REFORMAS CONSTITUCIONALES
Marcel Salamín-Cárdenas | Hace 7 añosHoy, entre esos pateadores de mesa --no pocos-- están los necios, los que juran y perjuran que la fiebre sí está en la sábana, los que rehúyen toda responsabilidad personal en lo que acontece, los que, claudicadores empedernidos de su condición de ciudadanos prefieren vivir hipotecados en cuerpo y alma por un jamoncito y una chamba o los que, ignorantes convictos, nunca han tocado ni mucho menos leído una sola línea de esa Constitución y se niegan a comprender que, como ninguna otra de la República, esa, que quieren borrar del mapa, fue hecha para ellos porque contiene todos los derechos y las herramientas institucionales para que la política regule la economía, para que el Estado subsidiario apoye y aconducte la economía de mercado y corrija sus iniquidades, para que el Estado planifique la economía y defienda a los trabajadores y a sus sindicatos, para que proteja y apoye a los empresarios medios y pequeños al prohibir los monopolios y oligopolios, para que proteja a los desvalidos y discriminados, para que les otorgue todas las garantías de que, entre libres e iguales, en plena democracia, pueden construir sus proyectos personales de libertad y de felicidad con una buena educación y salud pública y una red social solidaria.