TEMA: Fernández


Alimento transgénico panameño para el consumo animal

Alimento transgénico panameño para el consumo animal

Hace 13 años

En unos meses, la población quizás sirva en sus mesas pollos que han sido previamente alimentados con maíz transgénico producido en Panamá. Hasta la fecha, este tipo de alimento era importado de Estados Unidos.

Será precisamente a principios de septiembre próximo cuando se planten las primeras semillas de maíz genéticamente modificado, en la región de Azuero.

La empresa que ha recibido la aprobación para cultivar las primeras semillas transgénicas en el país es grupo Melo, quien importará 2 mil 500 bolsas de maíz transgénico que se distribuirán en 2 mil 350 hectáreas de área de cultivo. Es decir, aproximadamente, el 10% de los cultivos de maíz nacional será transgénico.

Sin embargo, este maíz no se destinará para el consumo humano directamente, puesto que la comisión del Plan de Bioseguridad Alimentaria otorgó a Melo la posibilidad de que el uso sea específicamente para el consumo animal.

EL DEBATE

Esta semana se celebró un foro debate donde participaron defensores y opositores del cultivo con transgénicos. La mayor preocupación de los que se oponen es que en Panamá, los productos que llevan transgénicos, no están debidamente etiquetados.

Mientras que países como China o Kazajistán están adheridos a la lista de los 64 países que exigen que todos los productos transgénicos sean debidamente etiquetados, en Panamá el etiquetado no está especificado por ley.

De esta forma, el consumidor panameño no tiene posibilidad de elegir si llevar o no transgénicos a su mesa. Úrsula Kiener, la vicepresidenta de la comisión agropecuaria de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, considera que es necesario que se desarrolle –a nivel nacional– una campaña para informar a la población sobre qué son los transgénicos.

“La mayoría de la población no sabe qué son los transgénicos y a los productores les han vendido la parte buena”, sostuvo. Y usted, ¿sabe qué es un transgénico? Estados Unidos, Brasil y Argentina encabezan el ranking de productores de transgénicos o alimentos genéticamente modificados.

Bienvenido Pereira, gerente de protección vegetal del grupo Melo, dijo que estas semillas combaten con mayor eficacia las plagas y “al hacer el análisis económico es súper rentable para el agricultor, tanto el rendimiento como la protección contra insectos”.

25 AGRICULTORES TRABAJARÁN CON TRANSGÉNICOS

En esta primera siembra se verán involucrados 25 agricultores del área de Los Santos y Herrera. “Son los que tienen mayor tecnología y nos han ayudado en la introducción”, explicó Pereira.

Jacqueline Bedke, bioquímica y productora orgánica, destacó que los males más significativos repercuten en el medio ambiente y en los pequeños productores. Y, en su ponencia, una pregunta aún sin respuesta: “¿por qué cuando todo el mundo está sacando las semillas transgénicas de sus países, Panamá decide abrirles las puertas?”.

Vea un reportaje completo en el video que acompaña esta nota.

La obra guna ‘Espíritu del cacao’ se presenta este martes

La obra guna ‘Espíritu del cacao’ se presenta este martes

Hace 13 años

Ner Buna. Espíritu del cacao ha sido escrita y dirigida por el sociólogo guna Juan Pérez Archibold. Primero fue el libro. Y a través del guión su director trata de "transmitir el poder de la mujer indígena a través del empoderamiento de los saberes ancestrales".

Archibold reconoce que, aunque "en la cultura guna, la mujer es el centro de toda la cosmovisión, en la práctica ocupa un lugar secundario".

La protagonista de la obra es la mujer vidente que interpreta los sueños a través del humo del cacao. Saberes y tradiciones que poco a poco se van perdiendo entre la población guna, que actualmente agrupa a 90 mil panameños.

A las 7:00 p.m. de hoy martes 5 mujeres y 5 hombres saldrán a escena, en el Teatro Ateneo de Ciudad del Saber, y mostrarán, por primera vez al público de ciudad de Panamá algunos de sus bailes y cantos ancestrales.

Fermina Fábrega, la vocera del grupo experimental de teatro, cuenta que ya han presentado otras obras gunas en el extranjero. Cuba, Bolivia y Guatemala han sido solo algunos de los países donde hay tenido sus presentaciones más recientes en los últimos 20 años. Pronto viajarán a Portugal.

Mientras, el director de la agrupación, Archibold, reconoce que la cultura guna en Panamá no despierta el interés que hace fuera del país. "Aquí solo interesa lo norteamericano", concluye.

Conozca en el video que acompaña esta nota a algunos de los protagonistas de Ner Buna.

