TEMA: Hoy por Hoy


Hoy por hoy

Hoy por hoy

Hace 6 añosEn la Asamblea Nacional ha aparecido un viejo virus: el de crear nuevos corregimientos. Los diputados han sido certeros: eligen los momentos más aciagos para tratar de asegurar su supervivencia política, pues, a estas alturas, calculan que tan malos son que desde ya han empezado a trazar un plan político con el que pretenden garantizarse, al menos, un período más en la curul. Estos diputados han demostrado ser tan incapaces como oportunistas: o hacen leyes para crear o formalizar fiestas patronales, o para crear más corregimientos. Pero ni una sola ley que le sirva a sus electores. Es la maleantería política en todo su esplendor.
Hoy por hoy

Hoy por hoy

Hace 6 añosEl Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social (CSS) han llevado su descaro a la escena pública, cuando, en un anuncio pagado y publicado ayer, trataron de justificar de forma inoportuna compras de insumos médicos destinados a ambas instituciones. Este medio, durante más de dos meses, pidió información pública que negaron sistemáticamente, al punto de sugerir que acudiéramos a la Autoridad Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (Antai) para gestionar información que estaba en sus manos. Si estos funcionarios tuvieran una idea de lo que significa la palabra transparencia, si supieran algo de administración pública o si poseyeran moral para acusar, otro sería el escenario, pero carecen de todo eso. Su “verdad” responde a un retorcido concepto de rendir cuentas, que se resume a tardío, incompleto y a una discrecionalidad que no prevé la Ley. Su moral para señalar debería ser directamente proporcional a la que tienen para hacer compras que huelen a negociados, como esa contratación de la CSS –de $168 millones– para almacenar y distribuir medicinas a una empresa seriamente cuestionada. Si pretenden dar lecciones de transparencia, empiecen por aprender a serlo.
Hoy por hoy

Hoy por hoy

Hace 6 añosTodos los gobiernos intentan convertir el Estado en una extensión de sus partidos políticos o de los que ejercen cargos de poder. Ello explica por qué en Panamá no hay mucha diferencia entre Estado y gobierno. La consecuencia directa de esto es que el ciudadano pierde el poder que emana de sus votos y deja de existir la separación de los pilares de la democracia y, eventualmente, el Estado desaparece, quedando un cascarón que conserva únicamente la apariencia. La política se ha apoderado del Estado panameño y usurpa el poder de una democracia formal con estructuras que subyacen ocultas en decisiones de recámara. La suerte del país ha quedado en las manos de unos pocos, sin control formal de ningún tipo. Todo está politizado: la educación, la seguridad, la salud, la justicia. El criterio político prima en cada faceta: no basta ser profesional, se debe ser miembro del partido de gobierno para trabajar en el Estado, y si no hay un técnico militante político, entonces se nombra a alguien sin preparación alguna, pero miembro del partido, subordinado incondicional del poder. O los ciudadanos empezamos a elegir a conciencia a nuestros gobernantes o terminaremos siendo víctimas de nuestras propias decisiones.
Hoy por hoy

Hoy por hoy

Hace 6 añosCuando se examina nuestra legislación sobre delitos que implican –especialmente– condenas de privación de libertad, uno no tarda en darse cuenta de que está hecha para favorecer deliberadamente a los sospechosos. Nuestra ley es excepcionalmente formal. Los abogados no defienden la inocencia de sus clientes, sino los fallos que pudieron haber cometido los investigadores, concediéndose mucho más peso a la forma que al fondo. Y ese formalismo es estricta y severamente aplicado cuando se trata de políticos que han robado al Estado. Entonces, nuestro país es una costosa caricatura, en el que cada carcajada que produce un fallo a su favor, a los ciudadanos nos cuesta millones de dólares. Cada caso de corrupción que se gana por estos formalismos termina enriqueciendo a los delincuentes, dinero que también sirve para comprar conciencias. En consecuencia, los ciudadanos no solo somos víctimas de los malos políticos, sino de la propia justicia.
Hoy por hoy

Hoy por hoy

Hace 6 añosEl respeto que deben sentir las autoridades por los ciudadanos es totalmente inexistente en las actuales circunstancias. Como si fuera un secreto de Estado, la Caja de Seguro Social se niega a proporcionar información sobre las compras de insumos médicos para la pandemia que lleva adelante con otros funcionarios de los ministerios de la Presidencia y de Salud, mofándose con sorna y despreocupación de la Ley de Transparencia. Dicen sus voceros que lo hacen por transparencia, en una retorcida interpretación de la legislación vigente en esta materia. Lo hacen con la seguridad de que no habrá consecuencias. Tras ese velo de secretismo tratan de ocultar los vergonzosos negociados con compras onerosas, en las que el Estado, una vez más, es esquilmado sin escrúpulo alguno. La soberbia de la que hacen gala nuestros gobernantes solo es comparable al volumen de dinero que alcanzan hacer sacándole provecho material a la enfermedad y las muertes que causa la pandemia. Sencillamente: inhumanidad absoluta.
Hoy por hoy

Hoy por hoy

Hace 6 añosDicen ser los padres de la patria; que buscan las curules de la Asamblea Nacional para ayudar a sus pueblos; que su misión es darle salida a los problemas de sus comunidades... Pero a la hora de hacer un sacrificio para beneficiar a los que supuestamente quieren ayudar, las excusas salen a relucir. El proyecto de ley presentado por el Ejecutivo que buscaba reducir temporalmente los salarios de los cargos más altos del Gobierno, languidece en la Asamblea. Mientras sea la plata de otros, los diputados son más que generosos: la regalan, la desperdician, desaparece, aunque deja una larga estela de indicios y huellas que no pueden disimular. Pero cuando se trata de dinero que sale de sus bolsillos, surge el recato.Cuando el dinero entra, no hay problema; pero cuando sale, sí. Nada de bajarse los salarios; nada de cooperar. Parece que solo les importa engrosar sus cuentas bancarias y satisfacer sus banales caprichos. Su indiferencia ante las necesidades de otros los retrata de cuerpo entero. ¿Padres? ¡Qué va! Parias de la patria… eso sí.
Hoy por hoy

