Hace 25 añosEl engranaje educativo oficial no está funcionando bien. Las fallas están a simple vista, en la organización, en los procedimientos, en los recursos, en la infraestructura. La situación es crítica si sumamos los problemas derivados del currículo, muchas veces desactualizado y mal enfocado, los métodos de estudio y la preparación de los profesores y maestros. Con el inicio de cada año escolar, afloran múltiples anomalías. Año tras año, un manto de improvisación se posa sobre la educación nacional. Otrora dignos del mayor respeto, los educadores, en no pocos casos, se ven obligados, cual indigentes, a pernoctar en las aceras próximas a las oficinas educativas para lograr a primera hora de la mañana un cupo para ser aspirantes a un nombramiento. Transcurrido casi un mes de periodo escolar, aún falta por designar buena cantidad de ellos. En la región de Panamá oriente sucede lo insólito: 77 educadores que sí fueron designados aún no se han presentado a sus puestos. ¿Cómo es posible que con los índices de desempleo y de sobreoferta de maestros, aquellos que han obtenido sus nombramientos se desentiendan olímpicamente de ellos? ¿Cómo se explica que alumnos de un plantel herrerano deban adoptar medidas de fuerza para que alguien les dicte sus clases? Con este cuadro en un sector clave, Panamá está destinada a no avanzar, a seguir rezagada como nación, en una época de suprema exigencia y competitividad. La educación, además de impartirse, también debe administrarse.
Hace 25 añosAunque no quieran reconocerlo, la clase política del país está agotada. No tiene propósitos de rectificar, de renovarse, de ofrecer opciones nuevas al país. Solo promete más de lo mismo, sin querer o poder entender que o propugna reformas sustantivas, o algunos lo harán por ellos. No han aprendido nada de lo que ocurrió en Perú y le permitió a en ese entonces desconocido Alberto Fujimori, derrotar a sus adversarios políticos y a la propia Constitución peruana. Nada aprendieron del caso venezolano y del estruendoso derrumbe de los partidos tradicionales, lo que permitió a Hugo Chávez, militar golpista, llegar a la Presidencia avalado por el voto desesperado de quienes querían un cambio, y lo han logrado para empeorar. Las soluciones no son fáciles para resolver problemas acumulados por tan largo tiempo, pero esa no es excusa suficiente para posponer su búsqueda, porque la paciencia de los pueblos, aunque a veces parezca infinita, en la realidad no lo es. Rectifiquen, señoras y señores políticos, mientras les quede tiempo para hacerlo y poder enmendar los errores y expiar la corrupción que está arruinando al país. Háganlo ustedes, antes de que sea demasiado tarde para ustedes mismos.
Hace 25 añosAun cuando el Manual de estilo de La Prensa no permite el uso de tratamientos de respeto a las personas, hasta las reglas más estrictas tienen justificadas excepciones. Por ello, nos referimos a Rosario Arias de Galindo como Doña Rosario. Es una gran mujer que luchó por denunciar el despojo de que fue víctima por un oscuro contubernio entre algunos accionistas minoritarios de Editora Panamá América, los militares, el Organo Judicial y el Banco Nacional de Panamá, como resultado de lo cual Editora Renovación, S. A. usurpó los bienes sobre los cuales jamás tuvo título legítimo. Allí comenzó su compromiso en todos los foros nacionales e internacionales posibles, para divulgar lo ocurrido y solicitar la restitución de la editora. En aquella época, muchas dictaduras en Centro y Sur América habían confiscado periódicos y conculcado las libertades de prensa y expresión, por lo cual la Sociedad Interamericana de Prensa y otros organismos internacionales se hicieron solidarios con las reivindicaciones que reclamaba Doña Rosario. Con una tenacidad increíble continuó su tarea, aun cuando no faltaron quienes le aconsejaron que si no podía vencer a los militares, se uniera a ellos. La respuesta fue un no rotundo. Cuando la invasión erradicó la dictadura, Doña Rosario no esperó ninguna decisión de autoridad para recobrar lo que les habían quitado. Lo ocuparon de hecho, hasta que la justicia, como siempre lenta, anuló los fallos que habían permitido el despojo. Nuestra admiración, Doña Rosario.