La obra guna ‘Espíritu del cacao’ se presenta este martes

La obra guna ‘Espíritu del cacao’ se presenta este martes

Hace 13 años

Ner Buna. Espíritu del cacao ha sido escrita y dirigida por el sociólogo guna Juan Pérez Archibold. Primero fue el libro. Y a través del guión su director trata de "transmitir el poder de la mujer indígena a través del empoderamiento de los saberes ancestrales".

Archibold reconoce que, aunque "en la cultura guna, la mujer es el centro de toda la cosmovisión, en la práctica ocupa un lugar secundario".

La protagonista de la obra es la mujer vidente que interpreta los sueños a través del humo del cacao. Saberes y tradiciones que poco a poco se van perdiendo entre la población guna, que actualmente agrupa a 90 mil panameños.

A las 7:00 p.m. de hoy martes 5 mujeres y 5 hombres saldrán a escena, en el Teatro Ateneo de Ciudad del Saber, y mostrarán, por primera vez al público de ciudad de Panamá algunos de sus bailes y cantos ancestrales.

Fermina Fábrega, la vocera del grupo experimental de teatro, cuenta que ya han presentado otras obras gunas en el extranjero. Cuba, Bolivia y Guatemala han sido solo algunos de los países donde hay tenido sus presentaciones más recientes en los últimos 20 años. Pronto viajarán a Portugal.

Mientras, el director de la agrupación, Archibold, reconoce que la cultura guna en Panamá no despierta el interés que hace fuera del país. "Aquí solo interesa lo norteamericano", concluye.

Conozca en el video que acompaña esta nota a algunos de los protagonistas de Ner Buna.

El cura, los titiriteros y 225 jóvenes tras los pasos de Balboa

El cura, los titiriteros y 225 jóvenes tras los pasos de Balboa

Hace 13 años

El 25 de septiembre de 1513, 67 expedicionarios comandados por Vasco Núñez de Balboa coronaban la cima de Pechito Parado, una montaña que se alza a 591 metros sobre el nivel del mar Balboa se adelantó a la comitiva en el ascenso, siendo así el primero en avistar el Océano Pacífico. Entonces, se dejó caer y clavó sus rodillas en el suelo.

En el horizonte, el extremeño avistaba por primera vez una masa de agua a la que llamaría Mar del Sur, justo en la desembocadura del río Congo. En la gesta lo acompañaron otros personajes: Pizarro, Hernando de Soto y 600 indígenas comandados por Panquiaco. Fue precisamente esta gesta la que emularon recientemente 225 expedicionarios que participan este año en la 28 edición de la Ruta Quetzal BBVA.

Un programa educativo y cultural, idea original de Miguel de la Quadra-Salcedo, periodista y deportista retirado español. De la Quadra-Salcedo, confeccionó un proyecto similar al que originó la Universidad Complutense de Madrid en 1933, cuando fletó un barco con 200 profesores y estudiantes con una sola idea: buscar las raíces y origen de la cultura mediterránea y sus civilizaciones.

A imagen y semejanza de aquella expedición marítima, desde 1979 la Ruta Quetzal BBVA se ha consolidado como programa formativo; declarado de interés universal por la UNESCO en 1990. Desde sus inicios, 8 mil jóvenes han disfrutado la aventura.

Este año cuenta con participantes de 53 países, nueve de los cuales son panameños y con representantes de Europa y América. A uno de los dos emberá, Eduard Mejía, le tocó representar el papel de Panquiaco en la cima de Pechito Parado, mientras que Carlos Alcaraz, español, hacía las veces de Balboa. Fueron ellos los primeros jóvenes en coronar la cima.

El camino hasta arriba era abrupto y era necesario asirse a troncos o a cuerdas dispuestas para el ascenso. Pechito Parado, según los historiadores, es uno de los puntos desde donde, posiblemente Balboa avistara por primera vez el Océano Pacífico, hace casi 500 años.

Una vez arriba, el jefe de la expedición, Jesús Luna, resumía el objetivo del ascenso: "todo sueño, requiere esfuerzo y sacrificio previos". Fueron casi cuatro horas de subida, interrumpidas a veces por los gritos de monos aulladores o por el rápido serpenteo de alimañas en el camino.

En el viaje, les acompañaron miembros del Servicio Nacional de Fronteras e hijos de Venancio Garrido y Bertina Cruz, dos personajes populares en el área agrícola de Quebrada Eusebio, próxima a Pechito Parado.

Venancio Garrido fue el primer poblador en el área. Llegó a la zona hace casi 35 años. Entonces no había escuela, ni viviendas; solo vegetación. Él se encargó de abrir la trocha. Hoy, Venancio gestiona 200 hectáreas agrícolas con la ayuda de sus hijos. A la escuela de Quebrada Eusebio asisten cada día nueve estudiantes, cuatro de los cuales son nietos de Venancio.

