Testimonio de un práctico
Efraín HallaxHace 6 añosSon las 3 de la mañana de un domingo cualquiera en la bahía de Panamá. Miles de luces centellean a distancia. Luces de una ciudad en cuarentena, luces que otrora marcaban alegres fiestas en condominios, y negocios de la ciudad. Esa oscuridad es buena para la navegación; desgraciadamente lo que ocurre en el alma de muchos panameños no lo es.