Lloyd La Beach, Roberto Durán, Irving Saladino, Rod Carew y Laffit Pincay Jr. son algunos de los nombres que han contribuido para que internacionalmente Panamá sea considerada tierra de campeones.
Hoy día, tras casi 66 años de que La Beach ganara las primeras medallas en unos Juegos Olímpicos para Panamá, reaparece el debate de dónde y cómo honramos a nuevas leyendas, a nuestros inmortales que viven y se les rinde tributo en varios museos a nivel internacional, pero no en su tierra.
Pregunta, ¿a dónde va uno si quiere conocer de las hazañas de un Mano de Piedra Durán?
¿Dónde podemos ir a leer sobre las historias de los 53 peloteros panameños que han logrado jugar en el béisbol de las Grandes Ligas?
¿Cuál es el sitio donde podemos llevar a nuestros hijos para que se sientan orgullosos de ser panameños mientras se inspiran en la increíble historia de Saladino y todos los obstáculos que debió superar para convertirse en el primer deportista masculino de Centroamérica en ganar una medalla de oro en los Juegos Olímpicos?
La respuesta: simplemente no existe.
Mientras todo el país se siente orgulloso y celebra los 100 años de la apertura del Canal de Panamá, brilla por su ausencia la existencia de un museo del salón de la fama del deporte panameño donde puedan descansar los héroes e inmortales de nuestro país.
Y eso que han existido varios intentos fallidos a través de los años.
Pero, antes de entrar en esa larga lista de iniciativas que se quedaron solo en el intento, sabías que desde hace seis años ya existe una ley de la República que habló sobre la creación de un salón de la fama del deporte nacional.
Dicha ley fue publicada en la Gaceta Oficial número 26031 del viernes 2 de mayo de 2008 y fue firmada por el entonces presidente Martín Torrijos y la misma detalla específicamente la construcción de un “edificio que albergará el Salón de la Fama del Deporte Nacional y las oficinas administrativas del Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes)”.
El espacio físico donde debería descansar el mencionado Salón de la Fama del Deporte Nacional era en el primer piso de las oficinas de Pandeportes, las cuales hoy en día están ubicadas en la entrada de la Ciudad Deportiva Irving Saladino en Juan Díaz, a un costado de la Arena Roberto Durán.
La idea original era que cuando uno abriera las puertas del cuartel general de Pandeportes se encontrara con un espacio destinado a recordar las hazañas de los atletas panameños.
Sin embargo, la realidad es todo lo opuesto.
Abres la puerta de las oficinas principales y te encuentras con un ambiente típico de las oficinas públicas de nuestro país con paredes verdes, funcionarios que entran y salen a toda hora, todo menos un sitio que diga que esta es la casa del deporte panameño.
Después, donde debería estar el salón de la fama, hoy en día son salones para reuniones, oficinas y un lugar para un centro de audiovisuales y conferencias.
“Siempre pensamos en un salón donde se pudiera rendirles tributo a nuestras glorias y por eso le dimos ese espacio, con el compromiso en mi mente de que los nuevos directores tendrían la obligación de continuar con este proyecto nacional que acabaría con la desidia de dónde honrar a nuestras glorias deportivas”, explicó Ramón Cardoze, uno de los proponentes de dicha ley y director general de Pandeportes durante el gobierno de Martín Torrijos.
La idea de Cardoze de tener el salón de la fama dentro del la ciudad deportiva era para que sirviera como atractivo para que los atletas que se hospedaran en el complejo tuvieran la oportunidad de conocer la riqueza deportiva nacional.
“Para mí lo importante era comenzar con el salón de la fama y luego crear un museo”, agregó.
Cardoze señala que el tema es complejo, pero solo hay que ponerle voluntad o ganas para echarlo adelante. “Ya tenemos el lugar, ahora hay que asignarle una partida, crear un comité y comenzar a trabajar de qué o quiénes pueden entrar. Ojalá esté andando para cuando Mariano Rivera entre al Salón de la Fama de las Grandes Ligas, eso sería muy bonito”, puntualizó.
OTROS INTENTOS
Lo cierto es que ya una disciplina deportiva panameña partió adelante al ser la única con su propio salón de la fama y esa es la hípica.
El béisbol tiene su lugar todavía esperando en el interior del estadio Rod Crew desde hace ya varios años.
Hasta se pusieron unas letras grises en grande en las afueras de un salón en el primer piso con el nombre salón de la fama, pero nada de nada, sigue el espacio vacío esperando por sus glorias.
Un artículo publicado por La Prensa en diciembre de 2012 detalló las palabras del exdirector de Pandeportes Javier Tejeira, quien en su momento revelaba la intención de “hacer museos en cada uno de los coliseos deportivos”.
Según Tejeira, el Rommel Fernández, la piscina Eileen Coparropa y la Arena Roberto Durán conservan cada uno la historia propia de cada deporte y los mismos serían sitios ideales “para recordar los logros de nuestros atletas”.
La nota también agrega las palabras del director técnico de la antigua administración de Pandeportes, Lenín Picota, quien pese a que hace énfasis en el tema del poco presupuesto de la institución, aclaraba que tenían todo el interés de hacer un salón de la fama.
“Sí tenemos la idea, pero si vamos a hacer algo, tenemos que hacerlo bien. Y creo que el próximo año ya podemos empezar, porque el salón de la fama es algo importante, sobre todo para la juventud”, fueron las palabras de Picota publicadas hace ya casi dos años.
ANTEPROYECTO DE LEY
Así como estas declaraciones que ya se las llevó el viento, en 2010 también se presentó ante la Asamblea Nacional un anteproyecto de ley que tenía como intención la creación de un salón de la fama de Panamá.
Dicho trámite legislativo fue presentado el pasado 13 de octubre de 2010 por los diputados Tito Rodríguez y Adolfo Valderrama.
Se trataba de una iniciativa no reservada únicamente para los deportes.
Como describe claramente el primer artículo del anteproyecto, la idea era exaltar “la calidad humana, la contribución, la actuación, la trayectoria y el aporte de los panameños o extranjeros que trasciendan el ámbito nacional en las artes, las letras, la ciencia, la cultura, el deporte o las investigaciones”.
El escrito hablaba de un patronato para encargarse de la organización y administración, y las designaciones serían hechas cada año por un comité de selecciones de la rama correspondiente al personaje elegido.
No obstante, y como ha sido la norma en este tema a través de los años, la iniciativa quedó en nada.