La profesora, Carolina Vargas, explica los retos que enfrenta su comunidad: la deforestación, la falta de luz... A Quebrada Eusebio se accede a través de la carretera de Santa Fe, pasando por Cucunatí.

Los jóvenes no pasaron por alto las necesidades de los habitantes que se encuentran alejados del confort de la ciudad. Ellos también han tenido que hacer sacrificios: desprenderse de sus celulares durante toda la expedición, dormir en carpas o en el suelo, lavar y bañarse en ríos, como el de Quebrada Eusebio.

LA RUTA INICIABA EN PLAYONA

La aventura por Darién, de la ruta Quetzal BBVA comenzó días antes en Playona, un asentamiento emberá-wounan a orillas del río Chucunaque. Allí los jóvenes descubrieron cómo vive una de las poblaciones indígenas del país.

La gran expedición a través del Darién daba inicio justo ahí: 11 kilómetros a través de la selva panameña por caminos de lodo y fango, soportando el ataque de la plaga de mosquito o morrongoi.

El viaje a pie fue de casi 10 horas. Durante la caminata, resultó fundamental el apoyo de los monitores de la expedición, según ellos, el esfuerzo era más psicológico, que físico. "Sonríe para engañar al cerebro", gritaban a los chicos. Y el de los 4 paramédicos que atendían a los que se dejaban caer por el cansancio. Una carretera para Sinaí Y al final del camino, Sinaí. Otra comunidad emberá-wounan de casi 200 personas.

La autoridad del pueblo, Eduardo Mejía, esperaba a los jóvenes. El mismo aprovechó la oportunidad que le brindaron periodistas de México y España para pedir una carretera, la misma que une las comunidades de Playona y Sinaí que durante el invierno es intransitable.

A la llegada, los ruteros corrieron a ahogar el fango, sudor y lágrimas del camino en las aguas del río Membrillo, ante la mirada curiosa de los pobladores, que habían elegido sus mejores galas para recibirlos. Era la primera vez que los habitantes de Sinaí recibían tantos turistas. Había mensajes de bienvenida en castellano en todo el poblado y restaurantes improvisados.

El joven Eduard Mejía, expedicionario e hijo de la autoridad, fue el anfitrión de lujo y pudo explicar a sus compañeros europeos qué significaba por ejemplo, "sancochar". En diferentes talleres, los pobladores mostraron rituales de su cultura. Dos de los más concurridos fueron el de pintura corporal con tagua y pesca en piragua en el río Membrillo.

A TRAVÉS DE RUTAS NATURALES

El Membrillo es un afluente del río Chucunaque, de color chocolate donde árboles caídos interrumpen a veces su curso. Hace casi 500 años Balboa y los suyos viajaron por Darién por las rutas naturales trazadas por los ríos.

"El paisaje ha cambiado mucho desde entonces", explica Andrés Ciudad, subdirector de la expedición. Él es el encargado de desarrollar el programa académico y reconoce que este año eligieron la gesta de Balboa "porque está muy de actualidad, el viaje de Balboa tiene que ver con la globalización. Su viaje tuvo mucha trascendencia".

19 días pasaron los 225 expedicionarios en tierras panameñas. Justo ahora comienza su aventura en Europa, donde conocerán los orígenes de Balboa, en la villa extremeña de Jerez de los Caballeros, y la Europa del emperador Carlos V.

El subdirector reconoce que el reto más importante de la fase en Darién era la logística, "trasladar a más de 200 personas a través de la selva, y alimentarlos". Porque, al final el objetivo se acaba cumpliendo: "ofrecerles una formación académica en valores, en igualdad de oportunidades, en un universo humano de interacción inigualable, con jóvenes de diferentes orígenes y creencias".

LOS OTROS PERSONAJES

En la ruta, además de los monitores y los paramédicos, hay otros personajes imprescindibles, como el cura y los titiriteros. Antonio Lucio es junto con su tío Salvador, el encargado de animar a los ruteros.

Con dulzaina y tamboril, tío y sobrino interpretan ritmos populares. Resulta increíble escucharlos tocar en la selva del Darién. Y ambos, aunque son músicos, aún se les sigue relacionando con los 3 titiriteros que al principio acompañaban la comitiva.

El otro es el cura, Jesús Garrido, jesuita de la catedral de Santiago de Compostela, España, que cada domingo oficia la misa de campaña. Él, además ayuda a los chicos a confeccionar sus diarios de viaje.

Ayuda que realizó antes y durante la expedición, puesto que los chicos seleccionados tenian que hacer un trabajo sobre alguna faceta específica de la aventura que están viviendo. Esculturas de barro sobre la fauna de Darién o el diario de viaje de Balboa, fueron dos de los trabajos seleccionados.

