Hace 17 añosLos legisladores, en el pasado, y los diputados, en el presente, casi nada han hecho o hacen para ganarse el respeto de los ciudadanos y de los otros órganos del Estado, en especial del Ejecutivo. Nuestros diputados no actúan con independencia, todo lo contrario, parecen sumisos corderos, vasallos de un poder que ellos deberían controlar.
Hace 17 añosLos legisladores, en el pasado, y los diputados, en el presente, casi nada han hecho o hacen para ganarse el respeto de los ciudadanos y de los otros órganos del Estado, en especial del Ejecutivo. Nuestros diputados no actúan con independencia, todo lo contrario, parecen sumisos corderos, vasallos de un poder que ellos deberían controlar.
Hace 17 añosComo presupuesto básico de la democracia y el estado de derecho, la independencia judicial constituye la garantía de la autonomía de los jueces y la administración de una justicia imparcial. Hoy, y tras la decepcionante actuación del presidente, Ricardo Martinelli, y sus ministros en la selección de los dos nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, la independencia judicial –nada menos que en la cúspide del sistema– ha quedado herida.
Hace 17 añosComo presupuesto básico de la democracia y el estado de derecho, la independencia judicial constituye la garantía de la autonomía de los jueces y la administración de una justicia imparcial. Hoy, y tras la decepcionante actuación del presidente, Ricardo Martinelli, y sus ministros en la selección de los dos nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, la independencia judicial –nada menos que en la cúspide del sistema– ha quedado herida.
Hace 17 añosEl país amanece de luto, luego que el Presidente de la República asesinara ayer una esperanza por un mejor país. Todas las condiciones estaban dadas para que Ricardo Martinelli cumpliera la más pura y contundente de sus promesas: darle un curso distinto a la justicia, aquella que sirve de incubadora de la impunidad que tanto se jactó en combatir. Su promesa de nombrar a los “dos mejores juristas, gente independiente y de trayectoria intachable” no resistió la primera prueba, dejando caer la máscara que esconde su muy peculiar agenda de gobierno.
Hace 17 añosEl país amanece de luto, luego que el Presidente de la República asesinara ayer una esperanza por un mejor país. Todas las condiciones estaban dadas para que Ricardo Martinelli cumpliera la más pura y contundente de sus promesas: darle un curso distinto a la justicia, aquella que sirve de incubadora de la impunidad que tanto se jactó en combatir. Su promesa de nombrar a los “dos mejores juristas, gente independiente y de trayectoria intachable” no resistió la primera prueba, dejando caer la máscara que esconde su muy peculiar agenda de gobierno.
Hace 17 añosAfirmar en un estado de derecho, de corte democrático, que la sociedad civil no manda, es desconocer los elementales principios de la cosa pública. La sociedad civil es el pueblo. Ese que sale todos los días a enfrentar los riesgos que genera el sistema de transporte; ese mismo pueblo que utiliza el sistema público y social de salud con la esperanza de que no lo envenenen ni lo irradien mal. Es, a últimas, el que eligió al Presidente de la República por cinco años, creyendo en su promesa de un cambio.
Hace 17 añosAfirmar en un estado de derecho, de corte democrático, que la sociedad civil no manda, es desconocer los elementales principios de la cosa pública. La sociedad civil es el pueblo. Ese que sale todos los días a enfrentar los riesgos que genera el sistema de transporte; ese mismo pueblo que utiliza el sistema público y social de salud con la esperanza de que no lo envenenen ni lo irradien mal. Es, a últimas, el que eligió al Presidente de la República por cinco años, creyendo en su promesa de un cambio.
Hace 17 añosUna vez más, los panameños estamos frente una desagradable sorpresa. Un rumor ha cobrado fuerza durante el fin de semana: surgido de las entrañas de una relación política con el Presidente –y de los vínculos laborales de su esposa con el Despacho de la Primera Dama–, un nuevo “ungido” gana terreno para ser nombrado como magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Se trata de una persona que siempre ha estado vinculada a la política partidista, incluso en distintos bandos, pero que, además, mantiene vínculos estrechos con el actual gobernante.
Hace 17 añosUna vez más, los panameños estamos frente una desagradable sorpresa. Un rumor ha cobrado fuerza durante el fin de semana: surgido de las entrañas de una relación política con el Presidente –y de los vínculos laborales de su esposa con el Despacho de la Primera Dama–, un nuevo “ungido” gana terreno para ser nombrado como magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Se trata de una persona que siempre ha estado vinculada a la política partidista, incluso en distintos bandos, pero que, además, mantiene vínculos estrechos con el actual gobernante.