir, Me siento de aquí y Manuela, cuyas letras fueron coreadas por el público.
El show incluyó la presentación de una pareja que bailó tango en dos intervenciones, género al cual el ganador en 2013 del Récord Guinness como artista latino con más ventas de discos, atribuyó el romance entre los padres de los presentes.
Gira
Iglesias confesó que su parada en Panamá era una “aventura” para él, luego de haber pasado por escenarios en Tokio, Hong Kong y Yakarta. “Esto no lo hago por dinero... así que cuídenme”, dijo señalando a la multitud. Su concierto en el istmo da inicio a su gira 2014, que finaliza en Australia.
La velada continuó con temas en inglés e italiano, así como los éxitos De niña a mujer, Abrázame y Hey. En esta última una seguidora gritó: “Te quiero Julio”, y él, locuaz, respondió “yo también”, con una sonrisa tan blanquecina como encantadora.
Con broche de oro cerró su espectáculo en un recinto en el que algunos se sentían agobiados por el calor, interpretando A mi manera, y se despidió para no volver a aparecer en la tarima, a pesar de que su público, extasiado por una hora y media con su voz, pedía al unísono: “¡otra!”.