En países fuera de España, donde la Ruta Quetzal BBVA apenas es conocida, los estudiantes son seleccionados por las mismas embajadas. En Panamá son los profesores que conocen el programa, los que animan a los alumnos a participar. La aventura continúa en Europa. Visitarán Francia, Bélgica y España. La fase selvática panameña, la más dura, ya está superada.

El resumen nos lo ofrecen hoy los chicos en sus diarios. La española, Masuma García, dice que nunca olvidará el "agobio por los mosquitos"; la mexicana Andrea Narváez, " se estresó por el barro" y el brasileño Óscar Ferreira nunca pensó que iba "a caminar tanto".

Mientras que el de Nicaragua, Juan Herrera, reconoce que Ciudad de Panamá, "es diferentísima a su capital". Tan lejos, y a la vez tan cerca. Tan parecidos y tan distintos, la maravilla de la diversidad, concentrada en un campamento: en el de la Ruta Quetzal 2013.

El cura, los titiriteros y 225 jóvenes tras los pasos de Balboa

El cura, los titiriteros y 225 jóvenes tras los pasos de Balboa

Hace 13 años

El 25 de septiembre de 1513, 67 expedicionarios comandados por Vasco Núñez de Balboa coronaban la cima de Pechito Parado, una montaña que se alza a 591 metros sobre el nivel del mar Balboa se adelantó a la comitiva en el ascenso, siendo así el primero en avistar el Océano Pacífico. Entonces, se dejó caer y clavó sus rodillas en el suelo.

En el horizonte, el extremeño avistaba por primera vez una masa de agua a la que llamaría Mar del Sur, justo en la desembocadura del río Congo. En la gesta lo acompañaron otros personajes: Pizarro, Hernando de Soto y 600 indígenas comandados por Panquiaco. Fue precisamente esta gesta la que emularon recientemente 225 expedicionarios que participan este año en la 28 edición de la Ruta Quetzal BBVA.

Un programa educativo y cultural, idea original de Miguel de la Quadra-Salcedo, periodista y deportista retirado español. De la Quadra-Salcedo, confeccionó un proyecto similar al que originó la Universidad Complutense de Madrid en 1933, cuando fletó un barco con 200 profesores y estudiantes con una sola idea: buscar las raíces y origen de la cultura mediterránea y sus civilizaciones.

A imagen y semejanza de aquella expedición marítima, desde 1979 la Ruta Quetzal BBVA se ha consolidado como programa formativo; declarado de interés universal por la UNESCO en 1990. Desde sus inicios, 8 mil jóvenes han disfrutado la aventura.

Este año cuenta con participantes de 53 países, nueve de los cuales son panameños y con representantes de Europa y América. A uno de los dos emberá, Eduard Mejía, le tocó representar el papel de Panquiaco en la cima de Pechito Parado, mientras que Carlos Alcaraz, español, hacía las veces de Balboa. Fueron ellos los primeros jóvenes en coronar la cima.

El camino hasta arriba era abrupto y era necesario asirse a troncos o a cuerdas dispuestas para el ascenso. Pechito Parado, según los historiadores, es uno de los puntos desde donde, posiblemente Balboa avistara por primera vez el Océano Pacífico, hace casi 500 años.

Una vez arriba, el jefe de la expedición, Jesús Luna, resumía el objetivo del ascenso: "todo sueño, requiere esfuerzo y sacrificio previos". Fueron casi cuatro horas de subida, interrumpidas a veces por los gritos de monos aulladores o por el rápido serpenteo de alimañas en el camino.

En el viaje, les acompañaron miembros del Servicio Nacional de Fronteras e hijos de Venancio Garrido y Bertina Cruz, dos personajes populares en el área agrícola de Quebrada Eusebio, próxima a Pechito Parado.

Venancio Garrido fue el primer poblador en el área. Llegó a la zona hace casi 35 años. Entonces no había escuela, ni viviendas; solo vegetación. Él se encargó de abrir la trocha. Hoy, Venancio gestiona 200 hectáreas agrícolas con la ayuda de sus hijos. A la escuela de Quebrada Eusebio asisten cada día nueve estudiantes, cuatro de los cuales son nietos de Venancio.

La profesora, Carolina Vargas, explica los retos que enfrenta su comunidad: la deforestación, la falta de luz... A Quebrada Eusebio se accede a través de la carretera de Santa Fe, pasando por Cucunatí.

Los jóvenes no pasaron por alto las necesidades de los habitantes que se encuentran alejados del confort de la ciudad. Ellos también han tenido que hacer sacrificios: desprenderse de sus celulares durante toda la expedición, dormir en carpas o en el suelo, lavar y bañarse en ríos, como el de Quebrada Eusebio.

LA RUTA INICIABA EN PLAYONA

La aventura por Darién, de la ruta Quetzal BBVA comenzó días antes en Playona, un asentamiento emberá-wounan a orillas del río Chucunaque. Allí los jóvenes descubrieron cómo vive una de las poblaciones indígenas del país.

