[CRISIS ECONÓMICA EN ESPAÑA]
María Del Carmen Cabello | Hace 17 añosEl culto a las vacaciones veraniegas sumerge a España en una tregua que ni los malos tiempos ha erradicado. Todo sigue funcionando en apariencia, pero las actividades se ralentizan: algunos comercios cierran durante un mes entero o acortan su horario de atención, y las oficinas públicas se permiten alguna demora por vacaciones del personal. Es un hecho consumado y a nadie se le ocurre cuestionarlo. Mientras, las ciudades se llenan de turistas y ven partir a sus habitantes, que hace un par de años viajaban a destinos exóticos y ahora se limitan a los cercanos. Cualquier cosa menos renunciar a ese periodo de asueto con el que sueñan los españoles, hedonistas hasta la médula, durante los fríos meses invernales.