Danilo Arbilla | Hace 7 añosLo digo poco, pero lo pienso desde hace tiempo. No me animo a insistir mucho pues debe estar en la categoría de lo políticamente incorrecto. La cuestión es que creo que los debates por TV entre candidatos aportan muy poco a los ciudadanos y a la democracia. No clarifican, confunden y dan la chance para que bajo los focos y en el marco del espectáculo destaquen los histriones, los buenos oradores y simuladores, los demagogos y los de fáciles promesas, a lo que se suma el rol extra que juegue el director de cámaras y los propios moderadores.
Santiago E. González J. | Hace 7 añosEstamos frente a una nueva cultura electoral en Panamá, ya que en las calles y en la televisión no se observa la intoxicación visual de las campañas publicitarias con ese gran despilfarro millonario de nuestros impuestos. Ahora encontramos dos malas prácticas que van en aumento.
Gina Montaner | Hace 8 añosLa intrincada saga de los Siete Reinos está llena de intrigas palaciegas, truculentos enredos familiares, rivalidades insalvables, irreprimibles bajos instintos, pero también momentos de redención. En los paisajes gélidos de un universo mítico quedan de manifiesto nuestras fortalezas y nuestras debilidades terrenales.
Miguel Zúñiga | Hace 8 añosNota aclaratoria: lamento decepcionarte, este no es un artículo en contra de los partidos políticos, es a favor de ellos, estás a tiempo de dejar de leer.
Sebastián Sucre / Sebastián Vásquez | Hace 8 añosEn el pasado abogué por el voto en blanco, y no he encontrado razones para cambiar de posición en el presente. La idea es votar por el mejor, no por el menos malo. Hemos tenido media docena de desilusiones, por gobiernos incapaces y corruptos, que no entiendo cómo se puede pensar que en esta ocasión sí tendremos algo diferente. Veamos lo que nos ofrece la actual contienda presidencial.
Franklin Castrellón | Hace 8 añosDurante la campaña por la Presidencia, algunos “formadores de opinión” han enfocado sus comentarios en la riqueza o deficiencia de las propuestas de los candidatos. Deduzco que bajo la premisa de que quien gane gobernará conforme a su plan de gobierno. No le niego valor a las propuestas, pero estas no deben ser definitorias al elegir un candidato, pues en el periodo democrático solo uno se ocupó de ejecutar su plan de gobierno.
Annette Planells | Hace 8 añosLa película la estrenamos justo ahora, cuando se acerca la hora de la verdad. Estamos a 14 días de saber a quiénes favorecerán los panameños con el voto. Por un lado, parece que queda muy poco tiempo para concienciar a los ciudadanos sobre la enorme responsabilidad y oportunidad que tenemos de generar un verdadero punto de inflexión en nuestra historia; por otro lado, queremos que esto pase rápido para conocer a quiénes los ciudadanos mandarán para su casa, y a quiénes elegirán para limpiar la Asamblea.
Patricia Pizzurno Gelós | Hace 8 añosDe manera que el Estado se presentaba como “una maquinaria diseñada por las élites para su provecho personal”. Esas élites le temían a la democracia, a la libertad de expresión, a las castas de color, a la igualdad, a los procesos electorales transparentes, a los matrimonios interraciales, a la educación de las masas, a la modernidad ortodoxa, a los gamonales, - aunque se servían de ellos- y hasta al laicismo, que el discurso liberal intentaba imponer. Especialmente, la libertad de prensa era temida y combatida, porque las críticas eran interpretadas como ataques personales y censuradas enérgicamente. Por ello, la prensa fue, en general, complaciente, temerosa de los “intereses creados” y convencida de que, “quien intente oponérsele, inevitablemente tiene que ser arrollado por ellos”.
Rafael Spalding | Hace 8 añosLos miembros de partidos políticos quieren más de lo mismo. Buscan el poder político para enriquecerse. Protegen a sus copartidarios, aunque se conoce públicamente de sus actos ilegales. Prometen falsedades durante la campaña electoral. Ignoran a las voces de los ciudadanos mientras que nacionalmente mantienen una gran disparidad entre hombres y mujeres. Las estadísticas nos revelan que hay más mujeres que hombres afiliados a partidos políticos. Sin embargo, históricamente y desproporcionalmente hay más hombres que mujeres en los puestos de mando en los partidos políticos y en los puestos de gobierno.