La gran expedición a través del Darién daba inicio justo ahí: 11 kilómetros a través de la selva panameña por caminos de lodo y fango, soportando el ataque de la plaga de mosquito o morrongoi.

El viaje a pie fue de casi 10 horas. Durante la caminata, resultó fundamental el apoyo de los monitores de la expedición, según ellos, el esfuerzo era más psicológico, que físico. "Sonríe para engañar al cerebro", gritaban a los chicos. Y el de los 4 paramédicos que atendían a los que se dejaban caer por el cansancio. Una carretera para Sinaí Y al final del camino, Sinaí. Otra comunidad emberá-wounan de casi 200 personas.

La autoridad del pueblo, Eduardo Mejía, esperaba a los jóvenes. El mismo aprovechó la oportunidad que le brindaron periodistas de México y España para pedir una carretera, la misma que une las comunidades de Playona y Sinaí que durante el invierno es intransitable.

A la llegada, los ruteros corrieron a ahogar el fango, sudor y lágrimas del camino en las aguas del río Membrillo, ante la mirada curiosa de los pobladores, que habían elegido sus mejores galas para recibirlos. Era la primera vez que los habitantes de Sinaí recibían tantos turistas. Había mensajes de bienvenida en castellano en todo el poblado y restaurantes improvisados.

El joven Eduard Mejía, expedicionario e hijo de la autoridad, fue el anfitrión de lujo y pudo explicar a sus compañeros europeos qué significaba por ejemplo, "sancochar". En diferentes talleres, los pobladores mostraron rituales de su cultura. Dos de los más concurridos fueron el de pintura corporal con tagua y pesca en piragua en el río Membrillo.

A TRAVÉS DE RUTAS NATURALES

El Membrillo es un afluente del río Chucunaque, de color chocolate donde árboles caídos interrumpen a veces su curso. Hace casi 500 años Balboa y los suyos viajaron por Darién por las rutas naturales trazadas por los ríos.

"El paisaje ha cambiado mucho desde entonces", explica Andrés Ciudad, subdirector de la expedición. Él es el encargado de desarrollar el programa académico y reconoce que este año eligieron la gesta de Balboa "porque está muy de actualidad, el viaje de Balboa tiene que ver con la globalización. Su viaje tuvo mucha trascendencia".

19 días pasaron los 225 expedicionarios en tierras panameñas. Justo ahora comienza su aventura en Europa, donde conocerán los orígenes de Balboa, en la villa extremeña de Jerez de los Caballeros, y la Europa del emperador Carlos V.

El subdirector reconoce que el reto más importante de la fase en Darién era la logística, "trasladar a más de 200 personas a través de la selva, y alimentarlos". Porque, al final el objetivo se acaba cumpliendo: "ofrecerles una formación académica en valores, en igualdad de oportunidades, en un universo humano de interacción inigualable, con jóvenes de diferentes orígenes y creencias".

LOS OTROS PERSONAJES

En la ruta, además de los monitores y los paramédicos, hay otros personajes imprescindibles, como el cura y los titiriteros. Antonio Lucio es junto con su tío Salvador, el encargado de animar a los ruteros.

Con dulzaina y tamboril, tío y sobrino interpretan ritmos populares. Resulta increíble escucharlos tocar en la selva del Darién. Y ambos, aunque son músicos, aún se les sigue relacionando con los 3 titiriteros que al principio acompañaban la comitiva.

El otro es el cura, Jesús Garrido, jesuita de la catedral de Santiago de Compostela, España, que cada domingo oficia la misa de campaña. Él, además ayuda a los chicos a confeccionar sus diarios de viaje.

Ayuda que realizó antes y durante la expedición, puesto que los chicos seleccionados tenian que hacer un trabajo sobre alguna faceta específica de la aventura que están viviendo. Esculturas de barro sobre la fauna de Darién o el diario de viaje de Balboa, fueron dos de los trabajos seleccionados.

En países fuera de España, donde la Ruta Quetzal BBVA apenas es conocida, los estudiantes son seleccionados por las mismas embajadas. En Panamá son los profesores que conocen el programa, los que animan a los alumnos a participar. La aventura continúa en Europa. Visitarán Francia, Bélgica y España. La fase selvática panameña, la más dura, ya está superada.

El resumen nos lo ofrecen hoy los chicos en sus diarios. La española, Masuma García, dice que nunca olvidará el "agobio por los mosquitos"; la mexicana Andrea Narváez, " se estresó por el barro" y el brasileño Óscar Ferreira nunca pensó que iba "a caminar tanto".

