Hace 4 añosEl fracaso de esta administración para promover el turismo una vez terminada la pandemia es alucinante. Hasta había un “gabinete turístico” que nos preguntamos qué hizo durante los meses de confinamiento y encierro, pues no fueron capaces de elaborar un plan para reactivar el sector ahora que ha pasado lo peor de la pandemia respiratoria. No hay coordinación ni estrategias; nada se ha logrado por la iniciativa gubernamental, salvo por la inercia. A la fecha, la ocupación hotelera no supera el 60%. No son esas leoninas leyes de incentivos fiscales las que pondrán en marcha el turismo. Se necesita imaginación, creatividad y una buena dosis de voluntad para hacer las cosas. Tenemos 5 mil habitaciones de hotel cerradas y esa inversión parece importarle poco al Gobierno, que permanece con los brazos cruzados mientras esta industria pierde competitividad. Panamá necesita aumentar el flujo de turistas, pues es una importante forma de recuperar la economía, pero la incompetencia es tal que todo indica que este año tampoco se recuperaran los niveles prepandemia. Ya hemos visto cerrar prestigiosos hoteles, porque, sencillamente, este problema –en época preelectoral– es insignificante para políticos y funcionarios de turno. Total, los turistas no votan.
La Asamblea Nacional reanudó las sesiones en el mes de enero. Archivo
Rolando Rodríguez B.Hace 4 añosDebo admitir que el discurso del diputado Crispiano Adames (PRD), el pasado 2 de enero, fue, por mucho, más entretenido que la lectura del catálogo de obras que hizo el presidente Laurentino Cortizo, que incluyó muchas obras sin mayor trascendencia nacional.
Rubén Elías Rodríguez ÁvilaHace 4 añosVivimos quejándonos de esto y lo otro. Criticamos y repudiamos a los que, según nuestro pensar, no hacen las cosas bien, tanto en los asuntos públicos como privados.
Pedro Ernesto VargasHace 4 añosLa dificultad de los padres en exponer a sus hijos a la infección por covid-19 y sus variantes pareciera ser menor que vencer las falsas premisas y conclusiones de los individuos propuestos a que la gente no se vacune, una actividad subvencionada por la sociopatía y rampante exposición de la cultura de la mentira que nos destruye.