Hace 2 añosSi la prioridad es reducir la deserción escolar, garantizar un buen ambiente de estudios debe ser lo primero a resolver. Es inaceptable que un número importante de escuelas públicas en pleno centro de la ciudad, como en el circuito 8-4, estén en condiciones que ponen en peligro la seguridad de estudiantes y docentes.
Mientras la ministra de Educación destina millones de dólares a la compra de computadoras portátiles, las aulas se caen a pedazos, los baños no funcionan, y las instalaciones eléctricas no soportan ni lo básico. En algunas escuelas, las computadoras permanecen guardadas en sus cajas porque no hay capacidad eléctrica para usarlas.
Al mismo tiempo, estudiantes intentan concentrarse en aulas con techos que gotean y baños inservibles, un ambiente que socava su derecho a una educación digna. Estas condiciones no solo ponen en riesgo su seguridad física, sino también su motivación y su futuro.
El mal estado de las escuelas no es un tema nuevo; cada año escolar inicia con las mismas excusas y sin soluciones concretas. Es hora de que el Ministerio de Educación actúe con responsabilidad y ponga fin a este ciclo de abandono.
Stanley Johnson recibe explicación sobre la bandera de la Revolución Dule de 1925 por parte del gobernador de Guna Yala, Alexis Alvarado. Foto Mi Ambiente
Eliécer UrriolaHace 2 añosParece entenderse que durante cien años la historia permanece sumergida en el pasado y no se exhibe hasta que una laboriosa investigación la trae a la luz; este es el caso de la Revolución de febrero de 1925.
Rolando Rodríguez B.Hace 2 añosTenemos una potencial crisis diplomática por el “asunto” del Canal. El gobierno norteamericano se mueve con notoria velocidad: visita a Panamá –la primera que hará en misión oficial– del secretario de Estado, Marco Rubio, el 31 de enero.
Hace 2 añosLa relación entre Panamá y Estados Unidos atraviesa un momento crítico, y la próxima visita del secretario de Estado será clave para entender los reclamos de la potencia del norte respecto a la seguridad del Canal de Panamá. Sin embargo, es importante dejar claro desde el principio: el Canal es y seguirá siendo panameño, administrado exclusivamente por panameños, y no enfrenta ninguna amenaza a su seguridad, ni de China ni de ningún otro país.
Panamá cumple con su compromiso histórico del Tratado de Neutralidad, garantizando que el Canal siga siendo una vía segura, abierta y al servicio de todas las naciones. Siempre debemos estar dispuestos a escuchar y analizar cualquier inquietud legítima, con el objetivo de demostrar no solo a Estados Unidos, sino al mundo entero, que somos un socio confiable y neutral, comprometido con la seguridad y la eficiencia del comercio global.
Resolver este conflicto requiere inteligencia, firmeza y sensatez. Trabajar con los mejores profesionales, locales y extranjeros, permitirá a Panamá reforzar su liderazgo como garante de una vía estratégica que pertenece al país, pero sirve al mundo entero. La diplomacia, no la confrontación, es el único camino hacia soluciones duraderas y beneficiosas para todos.