Mientras que el de Nicaragua, Juan Herrera, reconoce que Ciudad de Panamá, "es diferentísima a su capital". Tan lejos, y a la vez tan cerca. Tan parecidos y tan distintos, la maravilla de la diversidad, concentrada en un campamento: en el de la Ruta Quetzal 2013.

'No tenía tiempo para jugar'

'No tenía tiempo para jugar'

Hace 13 años

50 mil 410 menores trabajan hoy en el país, es decir, el 5.6% de la población entre 5 y 17 años. Laura Rodríguez nos cuenta cómo fueron sus inicios en la vida laboral, con solo 11 años. Hoy, es trabajadora social y ayuda a sacar a niños del trabajo y llevarlos a la escuela.

Laura Rodríguez tiene 36 años y cuando cumplió 11 sus padres la enviaron a “casa de una señora” donde desarrollaría labores domésticas. A cambio de esto no recibía dinero, pero sus patrones le permitían continuar asistiendo a la escuela.

Aunque han pasado muchos años desde entonces, Laura prefiere dar un nombre ficticio y no enfrentarse a la cámara. Recuerda que en aquel momento estaba en quinto grado y no sabía desenvolverse con las tareas de aquel hogar. Sus responsabilidades: limpiar la casa, planchar y cocinar. “Y en aquel tiempo se cocinaba en fogón”, dice.

Veinticinco años después de aquella etapa reconoce que tuvo que desempeñar funciones que hoy en día le parecen peligrosas para una niña de 11 años. Como ella, hoy en día mil 966 menores en el país trabajan en casas de terceros dentro del país. Una cifra que representa el 3.9% del total y que ha sufrido un aumento respecto a datos anteriores. En total, 50 mil 410 menores están desempeñando labores que no les corresponden, según la encuesta de trabajo infantil de octubre de 2012.

Es por este aumento, por lo que hoy, en la conmemoración del Día mundial contra el trabajo infantil, todas las organizaciones que luchan por su erradicación en Panamá se han centrado en el apartado doméstico, aquel que se desarrolla de puertas para adentro en casa de particulares.

CONDICIONES

Igmenia Pérez, psicóloga de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, cuenta que algunas chicas que han identificado laborando en casas de otros “denuncian que la alimentación no es la misma que la del resto de miembros de la familia en la que trabajan o tienen que cuidar niños de la misma edad que ellas”.

Desenvolverse en una vida de adultos, con responsabilidades de adultos, fue lo más difícil para Laura Rodríguez. Cinco personas mayores que ella estaban a su cargo. Su día comenzaba en la escuela, al regresar tenía que desarrollar todas las tareas del hogar y no “me daba tiempo a jugar”.

A pesar de las dificultades a las que se enfrentó siendo una niña hoy cuenta con el título de trabajadora social, que le permite ayudar a menores a dejar el trabajo y regresar a la escuela. “A mí por lo menos me dejaron seguir estudiando”.

En Casa Esperanza, su directora, Angélica Lavítola, reconoce que han identificado casos de niños que trabajan de 10 a 12 horas, sin tiempo para ir al colegio, y reciben $2.5 diarios. En casos peores, no se les da ninguna remuneración.

REDES ORGANIZADAS

Actualmente el trabajo infantil es más común en el interior del país, (60% del total), donde incluso hay redes organizadas que captan a chicos miembros de familias que viven en situaciones de pobreza extrema, y los traen a la ciudad, explica Pérez. “Les prometen que podrán seguir estudiando y en el peor de los casos abusan de ellos”.

José Roberto Morales, asesor del programa de trabajo infantil de la Organización Internacional del Trabajo en Panamá, recuerda que en las zonas urbanas, el 2% de la población infantil trabaja; en las zonas rurales el porcentaje es de entre el 9% y el 11% y en las zonas comarcales la cifra se sitúa en el 16%.

Hoy, 12 de junio, día mundial contra el trabajo infantil, las organizaciones que combaten esta lacra en el país son tajantes y piden colaboración ciudadana. “Hay que denunciar llamando al 311, para poder ayudar a esos niños y ofrecer apoyo a sus familias”.

Una vez identificado el problema, el proceso empieza con los padres, "les ayudamos a entender que el trabajo es negativo y que el hecho de que el niño genere ingresos, no significa que se vaya a romper el círculo de pobreza de la casa, sino que va a darle continuidad al problema, porque esos niños no están estudiando", explica Lavítola.

Panamá tiene el compromiso, como parte de los Objetivos del Milenio, de erradicar las peores formas de trabajo infantil en 2015, y para 2020 se debe eliminar completamente en cualquiera de sus formas.

Precio y seguridad preocupan a los futuros usuarios del Metro

Precio y seguridad preocupan a los futuros usuarios del Metro

Hace 13 años

¿Podremos transportar mercancía? ¿Cómo da la vuelta el Metro al final de la línea? ¿Qué ocurre si el Metro se para en uno de los túneles? ¿Cuánto me costará el trayecto? ¿Utilizaremos la misma tarjeta del Metro Bus?

