Wendy Tribaldos | [email protected]Hace 22 añosPero un preescolar es mucho más que esto; un buen centro proporciona la base adecuada para que eventualmente el niño aprenda a leer, escribir y desarrollar buenas amistades, de acuerdo con la Corporación Carnegie en Estados Unidos.
Wendy Tribaldos | [email protected]Hace 22 añosTitulada "De supermamá a mamá a secas", el escrito generó decenas de respuestas vía electrónica y llamadas solidarias. En resumidas cuentas, la columna abogaba para que las mamás dejaran a un lado la competencia y el corre-corre del mundo actual para vivir una vida más relax.
Wendy Tribaldos | [email protected]Hace 22 añosDe niña, apenas veía televisión; de hecho, contaba con los dedos de la mano los programas infantiles. No había cable; no había VHS; no había celular; no había computadoras; no había videojuegos; no había CD ni DVD; no había centros comerciales ni lugares de diversión para niños.
Wendy Tribaldos | [email protected]Hace 22 añosInvestigando, descubrí que aproximadamente el 10% de la población es zurda. Ser zurdo no es cosa anormal, como antes se pensaba; los tiempos de nuestros abuelos en que se les pegaba a los zurdos con reglas o amarraban las manos para que no usaran la mano izquierda no volverán, afortunadamente.
Wendy Tribaldos | [email protected]Hace 22 añosAunque feliz por los reconocimientos adquiridos, no les niego que quedé algo intranquila al finalizar este proyecto. ¡Sentía que se hubiese podido hacer mucho más!
Wendy Tribaldos | [email protected]Hace 23 añosEn realidad, la televisión también puede ser una excelente amiga cuando se controla su uso. Y una de sus mejores aplicaciones es como compañera de enseñanza en el aula de clases.
Wendy Tribaldos | [email protected]Hace 23 añosEn los viejos tiempos, era común que la familia se sentara en el comedor de la casa a compartir tres comidas diarias.
Wendy Tribaldos | [email protected]Hace 23 añosDemasiadas familias llevan vidas que lastimosamente giran en torno a un aparato de televisión. Sé de algunas que cambian sus horarios de comida para no perderse la novela, no permiten conversaciones mientras está pasando el programa favorito y hasta colocan sus muebles estratégicamente alrededor del televisor como si éste fuese un cuasi-altar.