

Una de las propuestas que enunció el presidente Juan Carlos Varela durante su discurso el día de ayer en Colón fue la posibilidad de que las 16 calles de la ciudad se integren a la Zona Libre.
La idea, explicó el mandatario, es que todo Colón “sea un puerto libre”, medida que, a su juicio, traerá prosperidad económica a toda la ciudad.
Al ser consultado sobre este nuevo proyecto que hasta ahora no había sido dado a conocer a la opinión pública, el secretario de metas, Carlos Dubois, indicó que esta posibilidad está aún siendo estudiada.
Precisó que para ejecutarla se tendrían que instalar alcabalas a las salidas de la ciudad para controlar los productos exentos de impuestos que se vendan.
Para gestionar todas estas propuestas, el gobierno entrante propone la creación de una oficina interinstitucional de gestión. “La idea es que tenga funciones parecidas a las Oficinas del Casco Antiguo de San Felipe”, apuntó Dubois.
Esta oficina administraría todos los terrenos pertenecientes al Estado.
El propio presidente Varela, en su discurso, mencionó las sedes del Banco Hipotecario y del Banco Nacional de Panamá, además de las del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, dentro de las propiedades del Estado que serán administradas por la oficina que se pretende crear.
“Todos estos activos deben ser puestos en función del pueblo”, agregó Varela.
De concretarse la idea esbozada por el Presidente, aún no están claras cuáles serían las consecuencias para los empresarios de Zona Libre.
Durante el último año, la Zona Libre de Colón ha enfrentado una de las peores crisis de su historia a raíz de la crítica situación económica que en la actualidad vive Venezuela, uno de sus principales socios comerciales. También una reforma en los aranceles de Colombia ha impactado de manera negativa las cifras de esta área comercial.
Como consecuencia de ambas situaciones, empresarios de esta zona franca estiman que entre los meses de enero y mayo de este año se han producido unos 4 mil 700 despedidos.
Incluso, entre enero y abril, la actividad comercial disminuyó 18.5% respecto al mismo período del año anterior.

Con el compromiso de resarcir el daño que se le hizo a la democracia y al patrimonio público durante la anterior administración, Juan Carlos Varela juró ayer como presidente de la República para el período constitucional 2014-2019.
En el estadio Rommel Fernández –y ante media docena de mandatarios del hemisferio–, Varela dijo que “le devolveremos la fortaleza y credibilidad a nuestra democracia y sus instituciones”.
Señaló que “el proceso de reparación de nuestra democracia comienza hoy”.
Aseguró que la corrupción no será tolerada en su gobierno y advirtió que “a partir de hoy en nuestro país nadie está por encima de la ley”.
Varela, tercer presidente panameñista que gobierna luego de la caída de la dictadura militar en 1989, manifestó que mantendrá el crecimiento económico del país, que en el último año alcanzó el 8.5%, uno de los más altos de la región.
Aunque reconoció que no será una tarea fácil enfrentar la deuda pública heredada de la administración de Ricardo Martinelli, estimada en más de 17 mil millones de dólares.
El Presidente cumplió ayer sus primeras promesas de campaña: firmó el decreto que ordena el control de precios máximo de 22 productos de la canasta básica de alimentos y convocó la licitación para la remodelación de la ciudad de Colón.
El decreto correspondiente establece precio máximo para 22 productos a partir del 7 de julio y por seis meses, entre los que el gobernante mencionó arroz de primera a $0.40 la libra, huevos medianos a $0.16 cada uno, el corte de carne babilla a $2.87 la libra y el bistec de cinta a $2.49 la libra, entre otros.