Estas son solo algunas de las interrogantes que tienen los futuros usuarios del Metro de Panamá y surgen precisamente en el interior de la maqueta a tamaño real de uno de los vagones. Fabricado con fibra de vidrio, representa solo un segmento de uno de los tres vagones que conformarán cada uno de los 19 trenes de la flota del Metro de Panamá.

Desde hace tres semanas, la ubicación de esta reproducción a escala es la terminal de Albrook, antes ya pasó por Atlapa, y desde primeras horas de la mañana los futuros viajeros hacen fila a sus puertas. Por lo menos 2 mil personas pasan semanalmente por esta original aula de “metrocultura”.

Luis Carlos Arosemena, uno de los guías del tour, explica que los ciudadanos tienen muchas dudas sobre el uso del nuevo sistema de transporte y que sus mayores interrogantes tienen que ver con el precio por trayecto y la seguridad. Algunas de las dudas aún no tienen una respuesta clara, como la del precio, reconoce Arosemena a los visitantes.

“¿Podremos transportar mercancías?”, pregunta una de las usuarias. Arosemena explica que los viajeros podrán transportar paquetes, pero “sin exagerar. No podremos cargar con cinco bolsas de ñame y tres de otoe”, puesto que de ser así, la carga podría interferir la comodidad del resto de los usuarios.

Dalma Duque, la directora de comunicación del Metro, explicó a Prensa.com que se tiene previsto que en cada estación haya agentes policiales que están siendo capacitadas por expertos de Washington (Estados Unidos). Se estudia la posibilidad de que en los vagones también viajen agentes policiales.

Capacitándose también están los futuros operadores de los trenes en República Dominicana y en Panamá. El conductor de cada tren dispone de un habitáculo específico y será el encargado de abrir y cerrar puertas. Mientras que la puerta del operador de metro permanecerá siempre cerrada y el tren se estima que viaje a una velocidad de entre 80 y 100 kilómetros por hora.

El recorrido completo de la línea de 13.7 kilómetros se estima que el metro la recorra en un tiempo estimado inferior a los 30 minutos. De las 200 personas que entrarán en cada vagón, solo 50 irán sentadas. El resto, deberá ir de pie.

Ya lo sabe, hasta octubre y en horario de 8:30  a.m. a 7:30 p.m. podrán subir a lo más parecido a un vagón del futuro metro de Panamá en la terminal de Albrook. Aún habrá que esperar más hasta que el vagón comience a andar.

El 'boom' por el ecoladrillo llega a Saboga

El 'boom' por el ecoladrillo llega a Saboga

Hace 13 años

Los habitantes de las islas de Las Perlas, preocupados por darle salida a los cientos de botellas de plástico vacías que se amontonan en sus calles, ahora construyen con ellas.

Después de la fiebre inmobiliaria de la ciudad, el nuevo "boom inmobiliario" se gesta en Saboga, una isla del archipiélago de Las Perlas, menos turística que Contadora y vecina de esta.

Desde la ciudad, la travesía por mar hasta Saboga se puede hacer en yate, a $100, o en panga, $25 aproximadamente. Los pobladores lo hacen en pangas, y lamentan el alto costo que tienen que pagar.

El precio del trayecto a la ciudad es solo uno de los problemas que enfrentan los moradores de Saboga a diario. Los isleños, alrededor de medio millar, cohabitan con un problema que se repite en todas las islas del país: la basura.

También en las calles de cemento de Saboga se amontonan los residuos. Afortunadamente, las latas vacías pueden venderlas y les compensa económicamente para pagar su pasaje de vuelta a la ciudad.

Sin embargo, con el plástico, el beneficio económico es casi nulo y no se lo pueden permitir. Como resultado, el plástico en Saboga se quema o se sepulta bajo montañas de tierra.

Precisamente los turistas son quienes más basura generan. En un fin de semana, alguien de afuera puede gastar hasta ocho botellas de 500 mil de agua solo para beber.

Thomas Fernández y Manu Calel son dos docentes y amigos franceses que comenzaron siendo turistas en Saboga, y cuando descubrieron el problema de la basura, decidieron involucrarse en buscar una posible salida a los residuos.

"Una amiga nos habló de los ecoladrillos", recuerda Manu Calel: "Botellas de plástico rellenas de residuos plásticos y de papel compactados". Esta idea es muy conocida en otros países de América y cuentan orgullosos que es la primera vez que se desarrolla en Panamá.

Manu Calel reconoce que con el ecoladrillo el beneficio es doble. "Podemos construir algo y hay una solución para los residuos inorgánicos".

