Hace 2 añosLo que estamos presenciando en el debate del presupuesto de 2025 es el resultado de años de despilfarro, populismo e irresponsabilidad. Que el Ministerio de Economía y Finanzas haya presentado un presupuesto a destiempo y con evidentes violaciones a la ley es inaceptable. Sin embargo, cumplir con la ley y presentar un presupuesto realista parece una meta lejana. Durante varios gobiernos, se ha inflado deliberadamente la proyección de ingresos para justificar gastos e inversiones que luego no se ejecutan. Al mismo tiempo, el creciente endeudamiento y los altos intereses limitan las opciones de inversión. Las leyes especiales que garantizan aumentos salariales a ciertos grupos privilegiados, y los compromisos irreales de inversión educativa, calculados sobre el PIB y no sobre el presupuesto, hacen que la tarea de cuadrar las cuentas sea prácticamente imposible. Señores, la fiesta terminó y es momento de pagar la cuenta. Esta debe saldarse con responsabilidad, ya que el futuro económico del país está en juego. Es hora de abandonar los debates estériles y los discursos populistas, y acordar un presupuesto que sea legal y realista, haciendo los ajustes necesarios para enfrentar una realidad dura, pero con la esperanza de un mejor mañana.
Hace 2 añosEl Gobierno parece estar contra la pared por dos asuntos urgentes: el primero, aprobar el presupuesto del Estado para 2025. Retirado una vez, la nueva versión elevó las inversiones (a $9 mil 341 millones), para un total de $26 mil 835 millones. Pero es un presupuesto menor al vigente por $3 mil 855 millones. El Ejecutivo intenta que se apruebe antes de fin de mes, algo que no parece posible. Y la razón de esa prisa es el otro asunto urgente del Gobierno: llamar a sesiones extraordinarias a la Asamblea para discutir las reformas a la Caja de Seguro Social, que también enfrenta un estrecho margen, considerando que el Ejecutivo pretende que se aprueben antes de fin de año. En el caso del presupuesto de 2025, observadores creen que, al final, no será aprobado, con lo que quedaría vigente el actual, lo que obligaría al Gobierno a adoptar un severo programa de restricción del gasto público. Pero, además, habría que redireccionar fondos para la tercera línea del metro, el túnel del cuarto puente sobre el Canal, mantenimiento a calles y carreteras, y recursos para nuevos proyectos, como el tren hasta Chiriquí. Aunque el tiempo apremia, es mejor tomarse el tiempo para hacer bien las cosas que aplicar la autoritaria receta de la aplanadora.
Mónica PalmHace 2 añosCAPO. Al diputado Jhonathan Vega le han avisado que Junior Herrera le amenazó de muerte. Este señalamiento no debe ser tomado a la ligera, considerando que, el día anterior, Herrera anunció que ajustaría cuentas con él, después de que Vega cuestionara su imparcialidad como miembro de la junta directiva de la Caja de Ahorros. Esto es un presagio de que las cosas en la Asamblea se pondrán peores.