Monitoreo de radionúclidos
Adis UrietaHace 1 añoPoco antes de la tregua, cuando las aves de acero, con su estómago lleno de fuego, cruzaron los cielos, el mundo contuvo el aliento. Estados Unidos, que había jugado al despiste —amargando con esperar, titubeando ante los micrófonos— ejecutó lo que ya había sido sellado en el búnker de las decisiones, en Arlington, Virginia.