Hace 17 años¿Qué de irresistible tendrá el cargo de alcalde de la ciudad de Panamá? Es la pregunta natural luego de ser testigos de cómo el ex alcalde y el actual se aferran a ese puesto.
Hace 17 años¿Qué de irresistible tendrá el cargo de alcalde de la ciudad de Panamá? Es la pregunta natural luego de ser testigos de cómo el ex alcalde y el actual se aferran a ese puesto.
Hace 17 añosEl incremento de la delincuencia que experimentan los países centroamericanos, fija sus causas en la injusticia social y jurídica. Este razonamiento, de perfecta aplicación para Panamá, no descubre nada nuevo. Por el contrario, confirma lo que desde antaño sabemos: que la acumulación de ingresos y riqueza en manos de pocos, es la madre de los males sociales.
Hace 17 añosEl incremento de la delincuencia que experimentan los países centroamericanos, fija sus causas en la injusticia social y jurídica. Este razonamiento, de perfecta aplicación para Panamá, no descubre nada nuevo. Por el contrario, confirma lo que desde antaño sabemos: que la acumulación de ingresos y riqueza en manos de pocos, es la madre de los males sociales.
Hace 17 añosRicardo Martinelli celebró ayer lo que él cree es su mejor regalo de Navidad y ha sido su peor derrota. Al filo de la madrugada, con idénticas artimañas legislativas tantas veces criticadas como opositor, impuso dos magistrados sacados del mismo laberinto de poder al cual echaban mano los coroneles primero, y los inescrupulosos mandatarios PRD y panameñistas después. Quizás la celebración no le permita entender que el cínico abuso del poder con el que se manejó, lo delata como un farsante de esperanzas y es allí como ganando, pierde. No escapa de responsabilidad en esta tragedia la actuación directa del partido Panameñista, que bien pudo detener los nombramientos. Pero los panameñistas nos reiteran que, en el poder, son buenos discípulos de Moscoso. Cuando empiecen a emanar los mismos bodrios judiciales que han espantado a esta sociedad los últimos 15 años, aquí le recordaremos que han sido los panameñistas quienes deben cargar la responsabilidad: Mireya nos legó a Spadafora, Cigarruista y Salas. Los hermanos Varela no solo apoyaron regocijados las designaciones, sino que recogieron los votos y nos aseguraron el madrugonazo. ¡Feliz Navidad!
Hace 17 añosRicardo Martinelli celebró ayer lo que él cree es su mejor regalo de Navidad y ha sido su peor derrota. Al filo de la madrugada, con idénticas artimañas legislativas tantas veces criticadas como opositor, impuso dos magistrados sacados del mismo laberinto de poder al cual echaban mano los coroneles primero, y los inescrupulosos mandatarios PRD y panameñistas después. Quizás la celebración no le permita entender que el cínico abuso del poder con el que se manejó, lo delata como un farsante de esperanzas y es allí como ganando, pierde. No escapa de responsabilidad en esta tragedia la actuación directa del partido Panameñista, que bien pudo detener los nombramientos. Pero los panameñistas nos reiteran que, en el poder, son buenos discípulos de Moscoso. Cuando empiecen a emanar los mismos bodrios judiciales que han espantado a esta sociedad los últimos 15 años, aquí le recordaremos que han sido los panameñistas quienes deben cargar la responsabilidad: Mireya nos legó a Spadafora, Cigarruista y Salas. Los hermanos Varela no solo apoyaron regocijados las designaciones, sino que recogieron los votos y nos aseguraron el madrugonazo. ¡Feliz Navidad!
Hace 17 añosNo se esperan sorpresas. Los diputados se prepararaban en la madrugada de hoy a inclinarse servilmente ante el poder que ejerce el Ejecutivo sobre sus frágiles voluntades, para aprobar las nominaciones que hizo el Presidente de los dos nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia –y sus suplentes–, pese a que sus nombramientos desafían a muchos que creyeron en sus promesas de cambio. Con groseras y sucias jugarretas, los diputados rechazaron a hurtadillas un recurso legal contra la designación de los magistrados.
Hace 17 añosNo se esperan sorpresas. Los diputados se prepararaban en la madrugada de hoy a inclinarse servilmente ante el poder que ejerce el Ejecutivo sobre sus frágiles voluntades, para aprobar las nominaciones que hizo el Presidente de los dos nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia –y sus suplentes–, pese a que sus nombramientos desafían a muchos que creyeron en sus promesas de cambio. Con groseras y sucias jugarretas, los diputados rechazaron a hurtadillas un recurso legal contra la designación de los magistrados.
Hace 17 añosHay un joven político que también se vende con promesas de cambio. Se llama Juan Carlos Varela, y aceptó la alianza apostando a que en la próxima ronda será el candidato oficial. Desde ahora le recordamos que será su actuación, y no la demagogia, lo que el electorado escrutará en 2014. El vicepresidente ha salido a defender una pésima decisión del presidente, Ricardo Martinelli, y lo ha hecho de la peor forma posible. Cualquier ciudadano informado sabe que la justicia social y el combate a la pobreza jamás serán realidad si antes no frenamos la corrupción. En menos de seis meses, este propio gobierno ha detectado los cientos de millones de dólares que se sustraen al erario público y quedan en bolsillos de políticos, demostrando cómo se le arrebatan recursos a ese pueblo al que hay que hacerle justicia. Señor Varela, los casos del pueblo sí llegan a la Corte Suprema de Justicia y les afectan directamente. Usted y su partido serán responsables directos de haber postergado, por una década adicional, la posibilidad de contar con una administración de justicia decente y que le dé esperanzas de un “Panamá mejor”, aquel legendario grito de Arnulfo Arias.
Hace 17 añosHay un joven político que también se vende con promesas de cambio. Se llama Juan Carlos Varela, y aceptó la alianza apostando a que en la próxima ronda será el candidato oficial. Desde ahora le recordamos que será su actuación, y no la demagogia, lo que el electorado escrutará en 2014. El vicepresidente ha salido a defender una pésima decisión del presidente, Ricardo Martinelli, y lo ha hecho de la peor forma posible. Cualquier ciudadano informado sabe que la justicia social y el combate a la pobreza jamás serán realidad si antes no frenamos la corrupción. En menos de seis meses, este propio gobierno ha detectado los cientos de millones de dólares que se sustraen al erario público y quedan en bolsillos de políticos, demostrando cómo se le arrebatan recursos a ese pueblo al que hay que hacerle justicia. Señor Varela, los casos del pueblo sí llegan a la Corte Suprema de Justicia y les afectan directamente. Usted y su partido serán responsables directos de haber postergado, por una década adicional, la posibilidad de contar con una administración de justicia decente y que le dé esperanzas de un “Panamá mejor”, aquel legendario grito de Arnulfo Arias.