El presidente de la República, Juan Carlos Varela, firmó esta tarde, en el Salón Amarillo del Palacio de las Garzas, el decreto ejecutivo, por medio del cual se regula el control de precio máximo de 22 artículos de primera necesidad.
Uno de los objetivos de este decreto ejecutivo es lograr que los consumidores se ahorren 58 dólares en sus compras de comida, según la promesa de campaña de Varela.
Varela firmó el decreto en la presencia de los ministros de Comercio e Industrias, Melitón Arrocha, y de Desarrollo Agropecuario, Jorge Arango.
Tras la firma del decreto ejecutivo Varela se trasladará a la ciudad de Colón, en donde hablará a los colonenses en el área de la Casa Wilcox.
Varela indicó que con esta medida las familias panameñas podrán mejorar su calidad de vida, al establecerse un precio máximo en 22 artículos. La medida entra a regir a partir del 7 de julio.
Varela detalló que a partir de 7 de julio se venderá la libra de arroz de primera a 40 centésimos, los huevos medianos a 16 centésimos cada uno y un dólar 87 centésimos la docena, el pan de molde blanco 92 centésimos y el queso amarillo americano 10 centésimos la rebanada.
También se congelan los precios de la babilla, la cual costará 2 dólares con 87 centésimos la libra, el jarrete dos dólares con 30 centésimos la libra y la papa nacional a 60 centésimos la libra.
La salchicha de carne de res se venderá a un dólar con 19 centésimos, la libra de bistec de cinta costará 2 dólares con 45 centésimos, la leche en polvo en 3 dólares con 76 centésimos la lata de 360 gramos y la libra de pecho estará en 75 centésimos.
Mientras que la libra de tomate nacional perita costará un dólar con 8 centésimos, la carne molida en 2 dólares la libra, la libra de lentejas en 56 centésimos, el pollo Panamá entero en un dólar con 18 centésimos la libra, la lata de tuna de 160 gramos un dólar con 2 centésimos, la cebolla amarilla 60 centésimos la libra, los macarrones 59 centésimos la libra, los porotos 96 centésimos la libra, la yuca 28 centésimos la libra, las chuletas de cerdo un dólar con 90 centésimos la libra y el ñame 35 centésimos la libra.
Esta medida tendrá una vigencia de seis meses y vigilará que se cumpla esta disposición la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia.


En su primer discurso como presidente de la República, Juan Carlos Varela prometió devolver la “fortaleza y credibilidad a nuestra democracia y sus instituciones”, combatir la corrupción y mantener el crecimiento económico.
En el estadio nacional Rommel Fernández, poco después de ser juramentado por el diputado panameñista Adolfo Valderrama –presidente de la Asamblea–, Varela dijo, en presencia de su futuro Gabinete, que el suyo será un gobierno “honesto, transparente y eficiente”.
“No será una tarea fácil. El daño hecho a nuestra democracia y a nuestras instituciones fue grave. Sin embargo, estoy convencido que en la justicia, la verdad y la rendición de cuentas encontraremos la paz social”, dijo.
En la tarima principal observaba el magistrado presidente de la Corte Suprema de Justicia, José Ayú Prado, quien fue abucheado por el público. También prometió cumplir con la Constitución y las leyes, y dijo que los recursos del Estado se usarán únicamente “para servir al pueblo”.
“A partir de hoy, nadie está por encima de la ley… La corrupción no será tolerada en nuestro gobierno”. Anunció que, como gobernante, su primera acción será firmar el decreto que congela los precios de 22 productos de la canasta básica, una de sus principales promesas de campaña.
“Que quede claro: soy respetuoso del libre mercado, pero alérgico a la especulación con la comida del pueblo”. También habló de establecer acuerdos con la Caja de Seguro Social (CSS), para darles atención médica a los beneficiados del programa de subsidio social “120 a los 70”, que será ampliado para cubrir a personas desde los 65 años de edad. A los integrantes de las más de 200 pandillas que operan en el país les ofreció una “amnistía” hasta el 1 de agosto, para que entreguen sus armas, “corten sus vínculos con el crimen organizado y pasen a la vida formal”.
Igualmente, habló de llevar adelante la construcción de las líneas 2 y 3 del Metro de Panamá, facilitar el proyecto de ampliación del Canal y emprender la transformación urbanística de la ciudad de Colón, cuya licitación será convocada esta tarde, en un Consejo de Gabinete extraordinario que se celebrará en la casa Wilcox.
El nuevo presidente hizo un llamado a los gremios docentes y de la salud, y a los 180 mil servidores públicos, para trabajar juntos “para transformar Panamá”.
VALDERRAMA VELARÁ POR SEPARACIÓN DE PODERES
Más temprano habló Valderrama, quien –en un tono más beligerante– se comprometió a elevar la “estatura moral” de la Asamblea, para que vuelva a contar de la confianza y el respeto de la población.
“Les prometo la búsqueda de consenso y apoyo a las nuevas ideas para trabajar en unidad”, dijo el diputado de 38 años de edad, electo unánimemente por sus colegas en la mañana de hoy, para presidir el Órgano Legislativo por un año, a partir de hoy.
“Agradezco al pueblo panameña esa lección de dignidad que demostraron el 4 de mayo –dijo-. Porque en Panamá, ¡los decentes somos más!” “Podemos traer una nueva era de paz, de respeto y de independencia de la Asamblea Nacional. Una era en la que se respete la separación de los poderes del Estado”.
También habló de implementar el Código de Ética de los diputados.
“Empieza una nueva forma de hacer política. Ese fue el mandato en las urnas el 4 de mayo”. “Me comprometo a hacer una Presidencia transparente, que la Asamblea sea un órgano independiente, que no puede ser un ente sumiso o dependiente del Ejecutivo”, señaló.
