Raúl Benoit | Hace 16 añosLa leyenda cuenta que, como en una película de Hollywood, Joaquín El Chapo Guzmán, líder del narcotraficante Cartel de Sinaloa, conocido también como “Alianza de Sangre”, se fugó en enero de 2001 de una cárcel de alta seguridad en Jalisco, pero la verdad es que su escapatoria no fue espectacular.
Klaus Naumann | Hace 16 añosComo lo han demostrado recientemente las cumbres de las Naciones Unidas y Washington, el desarme y el control de armas nucleares se encuentran entre los principales temas de la agenda política mundial. Es probable que en el futuro inmediato lo sigan siendo. En efecto, en 2010 se determinará si la visión del presidente estadounidense, Barack Obama, de un mundo sin armas nucleares continuará siendo una esperanza lejana pero viable o deberá abandonarse.
Alejandro A. Tagliavini | Hace 16 añosLa investigación económica sobre la “felicidad” se ha extendido tanto que hasta existe una revista académica al respecto: The Journal of Happiness Studies. El tema sirve para justificar políticas socialistas al asegurar que lo que haría feliz a una persona no sería la cantidad que posea sino su posición relativa. Una sociedad más igualitaria evitaría la presión que supone el querer salvar las diferencias con los que tienen más. El economista Martín Krause comentaba el trabajo de Richard Layard, de la London School of Economics, en relación al dinero y la felicidad, donde pretendía mostrar que, si bien las sociedades occidentales se han enriquecido, no son más felices.
Raúl Benoit | Hace 16 añosLa leyenda cuenta que, como en una película de Hollywood, Joaquín El Chapo Guzmán, líder del narcotraficante Cartel de Sinaloa, conocido también como “Alianza de Sangre”, se fugó en enero de 2001 de una cárcel de alta seguridad en Jalisco, pero la verdad es que su escapatoria no fue espectacular.
Alejandro A. Tagliavini | Hace 16 añosLa investigación económica sobre la “felicidad” se ha extendido tanto que hasta existe una revista académica al respecto: The Journal of Happiness Studies. El tema sirve para justificar políticas socialistas al asegurar que lo que haría feliz a una persona no sería la cantidad que posea sino su posición relativa. Una sociedad más igualitaria evitaría la presión que supone el querer salvar las diferencias con los que tienen más. El economista Martín Krause comentaba el trabajo de Richard Layard, de la London School of Economics, en relación al dinero y la felicidad, donde pretendía mostrar que, si bien las sociedades occidentales se han enriquecido, no son más felices.
Klaus Naumann | Hace 16 añosComo lo han demostrado recientemente las cumbres de las Naciones Unidas y Washington, el desarme y el control de armas nucleares se encuentran entre los principales temas de la agenda política mundial. Es probable que en el futuro inmediato lo sigan siendo. En efecto, en 2010 se determinará si la visión del presidente estadounidense, Barack Obama, de un mundo sin armas nucleares continuará siendo una esperanza lejana pero viable o deberá abandonarse.
Silvia Ayuso | Hace 16 añosDurante sus dos días de visita de estado en Washington, el presidente mexicano, Felipe Calderón, no ha tenido pelos en la lengua a la hora de criticar la ley migratoria de Arizona o el flujo de armas estadounidenses que llegan a manos de delincuentes en su país.
Thomas L. Friedman | Hace 16 añosEl manejo que el presidente Barack Obama le ha dado al derrame de petróleo es decepcionante. Digo lo anterior no porque apruebe la deshonesta crítica conservadora en el sentido que el derrame de petróleo en el golfo de México es, de alguna forma, el Katrina de Obama y que está mostrando el mismo tipo de incompetencia que George W. Bush después de ese huracán. Por el contrario, el equipo de Obama se ha desempeñado magníficamente en la coordinación de la limpieza desde el comienzo.
Silvia Ayuso | Hace 16 añosDurante sus dos días de visita de estado en Washington, el presidente mexicano, Felipe Calderón, no ha tenido pelos en la lengua a la hora de criticar la ley migratoria de Arizona o el flujo de armas estadounidenses que llegan a manos de delincuentes en su país.
Camilo José Cela Conde | Hace 16 añosEn el año 1968, estando en Río de Janeiro, tuve la ocasión de acompañar a un amigo a comprarse un coche. El cruzeiro brasileño, en aquellos tiempos, se devaluaba varias veces a lo largo del día con lo que, como es lógico, no se aceptaban cheques. Las tarjetas de crédito apenas existían. Así que era cosa de ir hasta el concesionario con un maletón lleno de billetes para poder alcanzar los muchos millones exigidos –un café valía varios miles de cruzeiros, cuando no te lo regalaban– como si uno fuese un traficante de mulas o, lo que es peor, de coca.