Hace 25 añosComo se observa a menudo, los militares y los políticos suelen estar preparados para ganar la última guerra que perdieron. Eso es así, particularmente en la Primera Guerra Mundial, en la cual desapareció -entre otros- el imperio Otomano que gobernaba gran parte del oriente de Europa y todo el territorio que hoy día llamamos Medio Oriente. Los representantes de las potencias vencedoras, reunidos en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles, contemplaron sus imágenes reflejadas centenares de veces, lo que los animó para modificar el mapa político de Europa. Y las minorías étnicas y religiosas que no sabían dónde ubicar, las incluyeron en Yugoeslavia, y las consecuencias aún las estamos pagando. En el Medio Oriente fueron más cautelosos y crearon un régimen de fideicomisos sobre esos territorios, que Inglaterra administraría hasta que la utópica Sociedad de las Naciones resolviera qué había de hacerse. La Sociedad de las Naciones o Liga de las Naciones nunca existió y la Segunda Guerra Mundial complicó más las cosas. Terminada la guerra, se constituyó la Organización de las Naciones Unidas, e Inglaterra les planteó al problema de Israel y Palestina. Fue así como en 1948, las Naciones Unidas crean el Estado de Israel, pero se han desentendido de su suerte, a pesar de que tienen la obligación moral y política de hacer algo efectivo para lograr la coexistencia pacífica en la región, ante el peligro inminente de una guerra catastrófica para ambos, y posiblemente para el mundo.
Hace 25 añosTranscurrido el tradicional paréntesis de la Semana Santa, es imperativo volver a ocuparnos de los problemas nacionales. El primero de ellos es qué ha de ocurrir con los resultados -magros por cierto- del Diálogo Nacional para la Reactivación Económica. Lo que se acordó debe presentarse sin mayor dilación ante la Asamblea Legislativa, con la solicitud expresa de que se le dé tratamiento de urgencia notoria. Muchos meses han transcurrido en discusiones estériles y la reactivación económica, por modesta que sea, no puede diferirse por más tiempo. Hacen falta recursos para inversiones importantes en infraestructura, el Fondo Fiduciario tiene el dinero, hay un consenso para utilizar parte de él, de manera tal que sería de una ignorancia inexcusable que en la presente semana no se apruebe por la Asamblea, y se sancione y promulgue por el Organo Ejecutivo la nueva ley que permita su utilización. El otro problema, también impostergable, es suspender la inmunidad de todos los legisladores para que el Ministerio Público pueda cumplir con su deber constitucional y legal de investigar los delitos de soborno que pueden haberse cometido en la Asamblea Legislativa. De lo contrario, siempre quedará la duda sobre el resultado de las investigaciones y la culpabilidad o inocencia de los legisladores que se amparan en una inmunidad mal entendida que nunca fue concebida para lo que se pretende utilizarla.
Hace 25 añosTranscurrido el tradicional paréntesis de la Semana Santa, es imperativo volver a ocuparnos de los problemas nacionales. El primero de ellos es qué ha de ocurrir con los resultados -magros por cierto- del Diálogo Nacional para la Reactivación Económica. Lo que se acordó debe presentarse sin mayor dilación ante la Asamblea Legislativa, con la solicitud expresa de que se le dé tratamiento de urgencia notoria. Muchos meses han transcurrido en discusiones estériles y la reactivación económica, por modesta que sea, no puede diferirse por más tiempo. Hacen falta recursos para inversiones importantes en infraestructura, el Fondo Fiduciario tiene el dinero, hay un consenso para utilizar parte de él, de manera tal que sería de una ignorancia inexcusable que en la presente semana no se apruebe por la Asamblea, y se sancione y promulgue por el Organo Ejecutivo la nueva ley que permita su utilización. El otro problema, también impostergable, es suspender la inmunidad de todos los legisladores para que el Ministerio Público pueda cumplir con su deber constitucional y legal de investigar los delitos de soborno que pueden haberse cometido en la Asamblea Legislativa. De lo contrario, siempre quedará la duda sobre el resultado de las investigaciones y la culpabilidad o inocencia de los legisladores que se amparan en una inmunidad mal entendida que nunca fue concebida para lo que se pretende utilizarla.
Hace 25 añosEs positivo el consenso alcanzado en el diálogo económico para el uso de una parte del Fondo Fiduciario que será destinada a la construcción de proyectos y la mejora del suministro de agua potable. En este asunto, así como en el del tratamiento de las aguas residuales, la situación es crítica en todo el país. En relación con el agua, sobre todo aquella para consumo humano, cualquier aporte resulta insuficiente. Durante muchos años -por malas prácticas y por falta de una inversión adecuada- se han acumulado los problemas en torno al IDAAN. Cada día es mayor el número de familias tanto del área metropolitana como del interior de la República que reciben, de forma esporádica, el agua potable. O mediante camiones cisterna. Usuarios que sí tienen acceso a las redes de distribución desperdician sin pesar volúmenes importantes del líquido. Y como si fuera poco, es creciente la contaminación y deterioro de los ríos y otras fuentes de agua. Hay que elaborar cuanto antes modelos de buenas prácticas y hacer eficaces al IDAAN y a las otras instituciones que tienen que ver con el asunto.
