Milagros MurilloHace 2 añosPara entender la compleja relación entre Panamá y las pruebas PISA, es fundamental analizar sus antecedentes y su impacto en el país.
Hace 2 añosEl suministro de agua potable es un derecho básico que el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales debería garantizar. Sin embargo, en lugar de asegurar un servicio ininterrumpido, el Idaan ha convertido esta carencia en un lucrativo negocio para unos pocos. En lo que va de 2024, se han gastado cerca de 24 millones de dólares en camiones cisterna para llevar agua a la población. Un servicio, supuestamente de alivio, que solo perpetúa la dependencia sin resolver el problema de fondo. El mayor problema es la sospecha de que este negocio esté acaparado por amigos del poder, quienes ven en la necesidad de los ciudadanos una oportunidad de enriquecimiento. Mientras los ciudadanos esperan el agua que debería llegar a través de sus tuberías, quienes están conectados políticamente se llenan los bolsillos, agravando aún más la crisis de suministro. Esta dependencia en los cisternas es una muestra de la incapacidad del Idaan de hacer su trabajo. Garantizar un suministro constante de agua no debería ser la excepción, sino la norma. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo rehenes de este “buen negocio” en lugar de exigir un servicio de agua continuo y justo?
Carlos A. Araúz G.Hace 2 añosEl iluminado Octavio Paz, en su memorable Laberinto de la soledad, describe de manera mágica la intensidad de la esencia mexicana, inspirada en gloriosas revoluciones, sangre derramada y una arraigada devoción por la tradición.
Georgios M. VassilopoulosHace 2 añosLa cuestionable decisión de la ministra de educación de retirar la participación de Panamá de las pruebas PISA ha puesto en evidencia la anticuada visión institucional de la educación panameña
Hace 2 añosLa irresponsabilidad financiera del gobierno del PRD duplicó la deuda externa en solo cinco años y nos costó el grado de inversión. Tras tanto despilfarro, no lograron entregar ni una sola obra de importancia. Con un cinismo abrumador, ahora critican el intento del gobierno actual de reducir el presupuesto. Peor aún, la pasada Asamblea, dominada por el PRD, aprobó una ley para asegurar el 7% del PIB en educación sin considerar los ingresos ni las necesidades urgentes en salud, seguridad o agua. Sin embargo, el PRD no es el único responsable. Gobierno tras gobierno, los escándalos de corrupción han sido una constante, y cientos de millones desaparecen en una danza interminable de investigaciones y juicios sin consecuencias. Hoy en día, confesos de lavado de dinero ocupan escaños en el Parlacen y en la Asamblea, mientras la justicia parece ciega, sorda y muda ante ellos. Los fondos del Estado son finitos, y al actual gobierno le falta voluntad y valentía para ajustarse el cinturón y reducir significativamente los gastos. Es urgente que reformemos leyes, cerremos las llaves del despilfarro y la corrupción, y castiguemos a quienes saquearon el erario, porque, señores, “no hay chen chen”.