La nota que divulgó ayer la Presidencia de la República sobre el viaje de Ricardo Martinelli a Roma, el fin de semana del 15 y 16 de junio pasado, contiene un breve informe de la visita del mandatario cuando fue a recibir un pergamino de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Se trata de una “nota verbal” –sin firma–, enviada el 19 de noviembre de 2013 por la Embajada de Italia en Panamá, en atención a una solicitud del Gobierno panameño, fechada un día antes (el 18 de noviembre).
De acuerdo con la nota, es un “reporte pormenorizado del Ministerio del Interior de Italia, que guarda relación con el “servicio de seguridad efectuado por parte del Cuerpo de Carabineros para garantizar la seguridad del presidente de la república de Panamá, Ricardo Martinelli”, durante su visita a Roma en las fechas señaladas.
Según la nota, el día 15 de junio de 2013, a las 3:30 de la tarde, aproximadamente, la delegación panameña llegó al aeropuerto militar de Ciampino, para arribar a las 4:00 de la tarde al lujoso hotel Excelsior, en la vía Veneto de la ciudad de Roma.
Ese día, a las 6:30 de la tarde, Martinelli salió en el “auto presidencial” y después de llegar a piazza Navona, hizo una parada en el bar Tre Scalini, tal como informó La Prensa en octubre pasado. Tres horas después, a las 9:30 de la noche, llegó “con su propio personal” al hotel Splendid para cenar.
Dos horas más tarde, Martinelli llegó al famoso Harry´s Bar, de la vía Veneto, donde estuvo hasta casi las 3:00 de la madrugada del domingo 16 de junio. Luego regresó al hotel Excelsior, “donde saludaba a los militares presentes en el dispositivo de seguridad”.
Esta parte de la traducción que hizo la Embajada de Italia en Panamá del informe, empero, no se ajusta a lo que dijo el Ministerio del Interior de Italia, pues lo que señala el informe es que a las 3:00 de la madrugada del domingo 16 de junio, Martinelli “dejó en libertad a los militares del dispositivo”. Nada decía de saludarlos.
¿Cuándo volvieron al servicio los militares? No se sabe. Lo que dice el informe es que el domingo 16 de junio, a las 12:40 p.m., la delegación panameña salió del hotel hacia el Palacio de la FAO. Es decir, no hay una sola palabra de lo que pasó en esas 10 horas y media.
Ello, a pesar de que la carta de invitación del organismo a Martinelli para participar en el “acto especial” de reconocimiento decía que se desarrollaría de 3:00 a 6:00 de la tarde. Es decir, Martinelli habría llegado dos horas antes a la ceremonia.
Martinelli tampoco se habría quedado todo lo que duró el acto, pues salió antes de terminar la ceremonia, cuya conclusión estaba prevista, según el propio programa que divulgó la Presidencia, a las 6:00 de la tarde del domingo 16 de junio.
De hecho, Martinelli, a las 5:00 de la tarde ya estaba en el hotel, dice el informe, y media hora después se dirigió en el “auto presidencial” a la piazza di Spagna, para continuar “a pie” por vía Condotti, donde están las tiendas más caras y exclusivas de Roma, y “donde [Martinelli] se dedicaba a hacer compras”.
Según ese reporte, el Presidente estuvo tres horas de compras. Pero, de acuerdo con lo narrado por Valter Lavítola al periodista Joan Solés, Martinelli habría estado en su casa justamente en algún momento entre las 6:30 y 8:30 de la noche, es decir, una hora después de que Martinelli salió del hotel a hacer compras a pie y la hora en que fue a cenar.
Cabe resaltar el hecho de que, de la vía Condotti, a la residencia donde Lavítola cumplía dos condenas –en la colina romana de la Farnesina– se puede llegar en carro en tan solo 10 minutos.
A las 8:20 de la noche de ese domingo, Martinelli se dirigió al restaurante Moltó para cenar y a las 9:55 de la noche, el Presidente con su delegación llegó al aeropuerto militar de Ciampino, de donde salió para Panamá a las 10:30 p.m., sin haber participado en el trigésimo octavo período de sesiones de la Conferencia de la FAO, como sí lo hicieron varios de sus colegas.
LUJOS FARAÓNICOS PAGADOS CON IMPUESTOS
En resumen, de acuerdo con el informe que divulgó ayer la Presidencia, el gobernante panameño solo estuvo dos horas en la reunión de la FAO, a la que la mayoría de los países enviaron delegaciones de menor rango.
Martinelli, en cambio, pasó tres horas bebiendo en Harry´s Bar, un exclusivo bar de celebridades y artistas de cine; tres horas haciendo compras en las tiendas más caras de toda Italia; comiendo en los más lujosos restaurantes de Roma, y alojado en un hotel en el que pernoctar cuesta hasta 4 mil 200 euros (unos 5 mil 500 dólares la noche).
Recoger el pergamino les costó a los panameños decenas de miles de dólares, si se considera que Martinelli también viajó en el avión presidencial.
NUEVOS ATAQUES
La divulgación del informe se hizo ayer en una conferencia de prensa. El día anterior el presidente Martinelli había prometido que se trataba de una “bomba atómica”.
