El equipo de Ser Tv se presentó en la recepción de Corprensa para cubrir la inspección ocular del Mitradel, incluso antes de que llegara el personal que llevaría a cabo dicha diligencia.
Hace 4 añosLos subsidios en Panamá para una multiplicidad de asuntos están haciendo que la sociedad sea dependiente de los gobiernos para subsistir y, como indican empresarios locales, “los subsidios no deben volverse una forma de vida para la población, ya que con el tiempo se hace insostenible y lo que realmente necesitamos son empleos dignos”. Es, precisamente, en los empleos en lo que no se concentra el Gobierno, porque en el fondo, los políticos de la peor clase prefieren una sociedad dependiente que una capaz de sostenerse por sus propios medios. Así pueden manipular a muchos, convenciéndolos de que la dependencia es buena para ellos y para sus hijos. Y, al mismo tiempo que promueven la dependencia, la educación empeora, con la intención de que reine la ignorancia y la mediocridad. La cantidad de millones destinados a subsidios –unos $450 millones solo en el Ministerio de Desarrollo Social, entre 2021 y 2022, sin incluir cientos de millones más en otros subsidios– nos debería hacer pensar qué clase de país queremos; cómo se perjudica la voluntad de trabajar de las familias; si podrán vivir sin los subsidios; y de dónde saldrán los fondos si esta cantidad va en aumento. Si no se definen límites, los subsidios pondrán en riesgo el bienestar de toda la sociedad.
José VelásquezHace 4 añosHace unos días, leí un artículo publicado por este medio y escrito por el licenciado Alonso Illueca sobre loque él considera la “anexión ilegal”, por parte de la Federación Rusa de las provincias de Kherson, Zhaporizia, Donets y Luhanks, en el este de Ucrania.
Rolando Rodríguez B.Hace 4 años– ¡Así me gusta! Hay que sacarle provecho a las crisis. Gran equipo. Mañana le pediré a Julito que les ponga una medalla en el parque de Penonomé. Bueno, los reuní porque estamos frente a una crisis de seguridad personal... Perdón, nacional.
Hace 4 añosQueda claro que las campañas de difamación contra nuestros periodistas, acompañadas de amenazas injustificadas del Gobierno, persiguen la autocensura y amedrentar. Esta administración se autodefine como respetuosa de la libertad de expresión, pero sus acciones no van acordes. Si a ello le agregamos que es costumbre de sus funcionarios premiar con publicidad a los medios amigos y castigar a los independientes porque son críticos de su gestión, el resultado es que su discurso es tan hueco como muchas de sus promesas incumplidas. El colmo es que el vicepresidente niega su participación en las campañas de difamación y en la inspección del Mitradel a este medio, tras recibir un cuestionario de periodistas de La Prensa para obtener su versión para próximos reportajes. Y, además, una ministra de Trabajo que, frente al hecho, se hace la desentendida. Así las cosas, uno no puede menos que preguntarse si los call center del Gobierno y los inspectores de trabajo actúan por cuenta propia, pues nadie responde por sus acciones. Esta es una de las situaciones en las que los funcionarios prefieren pedir perdón – y enviar el mensaje– que pedir permiso. Ni los militares eran tan grotescos al mentir.
Rafael CandanedoHace 4 añosEl remordimiento causó que Alfred Nobel, sueco, creara los premios más famosos de la historia humana. El error de un periodista del diario Le Figaro fue la chispa que encendió esta monumental iniciativa.