Phil Stewart | Hace 17 añosLa condena en Italia a 23 antiguos agentes de la CIA por el secuestro de un clérigo musulmán supone un desafío para los planes del gobierno de Obama de mantener las denominadas “entregas extraordinarias” como una opción para capturar a los sospechosos de terrorismo.
Phil Stewart | Hace 17 añosLa condena en Italia a 23 antiguos agentes de la CIA por el secuestro de un clérigo musulmán supone un desafío para los planes del gobierno de Obama de mantener las denominadas “entregas extraordinarias” como una opción para capturar a los sospechosos de terrorismo.
Carlos Alberto Montaner | Hace 17 añosHace 20 años, los escombros del muro de Berlín cayeron estrepitosamente sobre el marxismo y lo pulverizaron. Algo que, paradójicamente, confirmó la opinión de Marx sobre las teorías, tal y como lo explicó en su Tesis sobre Feuerbach: “Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento”.
Hace 17 añosCuando el mundo celebre mañana el vigésimo aniversario del derrumbe del comunismo, la atención se centrará en el Muro de Berlín, su símbolo por antonomasia. Pero mientras que las miradas se dirigirán a Berlín, donde, entre otras cosas, se construirá un gigantesco juego de dominó para escenificar el efecto en cadena de la caída de los regímenes comunistas, muchos de los que vivieron bajo el comunismo resaltan que las semillas de cambio fueron sembradas en otro lado.
Hace 17 añosCuando el mundo celebre mañana el vigésimo aniversario del derrumbe del comunismo, la atención se centrará en el Muro de Berlín, su símbolo por antonomasia. Pero mientras que las miradas se dirigirán a Berlín, donde, entre otras cosas, se construirá un gigantesco juego de dominó para escenificar el efecto en cadena de la caída de los regímenes comunistas, muchos de los que vivieron bajo el comunismo resaltan que las semillas de cambio fueron sembradas en otro lado.
Camilo José Cela Conde | Hace 17 añosLa firma del último euroescéptico al que había que convencer, Václav Klaus, ha supuesto el camino libre para que la reforma europea pactada en el Tratado de Lisboa logre por fin entrar en vigor. La derrota del presidente Klaus, cuya voluntad en contra de una Europa que fuese más allá del puro artificio le llevó a desafiar al resto, supone un hermoso tributo a la separación de poderes de Montesquieu. El ánimo de Klaus tuvo que ser forzado a golpe de mandato parlamentario y auto del Tribunal Constitucional checo –los poderes Legislativo y Judicial contra el gobierno ejecutivo– aunque semejante victoria sea, por el momento, poco más que un símbolo. A la Europa unida, a esa institución que, al decir de Václav Klaus, suponía el final de Chequia y de todos los demás países de la Unión como Estados soberanos, le falta aún más de un hervor. Tal vez nada muestre mejor la cabezonería de Klaus que el hecho de que, a menos de un mes de la supuesta entrada en vigor del Tratado de Lisboa, todavía no se haya llegado a un consenso para saber quién habrá de presidir de forma permanente el Consejo Europeo. Eso es muy parecido a decir que no se conoce cómo será la cabeza visible de la unión. La figura de un líder europeo permanente es, como se sabe, una figura de nuevo cuño destinada a terminar con las presidencias por turno que duraban un semestre. Pero, ¿cuál será la verdadera función de un prohombre así? ¿Lo sabe algún ciudadano de a pie en Europa?
Camilo José Cela Conde | Hace 17 añosLa firma del último euroescéptico al que había que convencer, Václav Klaus, ha supuesto el camino libre para que la reforma europea pactada en el Tratado de Lisboa logre por fin entrar en vigor. La derrota del presidente Klaus, cuya voluntad en contra de una Europa que fuese más allá del puro artificio le llevó a desafiar al resto, supone un hermoso tributo a la separación de poderes de Montesquieu. El ánimo de Klaus tuvo que ser forzado a golpe de mandato parlamentario y auto del Tribunal Constitucional checo –los poderes Legislativo y Judicial contra el gobierno ejecutivo– aunque semejante victoria sea, por el momento, poco más que un símbolo. A la Europa unida, a esa institución que, al decir de Václav Klaus, suponía el final de Chequia y de todos los demás países de la Unión como Estados soberanos, le falta aún más de un hervor. Tal vez nada muestre mejor la cabezonería de Klaus que el hecho de que, a menos de un mes de la supuesta entrada en vigor del Tratado de Lisboa, todavía no se haya llegado a un consenso para saber quién habrá de presidir de forma permanente el Consejo Europeo. Eso es muy parecido a decir que no se conoce cómo será la cabeza visible de la unión. La figura de un líder europeo permanente es, como se sabe, una figura de nuevo cuño destinada a terminar con las presidencias por turno que duraban un semestre. Pero, ¿cuál será la verdadera función de un prohombre así? ¿Lo sabe algún ciudadano de a pie en Europa?
Hace 17 añosEl lanzamiento de la primera parte de las memorias del presidente Jacques Chirac, el jueves, hubiese sido un gran regreso a la vida pública si no hubiera un polémico caso de corrupción en su contra. Sin embargo, el retraso de la decisión de llamarlo a juicio lo ha hecho un personaje sobresaliente que pondrá a prueba la actual reforma judicial francesa.
Hace 17 añosEl lanzamiento de la primera parte de las memorias del presidente Jacques Chirac, el jueves, hubiese sido un gran regreso a la vida pública si no hubiera un polémico caso de corrupción en su contra. Sin embargo, el retraso de la decisión de llamarlo a juicio lo ha hecho un personaje sobresaliente que pondrá a prueba la actual reforma judicial francesa.
Fiona Ortiz | Hace 17 añosEl fracaso de un acuerdo para terminar con una crisis política de cuatro meses en Honduras dejó en ridículo a diplomáticos de Estados Unidos y de Latinoamérica que habían diseñado el pacto y puso las elecciones presidenciales del 29 de noviembre en riesgo. El derrocado presidente Manuel Zelaya y el mandatario de facto, Roberto Micheletti, firmaron la semana pasada un acuerdo bajo presiones de Estados Unidos que fue imposible de poner en práctica, porque cada uno de ellos lo veía como una forma de convertirse en el líder legítimo del país.