Hace 6 mesesLas diferencias entre el contralor de la República y el procurador general de la Nación son un secreto a voces. Pero el incidente ocurrido el pasado jueves y sus consecuentes actos superan los límites de lo trágico, así como los del ridículo y, muy gravemente, los de lo legal. En medio de este bochorno surge una pregunta inevitable: ¿está la población condenada a padecer las consecuencias de la animadversión mutua entre dos jerarcas poderosos, cercanos al presidente de la República e incapaces de aparcar sus diferencias personales? Ojalá que no, por el bien del país. Pero, para eso, hay que actuar con celeridad. Una forma de evitar caer en una espiral de actos que terminan sin llegar a nada es que la autoridad competente investigue seriamente y con rapidez lo sucedido, con el propósito de determinar si hubo delito y, en su caso, quién fue su autor, de forma que esa investigación llegue al Órgano Judicial para que se impongan las sanciones previstas en la ley. Paralelamente, si bien el presidente no puede ordenar nada al procurador general de la Nación, sí puede conminar al contralor a que rinda cuentas de su actuación, que resulta inaceptable por ser contraria a cualquier idea de Estado de Derecho. El país será testigo de si el presidente realmente cree en el cumplimiento de las leyes o si, en contra de sus palabras, tiene un círculo cercano inmune a la observancia de la ley.
Hace 6 mesesLa partida de Luis H. Moreno obliga a mirar más allá de la trayectoria individual y a preguntarnos qué pasó con los valores que sostuvieron la reconstrucción del país. Tras la dictadura, Panamá no solo enfrentaba un reto económico, sino moral. Recuperar la confianza en las instituciones era tan urgente como estabilizar las finanzas. Desde el Banco Nacional, Moreno entendió que la banca pública debía actuar con transparencia, responsabilidad y rendición de cuentas. No era una consigna. Era una práctica. Impulsar investigaciones sobre irregularidades en los años noventa no fue un gesto simbólico, sino una declaración de principios: no hay reconstrucción sin integridad. Décadas después, el contraste inquieta. El país ha crecido, pero la exigencia ética parece haberse debilitado. En una de sus últimas entrevistas -ofrecida a La Prensa en 2024-, advirtió que los delitos comenzaban a cometerse sin consecuencias. Y es así: sin valores ninguna estabilidad perdura. Ese es el importantísimo legado de Lucho Moreno.
Hace 6 mesesEl debate sobre el impuesto a la vivienda no puede limitarse a una discusión fiscal. Está en juego algo más profundo: la capacidad del país de dinamizar un sector clave y, con ello, ampliar el acceso a viviendas dignas. La construcción no es solo cemento. Es empleo, crédito, consumo y movilidad social. Cuando se encarece, se contrae todo el sistema. Y cuando el sistema se contrae, las oportunidades también. Pero este no es un problema de una sola parte. El Gobierno debe reconocer que decisiones fiscales mal dimensionadas pueden frenar la actividad económica en momentos delicados. Y el sector privado también tiene la responsabilidad de revisar sus estructuras de costos y márgenes, en un mercado cada vez más exigente. El equilibrio no es sencillo, pero es necesario. Se trata de asumir sacrificios compartidos para sostener la actividad y proteger a quienes buscan una vivienda. Al final, el objetivo no es recaudar más ni generar riqueza a costa del Estado, sino construir más país. Y para lograrlo, se requiere coordinación, visión de largo plazo y decisiones responsables que eviten profundizar la desaceleración económica.
Hace 6 mesesA pocas horas de que venciera el ultimátum de Donald Trump a Irán, los mercados no reaccionaban ante lo que parecía una escalada inminente. El petróleo retrocedía y las bolsas de Estados Unidos moderaban sus pérdidas, en un comportamiento que contrastaba con la retórica de confrontación y el riesgo sobre el estrecho de Ormuz. No hubo pánico, sino cautela.
Esa señal resultó reveladora. Sin anuncios concretos, los inversionistas actuaron como si anticiparan una salida negociada. La volatilidad del día no reflejó miedo estructural, sino ajustes frente a un escenario incierto, pero no necesariamente explosivo.
