Hace 3 añosEl orgullo de ser tener un trabajo digno no es algo que se toma a la ligera, en especial cuando no hay cómo ganarse la vida o cuando los salarios, en vez de subir, bajan. El Día del Trabajo, que hoy se celebra, debería ser de reflexión para nuestros gobernantes, pues muy poco han hecho para que la empresa privada se recupere de las consecuencias económicas de la pandemia, luego de las medidas sanitarias ordenadas por el Gobierno, que incluyó el cierre total de incontables negocios durante meses. Muchas empresas –especialmente micro, pequeñas y medianas– han tenido que cerrar, con el consecuente despido de empleados, muchos de los cuales aún permanecen sin empleo. Así es que muchos hoy no tienen qué celebrar. La falta de creatividad de nuestros gobernantes tiene a muchos panameños en las calles, ganándose la vida cómo pueden, y la informalidad invade cada día más el poco empleo que algunos generan u otros consiguen. Las cifras del desempleo aún se mantienen dramáticas y la economía, aunque recuperándose, aún tiene arrastres provocados por la pandemia. Entonces, ¿cuándo será que el Gobierno pueda ayudar, en vez de comportarse como un voraz depredador de recursos públicos?
Maricarmen PlataHace 3 añosLa Organización Panamericana de la Salud (OPS) junto a aliados estratégicos que incluyen la Organización de los Estados Americanos (OEA), entre otros, lanzó la semana pasada la serie La Década del Envejecimiento Saludable en las Américas: situación y desafíos.
María Eugenia Gerbaud Vda. de GuardiaHace 3 añosEl incalculable costo, o sea el daño que nos quedará en este, ¡nuestro paisito llamado Panamá! Somos tan chicos y cedemos terrenos, a sabiendas de los incalculables daños que nadie nos repondrá a futuro.
Hace 3 añosSi en el Gobierno se pagara por productividad, la mayoría de los funcionarios ganaría, literalmente, centavos o quizá unos pocos dólares, pues el país y sus habitantes están sumidos en el abandono; los proyectos prometidos no se han hecho y lo poco que han podido acometer es de una calidad realmente cuestionable. Los diputados de la Asamblea Nacional están en esta lista de servidores con cuestionables números. Hay diputados que no aparecen ni por las comisiones de trabajo ni por el pleno legislativo, dedicados a actividades que nada tienen que ver con su función constitucional de legislar. Esta semana, con la discusión del proyecto de extinción de dominio de bienes ilícitos, ocurrió algo inaudito: la mayoría sí estaba en el recinto de la Asamblea, pero no le dio la gana de ingresar al pleno y así deliberadamente impedir el quórum reglamentario. El reglamento interno de la Asamblea contempla el descuento del salario por las ausencias injustificadas, pero, ¿alguna vez se le ha aplicado a un diputado? Si es así, ¿por qué esta información no se hace pública? Y lo peor está por venir, ya que la inmensa mayoría está buscando votos para garantizar su reelección; otros ya tienen la postulación asegurada y no tienen que ir a primaria, pero invierten tiempo acompañando al precandidato presidencial de su preferencia, y unos cuantos están buscando firmas por la libre postulación, incluso en el interior del país. En resumen, vamos a pagarles por un trabajo que ni hacen ni les interesa.
Adolfo J. Campos BarrancoHace 3 añosUno de los hechos más importantes de esta profesión es que nunca dejas de estudiar y aprender. Cada día existe literatura nueva y sobre todo cambios en la normativa local e internacional en materia tributaria.
Emilio MessinaHace 3 añosHemos escuchado con frecuencia que el “Estado somos todos”. No obstante, la realidad nos indica que no es así, dado que, en la práctica, es un aparato burocrático que actúa a través de los poderes públicos que nos gobiernan.
Rolando Rodríguez B.Hace 3 añosLos partidos políticos se están quedando sin carta de presentación para acreditarse como legítimos representantes de un pueblo que ya los repudia, no solo por la manifiesta incompetencia de sus líderes, sino por su insaciable codicia.