
El gobierno peruano destacó el lunes la lucha por recuperar sus tesoros culturales, tras la repatriación de una máscara funeraria de oro del siglo VIII, restituida por Alemania tras un largo proceso judicial.








Dos centenares de venezolanos viven en un albergue de 200 metros cuadrados en un humilde barrio de Lima, donde deben hacer fila para entrar al baño o lavar su ropa. Su fundador no les cobra un centavo, y les ofrece tres comidas diarias.