Redacción de La PrensaHace 3 añosPRÓSPERA NAVIDAD. En la Asamblea Nacional deben estar felices, pues los funcionarios permanentes recibieron un bono de $300. Si se observa la estructura de personal permanente de este órgano del Estado, que cuenta con más de 4 mil empleados, hay 2 mil 247 funcionarios permanentes, por lo que este gasto no es poca cosa: $674 mil. El bono lo recibieron el pasado lunes y posteriormente se conoció que el Ejecutivo vetó el proyecto que reformaba la carrera del servicio legislativo y que, además, contemplaba el pago de los bonos. Según Cortizo, esos desembolsos riñen con la Constitución. Qué buen timing...
Redacción de La PrensaHace 3 añosPRÓSPERA NAVIDAD. En la Asamblea Nacional deben estar felices, pues los funcionarios permanentes recibieron un bono de $300. Si se observa la estructura de personal permanente de este órgano del Estado, que cuenta con más de 4 mil empleados, hay 2 mil 247 funcionarios permanentes, por lo que este gasto no es poca cosa: $674 mil. El bono lo recibieron el pasado lunes y posteriormente se conoció que el Ejecutivo vetó el proyecto que reformaba la carrera del servicio legislativo y que, además, contemplaba el pago de los bonos. Según Cortizo, esos desembolsos riñen con la Constitución. Qué buen timing...
Hace 3 años¿Qué tienen en común cuatro de las alcaldías más grandes del país, después de las de Panamá y San Miguelito? Pues están controladas por alcaldes del partido de gobierno –el PRD–, buscan la reelección y sus planillas han estado creciendo en algunos casos de forma injustificada. Se trata del reclutamiento de personal con fines clientelistas. Hablamos de las alcaldías de David, Arraiján, La Chorrera y Colón, esta última con una planilla que pasó en 2019 de 662 funcionarios a más de mil en agosto de este año, además del pago del servicio de asesores, que alcanza los $10 mil al mes. En La Chorrera también hay otro hecho llamativo: tiene 22 funcionarios que, además del salario, reciben ingresos por gastos de representación, gasto inusual para una alcaldía, pero que –como siempre– el dato causa bostezos en la Contraloría General, entidad que autoriza esos pagos. Todo esto ocurre porque no hay control, porque los alcaldes no parecen tener conciencia –o les importa muy poco– que estos gastos son innecesarios y que ese dinero les hará falta, porque la fiesta del derroche la empezarán a pagar en 2024. La apuesta de reelección a punta de planilla les saldrá muy caro.