Hace 1 añoEl caso Red Frog desnuda una de las mayores contradicciones dentro del Suntracs: un sindicato que se presenta como defensor del trabajador, acusado por sus propios representados de estafa, asociación ilícita y blanqueo de capitales. La historia comienza con un conflicto laboral legítimo, en un fallido proyecto turístico en Bastimentos. Tras años de lucha y huelgas, los trabajadores aceptaron un pago en especie: lotes y una villa, que fueron inscritos a nombre del sindicato. Pero cuando intentaron reclamar su parte, se toparon con que los bienes ya estaban hipotecados por un préstamo de $3.1 millones otorgado por… su propia cooperativa. El “yo con yo” descrito en la querella no es una simple irregularidad, sino un patrón de opacidad y concentración de poder. Hoy, varios líderes sindicales enfrentan órdenes de arresto, mientras su figura más visible, Saúl Méndez, busca asilo político. El caso es complejo, pero el principio es claro: ningún liderazgo, por más combativo que se declare, puede colocarse por encima de la transparencia y la rendición de cuentas. Mucho menos, traicionar la confianza de quienes dice representar.
Hace 1 añoChanguinola tiene razones de sobra para protestar. Ha sido, por décadas, una ciudad marginada por el Estado: servicios públicos deficientes, infraestructura abandonada y pocas oportunidades. Ese vacío ha sido llenado —y manipulado— por Benicio Robinson, diputado por más de 30 años, quien ha convertido su influencia en control político y económico. ¿Para el beneficio de sus electores? En absoluto. El poder ha servido, principalmente, a sus propios intereses.
Pero no es el único responsable. El dirigente sindical Francisco Smith, al frente del sindicato bananero por años, ha sido igualmente intransigente. Su liderazgo recuerda al del difunto Morris en la extinta Coosemupar: más enfocado en la confrontación que en soluciones sostenibles. Bajo su guía, las protestas han paralizado la economía local sin obtener avances reales.
¿Quién pierde? La mayoría de los changuinoleros. ¿Quién gana? Costa Rica —que absorbe parte de la producción— y Robinson, que sigue reinando entre ruinas. La lucha es legítima. Pero los métodos están destruyendo lo poco que queda. Y eso no es justicia social, es suicidio colectivo.
Las protestas y paralización de varios gremios cumplieron un mes este viernes. LP/Richard Bonilla
Rolando Rodríguez B.Hace 1 añoEl país convulsiona: Huelgas, protestas, el virtual desmantelamiento de la cúpula del sindicato más beligerante del país, una economía estancada, desempleo que promete aumentar y un futuro más preocupante que optimista.