VACANTES DE LA CORTE SUPREMA
Noel Augusto Caballero | Hace 9 añosCiertamente, designar a alguien para un cargo es, actualmente, difícil, partiendo de la crítica situación de la educación del país, la incultura reinante, la crisis generalizada de valores (incluyendo el “juega vivo”, la corrupción, el oportunismo, la impunidad/chantaje recíproca entre los órganos del Estado, la inmoralidad, la premiación al delito de cuello blanco, al peculado y cohecho, etc.). Esta tarea se hace más difícil si la autoridad política y/o moral de quien designa (y su círculo cero) es cuestionable o ya está públicamente cuestionada. Y qué decir de quienes han de ratificar o avalar tal designación. De la otra cara de la moneda está la del ungido o designado que, también se vive o convive entre estas realidades sociales y que, supuestamente, será sujeto de cuestionamientos referentes a esas realidades sociales para lograr su ratificación al cargo.