La posterior decisión de aplazar el ultimátum y abrir una tregua de dos semanas confirmó esa lectura. La reacción del mercado fue inmediata: el petróleo intermedio de Texas (WTI) se hundió un 16,08%, hasta los 94,79 dólares el barril, reforzando la idea de que el riesgo de una disrupción inmediata se disipaba.
No es que el riesgo haya desaparecido. Pero hoy por hoy, el dinero no está apostando a la guerra. Y eso, en geopolítica, también es una fotografía de la realidad.
Redacción de La PrensaHace 7 mesesNueve años después del caso Blue Apple, donde empresarios admitieron el pago de coimas a cambio de contratos públicos, las empresas involucradas no solo siguen operando, sino que continúan acumulando millones de dólares en obras estatales.
Personas en situación de calle cerca de la Asamblea Nacional. 04 de abril de 2026. Foto: LP/ Alexander Arosemena
Redacción de La PrensaHace 7 mesesPara quienes viven en la calle, la ciudad no es destino de llegada, sino permanencia. No hubo viaje, ni descanso, ni pausa. La Pascua, que simboliza renovación y nuevos comienzos, transcurre para ellos en los mismos espacios: aceras, parques, rincones improvisados que hacen de refugio. Mientras tanto, a pocos kilómetros, el Casco Antiguo estuvo repleto de turistas y feligreses durante toda la Semana Santa. Dos realidades conviven en una misma ciudad.
Hace 7 mesesHoy es Sábado Santo. Esta es una temporada en la que la mayoría de la población deja atrás la rutina para cambiar de ambiente por varios días. Y aunque miles habrán guardado la Cuaresma, la mayoría seguramente ignora qué se conmemora en esta fecha. Muchos pensarán que la Cuaresma es simplemente una temporada para comer pescado y que, aunque cometan alguna falta o desliz, siempre podrán expiar a partir del Domingo de Pascua, cuando se redimen los pecados, obviando que se trata de una celebración que gira en torno a la más solemne de las conmemoraciones cristianas: la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Aquí habríamos querido acoger sin reservas el espíritu de la Semana Santa, que es de paz y amor, y no ser tan críticos. Pero hay un enjambre de funcionarios que regala, sin control alguno, los recursos del Estado, lo que resulta en un despilfarro de fondos públicos. Esto nos lleva a preguntarnos: si el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) solo tiene 164 trabajadores sociales (lo que representa el 7.3% del total de la planilla de esa entidad) para atender sus responsabilidades en todo el país, ¿quién está velando por la justificación de los $1,580 millones que han repartido a 190 mil personas en programas sociales como Ángel Guardián, Red de Oportunidades y 120 a los 65? Y eso que, supuestamente, son “programas de transferencias monetarias condicionadas”. Todo parece indicar que en el Mides no hay personal suficiente para establecer y hacer cumplir las normas que regulan la entrega de estos recursos, y mucho menos para darles seguimiento. Como tantas otras cosas en el gobierno.
Hace 7 mesesEl Viernes Santo invita a la pausa. A mirar con honestidad aquello que normalmente evitamos. No es un día de ruido, sino de conciencia.
Panamá no es un país sin información. Sabemos dónde están los problemas. Los detectamos, los discutimos, los documentamos. Pero entre reconocer las fallas y corregirlas hay una distancia que seguimos sin cruzar.
Ahí están los programas sociales: un cruce de datos revela inconsistencias, se hacen depuraciones, pero el sistema sigue arrastrando fallas. ¿Cómo es posible que se tomen recursos de los contribuyentes para financiar a quienes no los necesitan?
Y también están las reglas del poder: la reforma del reglamento interno de la Asamblea Nacional lleva años en discusión, como un viacrucis sin resolución. ¿Por qué aquellos que hacen las leyes evitan someterse a normas más estrictas de ética?
No es falta de diagnóstico; es falta de decisión. Corregir implica incomodar, tocar intereses, asumir costos. Y eso es lo que seguimos evitando.
Redacción de La PrensaHace 7 mesesQue la ministra de Desarrollo Social haya comparecido ante la Asamblea Nacional y respondido a los diputados fue, en principio, un paso en la dirección correcta. Durante meses, lo que predominó fueron escándalos y renuncias en la Senniaf. Hoy, al menos, existía la oportunidad de exigir explicaciones y discutir responsabilidades.