Hace 20 añosResucitaron los honorables para decidir un asunto sumamente delicado: cuál será el paradisíaco hotel donde se reunirán para discutir las prometidas reformas al código interno de la Asamblea. La verdad es que no merece la pena centrase en la anécdota, aunque dé pie para ello, sino pedirle al reelecto presidente del Legislativo que, de una vez por todas, cumpla con su promesa de reformar ese código, ponga coto a los abusos de los diputados inescrupulosos y dé ejemplo a esta ciudadanía que clama por alguna señal positiva en el marasmo de nuestra particular política criolla. Los diputados, a quienes la sociedad percibe como una caterva de aprovechadores, tienen el deber moral y la necesidad política de renunciar a tantas prebendas injustificadas y así intentar sanear su imagen, consistentemente estropeada. Después de solucionar ese detalle –de tanta importancia- les urgimos a poner manos a la obra y a legislar. Pero creando leyes que verdaderamente ayuden a planificar el desarrollo del país. Ojalá hagan esto y nos demuestren que el Palacio Justo Arosemena sí puede ser reducto de hombres y mujeres interesados en mejorar la Patria.
Hace 20 añosTal parece que ha llegado el momento de declarar a Darién territorio aislado de tierra firme. Al menos eso sugiere el abandono sistemático por parte del Estado y la falta de respuestas a las que ya se ha acostumbrado esta provincia rica en recursos, pobre en calidad de vida y ausente de la realidad política nacional.
Hace 20 añosTal parece que ha llegado el momento de declarar a Darién territorio aislado de tierra firme. Al menos eso sugiere el abandono sistemático por parte del Estado y la falta de respuestas a las que ya se ha acostumbrado esta provincia rica en recursos, pobre en calidad de vida y ausente de la realidad política nacional.
Hace 20 añosHay instituciones que no podemos dejar que le sean arrebatadas a la democracia. Ninguna tan importante como el Tribunal Electoral. Y es que a los partidos políticos parece importarles más la afinidad de los futuros magistrados a sus toldas, que la defensa del principio de independencia absoluta entre el organismo escrutador de votos y los intereses transitorios de cada elección.
Hace 20 añosHay instituciones que no podemos dejar que le sean arrebatadas a la democracia. Ninguna tan importante como el Tribunal Electoral. Y es que a los partidos políticos parece importarles más la afinidad de los futuros magistrados a sus toldas, que la defensa del principio de independencia absoluta entre el organismo escrutador de votos y los intereses transitorios de cada elección.
Hace 20 añosEl camino al primer mundo debería estar pavimentado de transparencia, independencia de poderes y confianza en las instituciones. Una vez más, la Corte Suprema de Justicia nos desilusiona y nos preocupa al gastar su cupo en el Tribunal Electoral (TE) nombrando a un magistrado con conocidos y contundentes vínculos con el PRD.
Hace 20 añosEl camino al primer mundo debería estar pavimentado de transparencia, independencia de poderes y confianza en las instituciones. Una vez más, la Corte Suprema de Justicia nos desilusiona y nos preocupa al gastar su cupo en el Tribunal Electoral (TE) nombrando a un magistrado con conocidos y contundentes vínculos con el PRD.
Hace 20 añosLa perversa práctica de extender certificados médicos alegremente dice mucho de los componentes éticos de la profesión. Por décadas, las autoridades laborales y de Salud han tolerado la arraigada costumbre de permitir certificados firmados sin siquiera hacerles un examen mínimo a los pacientes o después de que ellos mismos confiesan sin pudor que no están enfermos.
Hace 20 añosLa perversa práctica de extender certificados médicos alegremente dice mucho de los componentes éticos de la profesión. Por décadas, las autoridades laborales y de Salud han tolerado la arraigada costumbre de permitir certificados firmados sin siquiera hacerles un examen mínimo a los pacientes o después de que ellos mismos confiesan sin pudor que no están enfermos.
Hace 20 añosLas insinuaciones que han hecho dirigentes del gremio del transporte público colectivo de irse a paro -en caso de que el Gobierno no les otorgue nuevas prerrogativas- son sencillamente inadmisibles. Las autoridades tienen que mantenerse inflexibles en los operativos de control y en las exigencias ya hechas a los transportistas, para que de una vez por todas introduzcan mejoras al parque automotor y brinden un servicio seguro. Es mejor que los señores del transporte tengan presente que la ciudadanía está harta de su comportamiento, de su servicio y de sus amenazas. Exigimos cambios profundos en este sector y los únicos que siguen sin entenderlo son ellos. Olvidan que están prestando un servicio público. Ceder un centímetro será un nuevo irrespesto a los miles de panameños humildes que tienen que utilizarlo, además de un insulto a la memoria de los 18 recientemente fallecidos y las decenas de víctimas que todos los años cobran las llantas de varios desalmados al volante.