Hace apenas 10 días estuvieron en la isla desarrollando su plan con la ayuda de los moradores. Y aunque su público objetivo eran los más pequeños, niños y mayores se involucraron por igual en el proyecto de construcción de una banca.

"Estuvieron toda la semana almacenando botellas y bolsas de plástico en sus casas", cuenta Thomas Fernández. "Y cuando llegamos a la isla el sábado para iniciar el taller, los niños nos recibieron con cinco ecoladrillos acabados cada uno, sus familiares les habían ayudado en el proceso manual de fabricación".

Futuros proyectos con ecoladrillos Parece que la semilla del reciclaje ya está dando sus primeros frutos en Saboga. De momento, sus residentes ya cuentan con la primera banca fabricada íntegramente con ecoladrillos.

Thomas y Manu no descartan implantar la idea en otras islas del país. Mientras, ya hay vecinos de Saboga que trabajan en seguir haciendo crecer la idea.

Por ejemplo, Zoraida, la señora que regenta uno de los restaurantes del pueblo, quiere construir una mesa con ecoladrillos. Mientras que otro residente, Leónidas, ya trabaja en la obra de una pared de ecoladrillos en su casa.

La fiebre por el ecoladrillo acaba de aterrizar en la isla de Saboga. Quién sabe si algún día sus habitantes no se propondrán hacer una gran obra, como la catedral de Justo Gallego, levantada, en gran parte, con recipientes reusados.

Conozca en el video que acompaña a algunos de los protagonistas de esta historia.

Vestidos convertidos en lienzos en el Fashion Art Live Panama

Vestidos convertidos en lienzos en el Fashion Art Live Panama

Hace 13 años

El artista Manuel Fernández ha inventado una exposición itinerante muy original. Se trata de una colección de vestidos convertidos en lienzo y a su vez en obras de arte.  Cada una de sus piezas ha sido decorada con pintura y a mano por artistas de varios países.

Y hoy, por primera vez, le tocó el turno a Panamá. Seis artistas panameños lo acompañaron en las terrazas del hotel Trump Ocean Club: Rolando de Sedas, Fernando Toledo, Ana Elena Garuz, Héctor Guillén, Ágata Surma y Gabriela Batista. Cada uno de ellos debía intervenir en un vestido diseñado por Manuel Fernández en tela de algodón o de lienzo.

En esta ocasión, la intervención de cada uno de ellos fue en directo, mientras el público podía disfrutar del proceso creativo o incluso interactuar con los creadores. Una vez terminadas, las obras de estos seis panameños serán incorporadas a la colección de Fernández, que tiene su sede en Madrid.

El creador español comenzó a darle forma a esta idea en 1998. Y en 2003 creó su primera gran exposición en el Museo Nacional de Buenos Aires. Más de 300 mil personas visitaron la muestra.

Hoy su colección ya cuenta con obras de más de 180 artistas. Su próximo reto es entregarle sus diseños en blanco a fotógrafos, para que intervengan en ellas.

Conozca en el video que acompaña a la nota a  Fernández y algunas de las 25 obras de artistas internacionales que ha traído a Panamá.

La escuadra de entrenamiento taiwanesa que hizo escala en Panamá

La escuadra de entrenamiento taiwanesa que hizo escala en Panamá

Hace 13 años

Subir a un buque naval taiwanés me imagino que debe ser lo más parecido a pisar por primera vez Taiwan. En el buque, todos sus tripulantes quieren hacerse fotos con los visitantes y todos llevan una cámara de fotos Lumix. Dicen orgullosos que Lumix es una marca taiwanesa mientras se esfuerzan en dar la bienvenida en español.

La bodega del barco 530 la han convertido en pequeño museo donde hacen gala de todas las marcas estrellas de la isla asiática. Hay motos, reproducciones de barcos, coches a tamaño real y por supuesto, bicicletas.

En el recorrido, me acompaña la única oficial que se deja ver y me presenta al único guardia marina latino de toda la tripulación. Hafid Raúl Gómez, es dominicano y es ingeniero naval y ahora se prepara para convertirse en alférez de fragata junto a otros 384 compañeros. Él ya conocía Panamá, porque su futura esposa, es chiricana. Hafid dice que la cultura taiwanesa y la dominicana son muy distintas, tal vez ambas comparten la humildad de sus gentes.

Antes que Panamá, las tras embarcaciones ya habían visitado 9 países. En Panamá atravesó el canal y se apostó unos días en el puerto de Balboa, siendo esta una actividad dentro del programa de actividades del V Centenario del descubrimiento del Pacífico. Un viaje oceánico cuya misión es que los guardia marinas se gradúen en alta mar.

Conoce en el video que acompaña a la nota un poco más de la Escuadra de Entrenamiento de la Fuerza Naval de la República de China (Taiwán) y cómo están equipados.

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