Hernán A. De León BatistaHace 2 añosAl mejor estilo del ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, con su lema: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, la “información” difundida en plataformas digitales como Facebook, Instagram y X (anteriormente Twitter) a través de un “post”, puede rápidamente distorsionar la verdad en la opinión pública. Este fenómeno, facilitado por la accesibilidad de las redes sociales, podría traducirse en algún tipo de violencia cibernética, ya que estudios en la materia han identificado al menos diez tipos de violencia en línea.
Jorge G. Conte B.Hace 2 añosLas comunidades religiosas del mundo, que atienden a una gran parte de la población, contribuyen al bien público diariamente. Proporcionan servicios esenciales en salud y educación, apoyan a los indigentes, trabajan para prevenir conflictos y consolidar la paz, además de ofrecer esperanza y sentido a innumerables vidas.
Juan B. McKay A.Hace 2 añosHace mucho tiempo se decía que una de las cosas por las cuales se distinguía Panamá era su amabilidad y cortesía. Hace un poco menos, muchos nos sentimos agradados por un comercial donde se presentaba a un agente de tránsito, conocido como “muñeco”, no solo por su agilidad y eficiencia al dirigir el tránsito en la intersección de la Vía Transístmica con la Pedro J. Sosa, sino por el agrado con el que lo hacía.
Kevin RodríguezHace 2 añosPara construir sociedades inclusivas y orientadas al desarrollo, es crucial que las naciones inviertan de manera equitativa y eficiente en la educación y el desarrollo del capital humano. Este enfoque incluye pilares esenciales como la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI), áreas fundamentales para garantizar una infraestructura sostenible y escalable.
Hace 2 añosLa situación actual del Ifarhu no solo pone de manifiesto un grave desbalance financiero, sino que también expone una irresponsabilidad administrativa que ya había sido advertida desde estas páginas. Las irregularidades denunciadas durante las últimas administraciones en la institución fueron sistemáticamente ignoradas, permitiendo que la crisis se profundizara aún más. Ninguno de los exdirectores tomó medidas para evitar el colapso institucional. La falta de tecnología que garantice la trazabilidad de los procesos, así como la emisión de beneficios sin respaldo financiero, apuntan a una gestión caracterizada por la improvisación y la falta de visión estratégica. ¿Cómo puede una institución diseñada para fomentar la educación y el crecimiento personal llevar a los jóvenes al borde de la incertidumbre debido a la falta de pagos? El anuncio de la presentación de una denuncia ante el Ministerio Público es un paso necesario, aunque insuficiente. Los responsables deben rendir cuentas tanto ante la justicia como ante la sociedad. Es imperativo que se tomen acciones legales para garantizar que este tipo de abusos no se repitan. La confianza debe ser restaurada, y para ello, la transparencia y la rendición de cuentas son esenciales.
Susana LezcanoHace 2 añosLa reciente aprobación en el pleno de la Asamblea del proyecto de ley 72, que declara el 1 de noviembre de cada año como Día del Niño y la Niña en la República de Panamá, es una muestra más de la desconexión de la clase política con la coherencia y el sentido común.
Itai BardovHace 2 añosHoy se cumple un año desde que Israel se vio obligado a participar en una guerra que no esperaba, no deseaba ni eligió. Un año desde los horrores inimaginables del 7 de octubre, un día que quedará marcado para siempre en nuestros corazones y mentes.
Ernesto E. Cerrud HerreraHace 2 años“¡Son signos de los tiempos, hijo!”, decía mi venerable abuela, en alusión a los apocalípticos acontecimientos de este turbulento mundo al que llamamos actualmente “globalizado”. Sin necesidad de recurrir a la perspectiva bíblica, los hechos son ciertos y se están desencadenando a un ritmo vertiginoso, con una dinámica que evoca las premoniciones de antaño.
Hace 2 añosLa descentralización, concebida como un mecanismo para acercar el poder y los recursos a las comunidades, ha sido distorsionada hasta convertirse en una fuente de abuso y corrupción. Lo que comenzó como una buena ley ha sido torcido bajo el pretexto de la pandemia, permitiendo la ampliación arbitraria de los usos de los fondos de descentralización. Como si esto no fuera suficiente, se ha creado una descentralización paralela, multiplicando el descontrol y facilitando una verdadera danza de millones en manos de alcaldes, representantes y funcionarios que, amparados en la falta de fiscalización, han abusado de estos recursos. Hoy enfrentamos el reto de restaurar la ley a su forma original, con su propósito legítimo: beneficiar directamente a las comunidades. Pero no basta con esto. Es imprescindible redoblar los controles y fortalecer los mecanismos de fiscalización para asegurar que los fondos lleguen donde realmente se necesitan. Además, es hora de que aquellos que participaron en este saqueo de recursos enfrenten la justicia. La descentralización no puede ser sinónimo de corrupción; debe ser una herramienta para el desarrollo, y quienes la han pervertido deben rendir cuentas ante el país.