Publio Ricardo Cortés C.Hace 2 años1886 - El gobierno de Rafael Núñez impone esta Constitución ultra conservadora para Colombia, que fue el antecedente inmediato de la primera Constitución de Panamá. La redactó principalmente Miguel Antonio Caro, radical católico. Ningún panameño fue tomado en cuenta.
Etty Marisol García de CiezaHace 2 añosEn las elecciones generales del pasado 5 de mayo de 2024, observamos que algunos candidatos mostraron interés en impugnarlas, ya que no estaban conformes con su desarrollo. Un tema que surgió al respecto fue el uso del TER (Transmisión de Resultados Extraoficiales), un sistema destinado a informar según el orden en que se reciban los resultados de la elección correspondiente, tal como lo establece el Artículo 437 del Código Electoral.
Redacción de La PrensaHace 2 añosDESFACHATEZ. La gente de la Universidad de Panamá ha organizado un foro titulado “Justicia Penal en Crisis: Impunidad vs. Certeza del Castigo”. Nada tendría de irónico esta iniciativa, si no fuera porque uno de los expositores es Luis Eduardo Camacho, el “brother” del prófugo autoasilado en la embajada de Nicaragua. Si estas son credenciales suficientes para participar en un evento de este tipo, queda claro que, más que una iniciativa académica, se trata de un pataleo de ahogado. ¿Saldrá Eduardo Flores a excusarse una vez más?
Jorge G. ObedienteHace 2 añosNos hemos quedado espantados por lo descubierto en la operación Jericó, donde se ha desenmascarado la profundidad con la que está infiltrada la narcopolítica en nuestro querido Panamá.
Samuel A. ScribnerHace 2 añosPienso que muchos de mis amigos y familiares me ven como un anciano estancado en la música clásica, como si solo quisiera escuchar a compositores y músicos ya fallecidos.
Julio Ernesto Linares FrancoHace 2 añosMe gratifica que la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá (UP) haya aclarado que, desde su entorno, no se solicitaron, recibieron ni tramitaron montos que, ni cerca ni lejos, llegan a los $1.7 millones, supuestamente entregados a la UP por el Ifarhu en aproximadamente 100 pagos
Hace 2 añosEl deporte, un espacio que debería ser sinónimo de disciplina, competencia sana y formación para la juventud, ha sido lamentablemente corrompido por los tentáculos de la política y la corrupción. El reciente escándalo en la Liga Panameña de Fútbol, con jugadores y exjugadores acusados de manipular resultados, es solo la punta del iceberg de un fenómeno más amplio y corrosivo. La vinculación de dirigentes deportivos y políticos en tramas de peculado y sobornos, como el caso de Pedro Sánchez Moro con el equipo Santa Gema, o la denuncia por el supuesto uso indebido de fondos públicos en el Sporting San Miguelito, demuestra hasta qué punto la política ha infiltrado el deporte. Estas acciones no solo desvirtúan la esencia del juego, sino que roban oportunidades a los jóvenes que buscan en el deporte una vía de superación personal. La condena del expresidente de Fepafut, Ariel Alvarado, en el marco del FifaGate, evidencia la magnitud del problema, mientras la politización de federaciones como la de béisbol o natación refuerza la impunidad y la perpetuación de estos males. El deporte debe recuperar su dignidad, lejos de intereses oscuros que pervierten su noble propósito.
Jairo Vásquez PraviaHace 2 añosEl precio de cualquier cosa en un mercado libre es el punto de equilibrio entre consumo y producción, lo que pagará el comprador versus lo que el vendedor necesita para producir.
Joyce J. Araujo L.Hace 2 añosAsí como evoluciona la humanidad en un mundo en donde las tecnologías de la información y la comunicación ganan terreno, también se van adaptando las diversas formas de uso y abuso de estas herramientas, obligando a los Estados a ajustar sus normativas para prevenir y sancionar las conductas que menoscaben los derechos humanos.
Hace 2 añosEl Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu) es crucial para el progreso de Panamá, con la misión de apoyar a estudiantes de escasos recursos y ofrecerles oportunidades educativas. Sin embargo, recientes escándalos han demostrado la necesidad urgente de fortalecer esta institución. La discrecionalidad con la que se otorgaron auxilios en el pasado, beneficiando a quienes no lo necesitaban, ha generado un justo repudio en la ciudadanía. Estas prácticas deben erradicarse de una vez por todas. Los futuros directores del Ifarhu deben tomar nota: la falta de transparencia y la asignación de becas basadas en influencias políticas, en lugar de méritos y necesidades, no serán toleradas. Es fundamental que el IFARHU recupere su integridad mediante una gestión pública honesta, eliminando la discrecionalidad y asegurando que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan. Solo así se podrá restaurar la confianza en esta institución, garantizando que cumpla con su propósito de apoyar a los jóvenes y contribuir al desarrollo del país.