Hace 23 añosAunque la defensa de los consumidores es una de las banderas más agitadas en los últimos tiempos, el ejercicio pleno de sus derechos todavía dista de alcanzar un nivel respetable. Lograrlo debe ser un objetivo central de la sociedad, respaldado con firmeza por las autoridades. Así, pese al crecimiento de las asociaciones de consumidores y a la creación de algunas instancias estatales para arbitrar en los conflictos, el ejercicio de los derechos aún no es pleno. Teniendo en cuenta la morosidad con que funciona la justicia y su costo, no es de extrañar que la gente desista de iniciar reclamos judiciales cuando lo reclamado no supera un monto razonable. De este modo, se abona a la cultura de las prácticas comerciales abusivas que no tienen sanción ni, por tanto, incentivos para ser modificadas por hábitos de comercialización más sanos. Sin embargo, poco a poco va creciendo la conciencia de la necesidad de hacer respetar los derechos, para cuya afirmación resulta vital que se extiendan los instrumentos que la hagan posible. Porque, como coinciden funcionarios y asociaciones de consumidores, la actitud de no reclamar se debe a que la gente no conoce los mecanismos y los lugares a los que debe dirigirse. Lo ideal es que los consumidores tengan más información y tomen las denuncias como un arma de defensa, para que comerciantes y empresas se cuiden más ante las posibles sanciones.
Hace 23 añosEl patrimonio histórico de una sociedad se compone de un conjunto de bienes de valor material y simbólico que, de generación en generación, se ha ido produciendo y acumulando y que ha llegado a ser parte de las identidades grupales o de la República como unidad. El descuido o la pérdida de esos bienes empobrece a la comunidad y priva a las generaciones futuras de obras capaces de enriquecer sus conocimientos y su sensibilidad. Panamá muestra, en este sentido, una experiencia entre pobre y penosa, porque el cuidado de sus parques y museos ha sido, generalmente, deficiente, razón por la que se han registrado numerosos casos de desapariciones irreparables de bienes de elevada significación. El hurto de 292 piezas de orfebrería precolombina del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, el pasado mes de febrero, es un duro revés para todos los panameños, especialmente en este año del centenario, ya que se trata de pérdidas seguramente irremediables. Habrá que determinar a quiénes corresponde la responsabilidad de estos hechos conocidos, por lo que las autoridades deberán llevar las investigaciones y los procesos judiciales hasta las últimas consecuencias. Sería oportuno también aprovechar las circunstancias actuales para evitar que vuelvan a producirse hechos como los ocurridos, y estimular la conciencia nacional sobre la preservación de la herencia cultural.
Hace 23 añosLas cifras oficiales de la Contraloría General de la República confirman, una vez más, la caótica situación por la que atraviesa el país, al reportar que la actual administración fue incapaz de cumplir ni siquiera con el 50% de la ejecución del presupuesto de inversiones en el 2003. Y es que para hacer inversiones se necesita, primeramente, planificación, especificaciones, pliegos para licitaciones, concursos de precios, contratos y todo hay que desarrollarlo dentro del proceso de la ley de contratación pública. El problema es que el país cuenta con funcionarios que no entienden ni tienen los conocimientos para sustentar los proyectos que necesita el país para crecer. Además, históricamente los gobiernos han sido consistentemente ineficientes en la ejecución del Presupuesto General del Estado porque se trataba de un plan que podía o no cumplirse. Pero ahora no hay excusas, porque se trata de un presupuesto de caja, que de acuerdo con la ley debe ejecutarse porque ya existen los compromisos y los financiamientos. Pero la realidad es que el único compromiso que tiene este gobierno es hacer política y cumplir el presupuesto de planilla, viáticos y transporte en un 100%. Es obvio que tras la contratación de más de diez mil personas en la planilla estatal en el 2003, tal como lo señalan las cifras de la Contraloría, se reduzca la inversión. Eso refleja que los recursos del Estado se están utilizando para política y no para el bienestar de la población, lo que los obliga a que le echen mano a las cifras para hacer maniobras contables y maquillajes financieros para poder cuadrar las escuálidas cifras que presentan.
Hace 23 añosLa presidenta de la República se ha olvidado de sus palabras. Aquellas que hizo públicas en 1999 durante su campaña electoral y quedaron plasmadas en el plan de gobierno de Unión por Panamá, cuando prometía que de llegar al poder haría un gobierno transparente. “La política económica y el desempeño financiero del gobierno no pueden ni deben continuar siendo un secreto de Estado. La información financiera debe ponerse a disposición de la ciudadanía, con total y absoluta transparencia, de manera que la opinión pública cuente con suficientes elementos de juicio para juzgar, medir y evaluar el desempeño de sus gobernantes (...). Nuestro gobierno establecerá los mecanismos necesarios para que toda la información relativa a las actividades y actuaciones del Estado, incluidas las de índole financiero, sea accesible al público”. Esto se desprende del documento “Nuestro compromiso para el cambio”, página 102, numeral 18, que trata sobre Transparencia. Por lo visto, la mandataria una vez más se contradice al desafiar la ley relativa al libre acceso a la información pública y que ella misma sancionó y elogió. También se equivoca cuando dice que a Pérez Balladares nunca le pidieron información sobre las partidas discrecionales. Aunque la Ley de Transparencia no existía, La Prensa, en innumerables ocasiones, solicitó la divulgación de dicha información. Esta actitud prepotente es una burla al país, sobre todo porque hace unos días la ministra de la Presidencia se comprometió con la Defensoría del Pueblo a enviarle información al nodo de transparencia. Con esta acción, la Presidenta está dando sobradas razones para que no la incluyeran en la lista de las cien mujeres más destacadas en el primer centenario de la República.