Pero el gobernante no estuvo presente. En su lugar fue el ministro de la Presidencia, Roberto Henríquez, quien aseguró que el periodista español Joan Solés tiene una “dudosa reputación”, refiriéndose al hecho de que Solés narró a los fiscales de Nápoles –que investigan un caso de corrupción internacional– una conversación que durante cinco horas mantuvo con Lavítola, el 19 de junio pasado, tres días después de la visita de Martinelli a Roma.
Solés, por el contrario, goza de una sólida reputación como periodista de la cadena SER de España –que pertenece al Grupo Prisa–, quien tuvo entre sus asignaciones la cobertura del caso Lavítola para los oyentes de Radio Panamá, aunque luego se vio obligado a dejarla tras una amenaza de muerte de Lavítola.
Edwin Cabrera, director de servicios informativos de Radio Panamá, salió en defensa de Solés, corresponsal de la cadena SER en Italia y el Vaticano.
Cabrera cuestionó que el ministro Henríquez pusiera en entredicho la reputación de Solé, quien ha trabajado para respetados medios españoles.
Solés se ha desenvuelto como corresponsal en centro Europa y fue enviado especial a la guerra de Bosnia, así como corresponsal en medio oriente (1995-2000), para luego ser destacado en Italia.
“Yo no pedí de corresponsal al primero que pasara por la calle”, se quejó el también analista político, quien dijo seguir todos los pasos correspondientes que le exigió el conglomerado.
Radio Panamá es parte de la cadena SER, que es la división radial del Grupo Prisa, que también aglutina al diario El País, al Grupo Caracol y Editorial Santillana.
Cabrera añadió que con estas declaraciones, Henríquez pretendió demeritar el periodismo en Panamá.
La defensa de Cabrera se dio luego que Henríquez llegó a sugerir que la conversación entre Solés y Lavítola nunca existió.
“Si leen lo que Solés ha escrito, ni siquiera con el sentido común llega a sustentarse. Solés virtualmente está diciendo que él se entrevista con Lavítola por cinco horas, y que Lavítola le confiesa haber manejado dineros exorbitantes a cuentas cifradas, etcétera, etcétera”, dijo Henríquez.
“¿Les cabe cómo es posible que el señor Lavítola, que le está negando a la justicia italiana esa acusación... ingenuamente se las va a decir a un periodista salido de la nada?”, se preguntó el funcionario.
Henríquez también tildó a La Prensa de irresponsable al publicar una “telenovela basada en personas que no tienen la menor credibilidad”.
El titular de la Presidencia, quien criticó que se le haya “insultado el honor a la madre” de Ricardo Martinelli durante la inauguración de la sede del Tribunal Electoral el pasado 6 de noviembre, calificó de falsas todas las publicaciones de La Prensa en relación al caso Lavítola, a pesar de que están basadas en los expedientes que instruyen los fiscales italianos.
“El diario opositor La Prensa ha montado una campaña de desprestigio hacia la figura del Presidente, sustentada en bases endebles, falsas y sin pruebas”, indicó Henríquez.
Así mismo, el secretario de Comunicación del Estado, Luis Eduardo Camacho, arremetió contra este diario, al que le atribuyó publicar gran cantidad de noticias “falsas”.
“Le han hecho un daño al país con publicaciones manipuladas y falsas”, afirmó Camacho, quien enumeró cuatro artículos publicados este año en La Prensa.
“Todavía estamos esperando una disculpa pública”, agregó. “Es una novela hecha por guionistas panameños e italianos”, aseveró.
Extracto de la orden de allanamiento
Previa convocatoria y acuerdo telefónico, el día 19 de junio de 2013 fui a su casa [la de Valter Lavítola] encontrándome con él antes, en su garaje, y después en el piso del apartamento. Lavítola básicamente me pidió ´focalizar y concentrar´ mi información solo sobre él, dejando fuera del asunto al presidente Martinelli. Me dijo que yo estaba arriesgando la vida y que alguien podría asesinarme, agregando que hay abogados napolitanos en contacto con la camorra. Viendo mi reticencia, hubo momentos de tensión y después dijo que si yo seguía sus consejos, me habrían dado dinero, diciendo en particular que tenía 100 mil euros en contante en la casa y que podría entregarme inmediatamente. Le dije que yo vivía del sueldo de mi trabajo de periodista, y agregó que él podía ofrecerme un trabajo en Italia, en una empresa editorial, con un sueldo de 10 mil o 15 mil euros mensuales. En esa ocasión me dijo que todas las informaciones que él tenía sobre mi trabajo se las había pasado personalmente el presidente Martinelli que –en visita en Roma a la FAO unos días antes– había ido personalmente a encontrarlo en su casa. Lavítola me mostró entonces desde afuera de la entrada del apartamento el lugar de la casa –había una mesa y una cocina apenas se abrió la puerta de la entrada– donde el encuentro se llevó a cabo. Yo, naturalmente, no sé si sea verdad o una fanfarronada de Lavítola. Solo verifiqué que, efectivamente, en el horario que me dijo Lavítola (6:00-6:30 de la tarde) había un hueco en la organización de la visita de la FAO, que había terminado a las 6:30 de la tarde. Lavítola dijo que Martinelli había llegado en un taxi a su casa.
Declaración de Joan Solés a los Fiscales de Nápoles, incluida en la orden de Allanamiento de la casa de Valter Lavítola.