Hace 25 añosEn una época de gran angustia en el mundo, la cristiandad rememora en estos días el misterio de la muerte, hace 20 siglos, de un pescador de Judea cuyo sacrificio es todo un símbolo para millones y millones de personas que en la Tierra veneran al Hijo de Dios hecho hombre. Se recuerda el tormento de Jesucristo, que la tradición cristiana representa mediante las 14 estaciones del Vía Crucis, desde la condena a muerte hasta la colocación de su cuerpo en el sepulcro. Como si surcara su camino hacia la muerte, debió cargar su propia cruz. En aquel rostro se condensan las sombras de todos los sufrimientos, las injusticias, las violencias padecidas por los seres humanos de los distintos periodos de la historia. Y se puede encontrar la respuesta a las muchas interrogantes y dudas que agitan al corazón humano. Con esta conmemoración, el mundo cristiano reencuentra su sentido y significado en la vida moderna. Aunque han pasado muchas generaciones desde aquel terrible episodio, el mensaje de Cristo crucificado está rebosante de vitalidad, a pesar de que nos encontramos en un momento histórico repleto de injusticias. Sigue vivo en el rostro de los niños que no tienen oportunidad de educarse porque trabajan y en el de las mujeres y hombres que son víctimas de la violencia. Del sacrificio de la cruz es preciso pasar a la esperanza del mañana, que debe construirse con nuestro esfuerzo. Que no se apague la fe vibrante de estos días y que se transforme en acciones que contribuyan a forjar la paz y un mundo mejor.
Hace 25 añosLa Semana Santa suele alejarnos de los afanes cotidianos y, por tanto, es propicia para dedicar algún tiempo a la meditación sobre valores y propósitos individuales y colectivos. Son nobles objetivos, en abstracto compartidos por la mayoría, aunque pocos parecen darse cuenta de que alcanzarlos y mantenerlos requiere de voluntad, disciplina y responsabilidad. Hasta ahora los panameños no hemos sido capaces de conciliar los intereses particulares, los de grupos y los de partidos, con los más generales y elevados de la República. Las propias autoridades, que deberían ser ejemplo de civismo y elevación de propósitos, fomentan las rencillas, cultivan las divisiones y siembran los embriones de peligrosas rivalidades y fanatismos políticos. Tiempo habrá para ocuparnos de las diferencias partidarias e ideológicas que tan sabiamente concilia el credo democrático, dentro del cual encuentran expresión las más variadas ideas, teorías y concepciones políticas. Hacerlo ahora, antes de consolidar las instituciones y restaurar el derecho, es crear condiciones que irremisiblemente harían perecer la libertad y fracasar la democracia. Reflexionemos todos sobre las consecuencias que nuestros actos de hoy tendrán en el mañana. Ese es el más elevado deber moral y patriótico, ante el cual debemos deponer otras consideraciones, por importantes que puedan parecer desde la estrecha perspectiva del momento.
Hace 25 añosCon buen criterio, el Ministerio de Vivienda intenta un Plan de Ordenamiento Físico para algunos distritos del interior de la República. La idea tiene sus méritos porque es una necesidad impostergable, pero de nada servirá si continúa la dicotomía de un Ministerio de Vivienda que zonifica, y muchos municipios que otorgan permisos de construcción sin tener en cuenta lo que se zonificó. Para ilustración basta un ejemplo: la ciudad de Panamá crece anárquicamente, con edificios enormes en lugares que originalmente se concibieron como urbanizaciones de baja densidad, con calles estrechas, suministro de agua potable inadecuado, sistemas de alcantarillados deficientes y, en general, servicios inadecuados para la densidad demográfica. Si realmente se quiere resolver el problema, hay que comenzar por la ciudad capital. Hace falta una legislación inspirada en el sentido común, que elimine de una vez por todas la anarquía que prolifera en la ciudad capital y en todos los municipios del país. Los municipios no pueden seguir ignorando la planificación urbana y el Ministerio de Vivienda no puede continuar dedicado a resolver los problemas de los precaristas y damnificados. Hace falta pensar en el futuro urbano, tanto en la capital como en las ciudades del interior. Estamos en mora de hacerlo, y ojalá se haga lo necesario antes de que el asunto se convierta en un caos irremediable.