Hace 8 añosMuñoz quería ser presidente, pero sus cálculos estuvieron bien hechos. Antes de quemarse, se buscó a un desechable. El elegido fue el títere de Mimito Arias, quien también se había despedido de CD. Mimito, entusiasmado, emprende su caminata por la Presidencia y promete hasta la colonización de la luna. Pero en la recta final, se flateó y se quemó, pero sus quemaduras facilitaron lo que Muñoz buscaba: aliarse con CD.
Rolando Rodríguez B.Hace 8 añosPero ya no está en las pequeñas ligas… ahora es un grandes ligas. No bastará con lo que ha obtenido, y así, comienza el robo al Estado. No habrá justificación para ello, pero entonces dirá que le quieren hacer daño político o que hay intereses oligarcas que atentan contra su forma de vida o que se ensañan con el hijo de la cocinera.
Rolando Rodríguez B.Hace 8 añosTodo es parte de las reglas del juego; tienen el derecho a postularse, lo hicieron, y lograron lo que querían. Seguramente serán candidatos por su partido a otros cargos en los que siguen sin posibilidad alguna de ganar, pero lo que buscan no es ganar, sino obtener el trofeo de la carrera: fuero electoral. Ambos son la mejor expresión del juegavivo. Y el mundo es de ellos. La ley que los investiga, también los pone a salvo de la justicia. Es la ley, al mejor estilo panameño.
Hace 8 añosFrase lapidaria, sin duda, pero dicha por la misma persona que le dio un nuevo significado a la “renuncia irrevocable”. Y, precisamente, por esas renuncias también pasaron el diputado José Muñoz, que abandonó CD para crear su propio partido, y el exministro y doblemente excandidato presidencial Mimito Arias, quien dejó el barco, primero de hecho, cuando corrió a esconderse tras su derrota en los comicios de 2014, y luego cuando renunció de CD para convertirse en candidato presidencial del partido que hoy se ha unido a CD. En el proceso, ambos fueron tildados de traidores por los más fieles voceros de Martinelli.
Rolando Rodríguez B.Hace 8 añosTal vez se refería a sus experiencias con periodistas, como el famoso braguetazo, o sus inéditos dones de comediante, cuando hace poco se le salió una expresión contra los judíos en una entrevista: “Debo admitir que el comentario sobre la cultura judía fue hecho de manera jocosa…”. Su chiste no fue del agrado de la comunidad en la que el político dice tener “muchas amistades”.
Rolando Rodríguez B.Hace 8 añosAquí Robinson llevó la peor parte, porque, además de ser el impresentable que es, es la cabeza visible de una federación que gastó millones de dólares que aún no han podido ser justificados, al igual que ha pasado con Wever, su colega y copartidario. Pero ninguno de los dos se puso solo en el cargo: fueron elegidos por los presidentes de sus respectivas ligas provinciales… y casi sin oposición. Así que, si bien los presidentes de liga no son tan visibles en las federaciones, basta recordarles que “tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le aguanta la pata”.
Rolando Rodríguez B.Hace 8 añosHace unos días, un amigo me contó que su hijo le había dicho que quería casarse, pero que no encontraba a su pareja ideal. Le dije que era cuestión de tiempo, que tarde o temprano la encontraría. Mi amigo me respondió que le había dicho exactamente lo mismo, pero que su hijo le reveló que había hecho pruebas con varias de sus prospectos de esposa y le dijo que ninguna había pasado sus pruebas. ¿Pruebas? Pregunté. ¿Qué clase de pruebas? Me respondió que esas pruebas nunca las pasaría una mujer que se va a casar o estando casada. Pero qué prueba eran esas, insistí.
Rolando Rodríguez B.Hace 8 añosEl Tres Patines de nuestra Corte Suprema siempre se sale con la suya, lo cual ni da risa ni hay nada que celebrar en ello, salvo cuando su pandilla sale a defender a los magistrados de la Corte diciendo que su chiste –ese al que pomposamente llaman fallo– es un acto de justicia. Difícilmente el Tremendo Juez celebraría la chapuzada esa. Y es porque en la Corte Suprema de Justicia nuestro Tres Patines tiene hermanos mellizos que piensan y actúan igual que él.
Hace 8 añosEn América, Panamá solo es superado en ingresos per cápita por cinco o seis países, según las mediciones del FMI y del BM, respectivamente. Entre ellos, Estados Unidos, Puerto Rico, Chile y algunas islas del Caribe. Entonces, ¿por qué estamos en la lista de los más desiguales, como Sudáfrica, Haití y Honduras, pese a estar entre los más ricos? Si los recursos del país terminan en manos de políticos deshonestos –que sobran en Panamá– y de empresarios que se prestan para su macabro jueguito, lo que obtenemos es pobreza. No es casualidad que empresas envueltas en escándalos en Panamá nacieron y se desarrollaron en países que están, precisamente –junto a nuestro país– en la lista de las 10 naciones más desiguales del mundo, como Brasil, Costa Rica y México.