Hoy por hoy

Hace 6 añosUn informe de la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, que analizó en 2016 el contrato de la llamada Ciudad de la Salud, no deja lugar a dudas lo mal concebida que fue, desde su inicio, esta obra, que terminará costando cientos de millones más de lo previsto. Y es así, porque su construcción fue la excusa perfecta para despojar a los asegurados de decenas de millones de dólares. No debemos olvidar que esta obra –junto con las coimas– sería pagada por quienes aportan dinero a esta institución, que, como se sabe, lleva años agonizando. El estudio de Naciones Unidas reveló deficiencias en las reformas que se hicieron al contrato para beneficiar a la empresa, a lo que hay que agregar el problema que representa que una constructora deba también dotar de equipamiento médico de última generación a un complejo hospitalario. Un informe interno de la CSS encontró que no existía un plan de inversión y que la supervisión de la obra se diluye entre distintos departamentos de la CSS; hasta se podría considerar que no existía un equipo establecido para responder por el estatus y resultados del proyecto. Ahora muchas cosas tienen explicación... Y todavía nadie asume la culpa.
Hoy por hoy

Hoy por hoy

Hace 6 añosEl primer caso de la Covid-19 en Panamá fue informado oficialmente el 9 de marzo pasado. Pero no es menos cierto que de la pandemia se tenía conocimiento meses antes y, sin duda, se sabía que tarde que temprano llegaría a nuestro continente y país. Pero las autoridades reaccionaron tarde, con lo que hubo que hacer compras de urgencia y en un mercado altamente especulativo. Ante la falta de ventiladores mecánicos –esenciales para mantener con vida a los pacientes en las unidades de cuidados intensivos– Panamá aceptó lo impensable: comprar equipos viejos, que los recibió en estado deplorable, sin actualización y a precios exorbitantes e inhumanos.
Hoy por hoy

Hoy por hoy

Hace 6 añosPor más que lo niegue el Presidente de la República, en su gobierno hay intocables, a pesar de que estos lo dejan a él tan mal que su credibilidad ha sido minada y, por ellos mismos, siendo sus subalternos. Para colmo de males, es perceptible la falta de capacidad gubernamental para enfrentar la crisis que se nos avecina con el desempleo que nos dejará la pandemia (el 25%). Y pese a la difícil situación que enfrentaremos, las prioridades del gobierno son un chiste de esos de los que nadie ríe, salvo el que los dice. Nunca antes ha sido tan necesario un verdadero liderazgo, pero los que conducen las riendas de la cosa pública están más preocupados por cobrar su quincena –y los negocios en los que están metidos– que en propiciar las condiciones que harán falta para recobrar los niveles de crecimiento que teníamos. La política está muy por encima de las necesidades técnicas. Una enorme cantidad de empleados responde al pago de favores electorales. Y así vemos sujetos sin preparación alguna –pero amigo o familiar de algún cargo público– echarse a los bolsillos miles le dólares por vigilar que sus compañeros le den “like” a las publicaciones del jefe. ¿Cuándo... cuándo pondrán los pies en la tierra?
Hoy por hoy

Hoy por hoy

Hace 6 añosAlgunos agentes de la Policía Nacional, abusando del poder que les da el cargo, han agredido física y verbalmente –sin mediar motivos– a ciudadanos que no cometían delito alguno, ni siquiera violando los decretos emanados al calor de la pandemia, esos que, en cambio, sí han sido violentados no solo por autoridades, sino por sus propios autores. Las medidas disciplinarias que adopta la institución no van acorde con el daño infringido. Y el director de la Policía Nacional, en vez de dar un ejemplo, sale a justificarlos con un discurso que solo transmite frivolidad ante hechos tan graves. Mientras él nos asegura que la Policía respeta los derechos humanos, somos testigos de cómo algunos agentes bajo su mando hacen lo contrario y, encima, no hay consecuencia para sus abusos. Su falta de carácter –o su complacencia– destruye lo que hacen sus buenos funcionarios que, en términos generales, han hecho un trabajo extraordinario para contener la pandemia. Muchos agentes han tratado de hacer más llevadero el confinamiento, exponiendo su vida, incluso, enfermándose, en cuyos casos, muchos perdieron la batalla. El jefe de la Policía debe honrarlos con acciones ejemplares, no con palabras carentes de verdad.

LAS MÁS LEÍDAS

  • Investigan altercado entre piloto de Copa Airlines y controlador aéreo en aeropuerto de Costa Rica. Leer más
  • Exjefe de la DGI relata cómo funcionó la red que burló el E-Tax: estos son los funcionarios, abogados y sociedades investigados. Leer más
  • Cepanim: Adultos mayores, muchos en bastón y sillas de ruedas, abarrotan el Megapolis en busca de su certificado. Leer más
  • Los Rabanes tienen plazo hasta este miércoles para responder demanda de Gringo Man por $110 millones. Leer más
  • Combustibles registran una ligera baja desde este viernes 10 de julio. Leer más
  • Presidente Mulino veta reforma de Benicio Robinson que debilitaba la protección de los arrecifes. Leer más
  • Esto fue lo que ocurrió en la DGI con el sistema e-Tax: la ruta de los créditos brujos y la operación Pandora. Leer más