Hace 17 añosEl Gobierno ha mostrado una descoordinación supina en temas sensitivos. Parece inverosímil que esta administración tenga que modificar dos veces un decreto –el del salario mínimo– que se aprobó hace solo un mes. Estos cambios evidencian que el Gobierno muchas veces actúa a la ligera, sin medir las consecuencias de sus actos. Y más preocupante es su política errática.
Hace 17 añosEl Gobierno ha mostrado una descoordinación supina en temas sensitivos. Parece inverosímil que esta administración tenga que modificar dos veces un decreto –el del salario mínimo– que se aprobó hace solo un mes. Estos cambios evidencian que el Gobierno muchas veces actúa a la ligera, sin medir las consecuencias de sus actos. Y más preocupante es su política errática.
Hace 17 añosTras casi una semana del devastador terremoto de Haití, parece que a medida que se remueven los escombros surgen nuevos desafíos. Aparte de llorar la pérdida de miles de seres humanos –muchos de ellos sin identificar– surge la apocalíptica tarea de enfrentar el hambre que ha dado rienda suelta al saqueo y a la violencia en calles alfombradas de cadáveres en descomposición. Por fortuna, con la misma pujanza que llegó el siniestro, el voluntariado internacional ha unido fuerzas para sacar a la isla de la dura prueba.
Hace 17 añosTras casi una semana del devastador terremoto de Haití, parece que a medida que se remueven los escombros surgen nuevos desafíos. Aparte de llorar la pérdida de miles de seres humanos –muchos de ellos sin identificar– surge la apocalíptica tarea de enfrentar el hambre que ha dado rienda suelta al saqueo y a la violencia en calles alfombradas de cadáveres en descomposición. Por fortuna, con la misma pujanza que llegó el siniestro, el voluntariado internacional ha unido fuerzas para sacar a la isla de la dura prueba.
Hace 17 añosEl Código Penal panameño castiga el enriquecimiento injustificado. Mejor dicho, tipifica como delito el incremento patrimonial de los servidores públicos que no guarde relación con su salario e ingresos legítimos, en el caso de que no puedan justificar la procedencia lícita del exceso.
Hace 17 añosEl Código Penal panameño castiga el enriquecimiento injustificado. Mejor dicho, tipifica como delito el incremento patrimonial de los servidores públicos que no guarde relación con su salario e ingresos legítimos, en el caso de que no puedan justificar la procedencia lícita del exceso.
Hace 17 añosUna de las peores tragedias que aflige a nuestra democracia es la falta de una oposición política. Mientras la actual dirigencia del PRD entienda que su única misión es salir a defender a funcionarios señalados de actos de corrupción, seguirá descabezada. Las bases tienen que renovar su liderazgo con políticos que comprendan que se tiene que perseguir la corrupción, venga de donde venga. Es solo ahora, cuando uno de los amos del partido rinde cuentas, cuando piden una justicia despolitizada y reclaman garantías procesales.
Hace 17 añosUna de las peores tragedias que aflige a nuestra democracia es la falta de una oposición política. Mientras la actual dirigencia del PRD entienda que su única misión es salir a defender a funcionarios señalados de actos de corrupción, seguirá descabezada. Las bases tienen que renovar su liderazgo con políticos que comprendan que se tiene que perseguir la corrupción, venga de donde venga. Es solo ahora, cuando uno de los amos del partido rinde cuentas, cuando piden una justicia despolitizada y reclaman garantías procesales.
Hace 17 añosCon marca de hábito, los gobernantes panameños –salvo muy contadas excepciones– entendían que al recibir sus credenciales, automáticamente venía una licencia para enriquecerse. El caballero pardo que hoy responde a la justicia, pasó años –tanto en la dictadura como recobrada la democracia– dictando una gran lección: gobernar con eficiencia no es sinónimo de hacerlo con integridad.
Hace 17 añosCon marca de hábito, los gobernantes panameños –salvo muy contadas excepciones– entendían que al recibir sus credenciales, automáticamente venía una licencia para enriquecerse. El caballero pardo que hoy responde a la justicia, pasó años –tanto en la dictadura como recobrada la democracia– dictando una gran lección: gobernar con eficiencia no es sinónimo de hacerlo con integridad.