
El baile está muy arraigado en la cultura de Pakistán, pero los musulmanes, mayoría en el país, no ven con buenos ojos que las mujeres bailen fuera del círculo familiar y menos aún que lo hagan por dinero.








En las abarrotadas carreteras de las ciudades paquistaníes, una nueva ola de conductoras está liberándose de las limitaciones que les impusieron los hombres.