Victoria Isabel Cardiel C.Hace 9 añosPanamá envió una delegación, compuesta por técnicos de poco rango y sin políticos de primer nivel, para seguir las sesiones de control que concluirán hoy en la sede del organismo internacional en Ginebra, Suiza.
Carlos Alberto Montaner | Hace 9 años¿Por qué los americanos necesitan saber lo que Stavans cuenta? Acaso porque los latinos constituyen una inmensa minoría. Son unos 70 millones de personas, de un total actual de 325 millones, pero a mediados de siglo serán 100 millones. En la medida en que declina la población blanca de origen europeo, aumenta la proporción de “latinos”.
Juan Jované | Hace 9 añosSi nos preguntamos si esta definición se ajusta a la realidad del trabajo independiente en Panamá, la respuesta es definitivamente negativa. Si iniciamos con la distribución del ingreso se puede establecer que, pese a que los no asalariados, es decir, los que Eisenmann califica de independientes, constituyeron en 2016 el 35.8% de los ocupados, a estos les correspondió apenas el 13.1 de PIB (los llamados ingresos mixtos brutos). La parte del león, como era de esperarse, le correspondió a las ganancias del capital que contrata fuerza de trabajo (56.1% del PIB).
Gabriel Silva | Hace 9 añosEn el año 2016 tuve la oportunidad de vivir en Singapur y asesorar a su Gobierno en innovación económica. Desde adentro del Gobierno de Singapur me dediqué a entender su funcionamiento y eficiencia. Debido a que constantemente escuchamos a personas y medios que comparan a Panamá con este país, mi intención era entender si realmente queremos ser comparados con Singapur y si debemos aprender de sus éxitos.
René Quevedo | Hace 9 añosEn Panamá, los jóvenes que no trabajan ni estudian (ninis) y los trabajadores informales son comúnmente estigmatizados y asociados a comportamientos cuasidelictivos, sobre la base de la ignorancia popular y percepciones creadas a través de los medios, muy poco sustentada en hechos y estadísticas reales.
Roberto Brenes P. | Hace 9 añosLas sociedades donde la confianza impera son entendiblemente las sociedades más desarrolladas. Nuestras sociedades latinas tienen bajos niveles de confianza, precisamente, por la falta de un sistema claro y efectivo de derechos, separación de poderes y sobre todo por la carencia de un sistema de incentivos, positivos y negativos, ante la actuación individual. Así, por ejemplo, vemos como los contratos no se cumplen, la Policía no arresta a los que son, los jueces pasan años sin fallar, y así. Estas conductas merman la confianza ciudadana en los contratos, la Policía y los jueces. Los individuos se defienden de estas ineficiencias llenando de alarmas sus casas o exigiendo garantías y salvaguardas que dificultan lidiar con los otros. El gobierno, desconfiado de sí mismo, rellena las instituciones públicas de burocracia que encarecen y demoran cualquier trámite.
Xavier Sáez-LlorensHace 9 añosUn individuo honrado raramente podrá aspirar a vivir rodeado de excesivos lujos y comodidades. Los profesionales honestos más exitosos regularmente necesitan décadas de trabajo arduo y sacrificio prolongado para disfrutar de algunos placeres, una vez se liberan de las deudas habituales y de los gastos en la educación de sus hijos. Irrita, por tanto, percatarse de que aquí cualquier pelafustán dedicado a la política llega a ser dueño en pocos años de abultadas cuentas bancarias, mansiones de playa, terrenos por doquier, coches imponentes y otras suntuosidades, pese a carecer de estudios académicos completos que le permitan elaborar iniciativas privadas sobresalientes. Esa injustificada fortuna necesita además de cómplices -empresarios, banqueros, auditores, testaferros, periodistas, abogados, diputados, jueces y magistrados afines- para camuflarla o para dotarla de una presunta legitimidad. La desfachatez requiere también de pactos políticos para que una vez cambie de signo el poder, queden protegidos los desmanes cometidos. Es más que evidente que una gran proporción de acaudalados criollos se ha valido de coimas, chantajes, sobreprecios, réditos por donaciones al proselitismo electoral y componendas de diferente naturaleza para conseguir su vasto capital. Muchos de ellos, incluso, ni siquiera tienen que trabajar después de esos cinco años de mandato (a pesar de no tener negocios productivos antes de ser electos) y manejan sus espurios tesoros a través de sociedades anónimas, cuyas acciones fueron logradas, entre otras gracias, por facilitar trámites a poderosos inversionistas durante su breve estancia en gobierno.
Noel Augusto Caballero | Hace 9 añosEste 9 de enero, en cierta forma, afloró ese antagonismo de valores y antivalores; es decir, de todo el valor que significa y representa la gesta histórica de aquel 9 de enero de 1964 versus el llamado a la lucha contra la corrupción de recibir dádivas o dinero por causas ilícitas. Pero, ¿qué pasó con las demás que igualmente corrompen la sociedad? ¿Acaso las demás formas de corromper no se incluyen porque esas producen ganancias “lícitas” a sus promotores? Simplemente, no existe una corrupción santa y otra mala.